18 de enero de 2010
El titular de la Comisión de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, confirmó que el equipo de diez médicos voluntarios y del Ministerio de Salud argentinos que viajó a Haití, quedó instalado en la ciudad de Logan, situada a 40 kilómetros de Puerto Príncipe, donde se registraron más de diez mil muertos, sobre una población de 135 mil habitantes, en el terremoto registrado el martes último.
Fuks dialogó con Sala de Prensa en el sector militar del aeroparque metropolitano, tras regresar al regresar al país en el avión Hércules C 130 que llevó a los médicos y transportó 30 toneladas de insumos para el hospital reubicable de la Fuerza Aérea, en Puerto Príncipe. Esa aeronave también trajo de regreso los restos del gendarme argentino Gustavo Gómez, quien falleció a raíz del sismo, mientras se encontraba en tareas de custodia en la Embajada argentina en Haití.
Explicó que las tareas de asistencia médica y sanitaria en la isla, completamente devastada, son coordinadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que solicitó que el equipo de médicos argentinos se instale en Logan, una de las más afectadas, después de Puerto Príncipe.
“Se ha conformado una unidad médica, a pedido de la OPS, para que atienda en la ciudad de Logan, que quedó muy afectada, ya que se calcula que perdió el diez por ciento de su población. Entre los médicos hay cirujanos y médicos clínicos, que están atendiendo en el nivel de emergencia que se vive”, dijo.
Fuks precisó que su misión fue trasladar a los médicos a Logan y llevarles la logística que necesitan para atender a la población en este estado de catástrofe. “Estuvimos trabajando en bajar la carga, llevar los insumos al hospital, asegurar que médicos tuvieran una mínima logística”.
Recordó que la orden de la presidenta, Cristina Fernández, fue “instalar la ayuda argentina lo más rápido posible” y además establecer un puente aéreo para continuar la ayuda, por lo cual no descartó que en las próximas horas se envíe otro avión con ayuda humanitaria.
En tanto en Puerto Príncipe funciona el hospital reubicable de la Fuerza Aérea, que ya venía trabajando en la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Minustah) establecida por la ONU desde 2004.
Por su parte el director de Organismos Internacionales de la Cancillería, Pablo Tettamanti, quién también regresó de Haití, explicó que su misión fue lograr la coordinación de la tarea de la Embajada argentina con las Naciones Unidas y el gobierno de Haití, además de acompañar a los Cascos Blancos en el despliegue que realizaron para llevar ayuda a la población.
Además, dijo a Sala de Prensa que se ocupó de la situación de los argentinos en la isla y confirmó que no tiene nuevos reportes víctimas argentinas.
Explicó que no se puede ingresar en la sede de la Embajada argentina en Puerto Príncipe por el daño que sufrió su estructura, en tanto que la residencia del embajador argentino en Haití, José María Vázquez Ocampo, también sufrió severos daños, pero pudo albergar a unas treinta personas, entre el personal argentino y los haitianos y sus familias que trabajan para la representación diplomática.
Explicó que hay tres funcionarios que integran el personal diplomático argentino, pero que a raíz de la catástrofe se está albergando a personal de Gendarmería, que están de apoyo en la Embajada, más los haitianos que trabajan allí junto con sus familias.
También confirmó que se trajo de regreso al país en el Hércules a dos argentinas que trabajaban en empresas privadas, que quedaron destruidas. Se trata de Tamara Telechea y de Roxana Sabaleta, que trabajaban en una empresa cementera y en una empresa de bebidas, respectivamente. “Se han quedado sin trabajo y sin casa”, explicó.
“No ha habido ningún otro deceso de argentinos, no prevemos que vuelvan a aparecer nuevas víctimas”, dijo Tettamanti y agregó que la comunidad argentina en Haití “es muy chica y la mayoría está muy consustanciado con la realidad que se vive y ya venían trabajando en paliar la crisis social que se vive, con el apoyo al programa Pro Huerta, que también se desarrolla allá, como también con ayuda a los orfanatos y otras entidades de bien público”.
También conversó con Sala de Prensa el Comandante del avión Hércules C 130, vicecomodoro Marcelo Galoppo, quién sostuvo que el panorama que vio en Haití fue “bastante desolador. Haití es un país muy devastado y este terremoto prácticamente destruyó todo lo que estaba en pie”.
Explicó que la operación de aterrizaje el sábado último requirió un esfuerzo mayúsculo por la cantidad de vuelos que acudió al auxilio de la isla. “La marina de los Estados Unidos se hizo cargo de las operaciones en el aeropuerto, que estaba muy congestionado, al igual que el de República Dominicana, donde tuvimos que esperar más de una hora para entrar. Lo hicimos, dejamos nuestra ayuda y rescatamos al camarada de Gendarmería que falleció, cumpliendo con la misión que nos dio el Ministerio de defensa, el Estados Mayor Conjunto y la Fuerza Aérea Argentina”.
Explicó que la situación que se vive en Haití es caótica pero, dijo, “dentro del caos uno tiene que poner orden para que la ayuda llegue a tiempo y en forma en todos los lugares donde se la necesita. Llevamos la ayuda para el hospital reubicable, que está cumpliendo una función fundamental tratando a los heridos; están sobrepasadas las capacidades, pero se está trabajando. Llevamos además una planta potabilizadora de agua, pastillas para garantizar la sanidad de la población”.
El comandante Galoppo dijo que por formación “por nuestra condición, siempre nos ha tocado soportar este tipo de situaciones pero nunca vi nada parecido si bien he estado en catástrofes, esta ha sido la más grande que me ha tocado y la más difícil de llevar”.
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