5 de julio de 2011
Desde la víspera y hasta el viernes en nuestra ciudad se llevará a cabo al segunda etapa del plan de Entrega Voluntaria de Armas. Por tal motivo, el Renar ha instalado en la sede del Tiro Federal, ubicado en Lobería y Sandino, un puesto móvil para recepcionar a las personas que llevaron sus armas para deshacerse de ellas.
En diálogo con LA VOZ, Adolfo Cabrera, coordinador de Relaciones Institucionales del Renar, manifestó que la expectativa por lo que puede llegar a suceder en estos días es muy grande ya que hace un par de años, cuando se desarrolló por primera vez este programa, se lograron juntar aproximadamente 1500 armas y se calcula que en esta oportunidad se podría alcanzar un número similar.
“Es importante destacar que el operativo de desarme es voluntario y anónimo. Se pueden entregar todo tipo de armas, funcionen o no, con o sin documentación, que son destruidas de inmediato y en presencia del vecino. Para finalizar, a modo de incentivo, se le entrega a la persona un cheque a cobrar en el banco Nación por ventanilla que puede rondar entre los 200 o 600 pesos”, señaló el funcionario.
Cabrera, recordó que esta iniciativa fue establecida por el Estado Nacional a través de la Ley 26.216, promulgada en el 2007 y cuya primera etapa se extendió durante el 2008 y 2009. En ese lapso, se recolectaron 72.000 armas de fuego cortas y largas, a un promedio de 500 por día, y 520.000 municiones.
De acuerdo a estadísticas oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, en la última década se registraron en Argentina 32.111 casos de muertes por armas de fuego. Pero de ese total, solo el 25% de estos casos correspondieron a hechos de robo.
Al ser consultado sobre que sucedía cuando las armas no tenían identificación o el número de serie borrado, el funcionario del Renar sostuvo que “no tienen porque estar identificadas y contar con los papeles, además se pueden dar inclusive aquellas que están fuera del circuito porque la entrega es anónima.
Respecto al procedimiento, explicó que cuando la persona realiza la entrega se vuelcan los datos del arma en una planilla, con una declaración jurada prenumerada. Luego, se toma el arma, se le pone un precinto con código de barra, que queda asentado por cuadruplicado, y posteriormente se destruye de manera inmediata el arma.
Una vez cumplido ese trámite se le entrega el cheque extendido por el Banco de la Nación Argentina que lo cobra directamente al portador en ventanilla, sin indicación del beneficiario y con la leyenda preimpresa.
Asimismo, si bien la destrucción total de las armas está prevista para dentro de unos meses, por el momento queda sin posibilidad de uso y eso permite despejar dudas sobre el destino que se le pueda dar.
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