22 de septiembre de 2021
La abogada Natalia Salvo será una de las disertantes de la charla denominada "Poder Judicial: la independencia pendiente" que se llevará a cabo el 30 de septiembre, a las 18:30, a través de Zoom y que también integrará el periodista Ricardo Ragendorfer.
Salvo es panelista del programa "Caníbales" (C5N) pero
irrumpió en la escena mediática como abogada del empresario marplatense Pedro
Etchebest, el primer denunciante del D'Alessiogate, en el marco de una causa
contra el fiscal Stornelli, donde se investiga el entramado político, mediático
y judicial con fines extorsivos y de amedrentamiento a opositores durante el
macrismo.
En esta entrevista, se refiere a algunos aspectos claves que
se abordarán en la charla: "la ley siempre es un punto de llegada, materializa
luchas sociales o la convicción de una sociedad de que hay algo que tiene que
modificarse, pero es sólo un plano a poner en debate", anticipa.
En más de una oportunidad, has planteado la necesidad de una
reforma judicial de raíz, es decir, no sólo en términos legislativos, ¿cuáles
serían los aspectos claves de ese proceso?
Cuando hablamos de reforma judicial, no podemos suponer o
ceñirnos a una mera reforma de la ley. Sin dudas, implica reformas legislativas,
pero también está vinculada a otras dimensiones. La falta de credibilidad del
Poder Judicial y la crisis que atraviesa a los ojos de la sociedad requieren
una modificación no sólo en el plano legislativo; la convicción previa de esa
necesidad de reforma y de reencauzar la función del Poder Judicial para la
administración de justicia con perspectiva de género, de justicia e inclusión
social, con una mirada de progresividad -tal como establece nuestra
Constitución Nacional- son algunas de esas dimensiones. Otra muy importante,
además de la legislativa y social es la formación académica. Las universidades
son usinas productoras de abogados y abogadas, de quienes van a ser parte del
Poder Judicial o estarán asesorando a los otros poderes del Estado.
Los abogados y abogadas deben tener una perspectiva no
circunscripta o reducida a la dimensión economicista. Nos han enseñado un
Derecho puro, aséptico, en donde los padecimientos y contingencias de sujetos y
sujetas, aquellas cuestiones sociales o biológicas donde el Estado tiene que
estar presente, no están vistas desde la perspectiva del Derecho. Esa visión
economicista de un Estado de Derecho genera un estado social y una perspectiva
social del Derecho que requiere un cambio, sobre todo en un mundo que se hace
cada vez más desigual y donde el derecho tributario o el derecho ambiental -por
sólo mencionar algunas ramas- se volvieron cada vez más importantes.
En los discursos de "microclima", la reforma judicial
aparece como un emergente indiscutido y perentorio. ¿Qué impacto consideras que
tiene en la vida cotidiana de la gente y en los abogados y abogadas de la
matrícula, quienes ven al Poder Judicial del otro lado del mostrador?
El hecho de que la sociedad o que algunos de los sectores
que construyen sentido común consideren a la reforma judicial como un tema
menor o contingente es, justamente, resultado de una discusión de la cuestión
judicial desde sectores aristocráticos o académicos, pero nunca articulado con
los problemas cotidianos del pueblo. Esa ciudadanía que no conoce sus derechos
menos puede ejercerlos o reclamarlos. ¿Cómo llega a la gente la necesidad de
reforma? Analicemos lo que sucedió con algunos derechos de mayoría: el acceso a
internet con el DNU 690/20 para los servicios de telefonía fija, celular y
acceso a internet, un servicio público esencial. Hoy, gran parte del acceso a
la cultura, al trabajo y a la educación es a través de los dispositivos
electrónicos y del acceso a internet. En muchos países es considerado un
derecho humano fundamental. ¿Cómo se dio esta posibilidad? A través de una
disposición, de una acción de amparo ante las empresas proveedoras de internet
monopólicas. Lo mismo sucedió con la revisación de las tarifas en algunos
servicios y el reconocimiento por parte de algunos jueces del derecho al
consumidor, que tiene raigambre constitucional a través del artículo 42.
La perspectiva rígida y liberal en la comprensión de los
derechos y un Poder Judicial con control de constitucionalidad difuso, donde
cualquier juez o jueza puede frenar una medida de gobierno fundándose en
criterios rigoristas, impide que el Poder Judicial, ya sea por su acción u
omisión, llegue a la ciudadanía.
También has subrayado la necesidad de redefinir el perfil
profesional, con una perspectiva social e institucional ¿Qué rol juega el
trayecto formativo y académico en esa construcción? ¿Cuáles son los discursos
de la academia que deberían revisarse, en ese sentido?
Cuando hablamos de reforma judicial dijimos que existen
diversas perspectivas y dimensiones desde donde analizarla, que no se agotan en
una reforma legislativa ni en la sanción de leyes. Mencionamos también la
dimensión fundamental de la Universidad como usina productora de abogados y
abogadas, entre los que me incluyo. Venimos de una concepción de laboratorio,
presuponiendo que el Derecho no está contaminado en términos kelsenianos de la
realidad social cuando el Derecho intenta no sólo la coexistencia pacífica en una
sociedad sino también la resolución de conflictos, visibilizándolos, observando
la desigualdad estructural o real por oposición a la formal que se registran en
las sociedades complejas, modernas y actuales.
Esa perspectiva de un Derecho aséptico que se corresponde
con una figura de sujeto aséptico sin padecimientos, es una idea fundamental a
desterrar. Esa concepción de laboratorio rige en el perímetro de las facultades
de Derecho y no, por ejemplo, en la evaluación del sujeto que realizan otras
disciplinas como la Sociología, Filosofía o la Ciencia Política. Tenemos que
trocar el lugar desde donde se observa ese sujeto, ya sea solo frente al Estado
o en sociedad. Todos los derechos tienen que armonizarse porque la tensión
inherente en algunos de ellos no tiene que interpretarse en detrimento de los
otros, lo que a veces va acompañado, de la tácita sobrevaloración de algunos
derechos constitucionales, como el derecho de propiedad o de ejercer una
industria lícita respecto al acceso a una vivienda digna o una jornada
limitada, que tienen la misma jerarquía en la Constitución Nacional.
Desde la estructura del Poder Judicial se suele afirmar que
su independencia es una garantía del ciudadano. ¿Cómo ves esa apreciación desde
el ejercicio privado de la abogacía? ¿Qué distorsiones advertís hacia dentro
del Poder Judicial y cuáles en sus relaciones con los otros poderes?
Creo, al igual que muchos juristas, que el Poder Judicial es
un poder político, construido desde el Estado. Pero esa independencia no supone
que quienes integran el Poder Judicial y tienen la facultad constitucional de
administrar justicia sean "máquinas" que aplican la ley. Son jueces y juezas
con concepciones y lo que se requiere respecto a la independencia del Poder
Judicial no es sólo en relación a la no injerencia de los otros poderes del
Estado sino también, y fundamentalmente en las sociedades actuales, de los
poderes fácticos o de los poderes económicos y mediáticos.
La ausencia de
presión de un juez no significa que esté por fuera de la realidad sino que al
momento de dictar una sentencia o de reconocer un derecho tiene que fundarse en
lo que consta en la causa. Estamos acostumbrados a que las sentencias o
resoluciones de jueces reposen en creencias, convicciones y subjetividades
disfrazadas de doctrina. Me parece fundamental que para un juez sea razonable
fundarse en las pruebas de la causa, que en derecho penal implica sostener el
principio de inocencia hasta la existencia de una condena firme, fundada en
pruebas recolectadas que reviertan ese principio, y lo mismo con otras
disciplinas del Derecho.
Creo que el Poder Judicial es un poder político, es parte
del Estado y que sus integrantes tengan sus opiniones políticas no significa
que al momento de ejercer su función para proveer su servicio de justicia
dependan de los otros poderes políticos. Se debe garantizar el equilibrio
propio de una república y de los pesos y contrapesos con los otros poderes,
sobre todo y fundamentalmente, de los económicos.
Periodismo y administración de justicia
La charla es organizada en forma conjunta por el Sindicato
de Prensa de Tandil y Azul y la Asociación de Magistrados y Funcionarios
Judiciales de Tandil, con el fin de debatir sobre tensiones, encuentros y
desencuentros entre el ejercicio del periodismo y la administración de
justicia: el poder de la información, el control y la transparencia de lo que
trasciende, desde el ámbito judicial a los medios de comunicación.
El panel será moderado por Diego Araujo (presidente de la
Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales de Tandil) y Belén Cotine (secretaria general del
Sindicato de Prensa de Tandil y Azul) y cuenta con los auspicios de Cultura
UNICEN, Facultad de Ciencias Sociales (UNICEN), Facultad de Derecho (UNICEN),
Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Azul, Colegio de Magistrados y
Funcionarios Judiciales Departamental Azul, Asociación de Abogados de Tandil y
FATPREN (Federación Argentina de Trabajadores de Prensa).
Cómo unirse a la charla
Para acceder al link, los interesados podrán solicitarlo a
través de Facebook, a la cuenta Sindicato de Prensa Tandil.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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