20 de septiembre de 2010
En un acto a realizarse hoy a las 21 en el Casino de Tandil, será homenajeada la historiadora de estancias lugareñas y del país todo, Yuyú Guzmán.
Será la tercera entrega del año de las estatuillas “Küme Che” (Buena gente), que cuenta con la organización de la dirección de Cultura del municipio y el Casino lugareño.
Yuyú Guzmán nació en Tandil, “una isla en un mar de pastos”, como le gusta decir. Y el tiempo la convirtió en historiadora de las cosas de la tierra, precisamente.
Si bien la ciudad fue creciendo a la luz de todo el siglo XX, la década del cuarenta marcó algunos hitos importantísimos en el plano económico, social y cultural.
En 1943, por ejemplo, se inauguraba el moderno y majestuoso edificio de la Escuela Normal y también el Monte Calvario.
En esa década se fortalecía la industria metalúrgica y los campos obsequiaban sus rindes mejores.
El tango, al igual que en todo el territorio rioplatense donde fue importante la inmigración italiana, se fortalecía con las orquestas lugareñas que crecían en cantidad y calidad.
La ciudad empezaba a crecer sostenidamente también en el aspecto edilicio. Los elevados edificios -para la época- de Tandilsa y La Tandilense eran contemplados casi con asombro desde la cima del Parque Independencia. Por esa época, Baldomero Fernández Moreno se inspiró para describir a Tandil en un soneto que resultaría inmortal. “Recta en calles y sesga en diagonales, / Tandil está a mis pies en una hondura. /Cuadriculada por la agricultura, /es un juego de luces y cristales”, comenzaba sus versos el poeta del Tortoni.
Por los años cuarenta Mario Clavell había emigrado y empezaba a triunfar en el país y en el mundo con sus boleros. Y René Lavand, el prestidigitador número uno del universo en toda la historia, renunciaba a su empleo de la sucursal lugareña del Banco de la Nación para dedicarse de pleno al arte.
El gran René -primer distinguido con el premio Küme Che- y la homenajeada de hoy, Yuyú Guzmán, se conocieron por aquellos felices años de la Escuela Normal de Tandil. Tiempos de grandes maestros, algunos de ellos procedentes de la camada fundadora del establecimiento.
Mientras aquel se convirtió en el viajero continuo que siempre regresa al terruño, Yuyú emigró pero hizo lo mismo, pues retorna a Tandil a cada instante y además le regaló, entre otras cosas, dos tomos de inmejorable e invalorable valor bibliográfico: Estancias de Tandil I (1986) y Estancias de Tandil II (1998).
Pero también publicó Estancias de Azul, El País de las Estancias, Estancias de la Patagonia, entre otras relevantes obras. Y desde 1993 produce junto con Alejandro Toscano el programa televisivo “El país de las estancias”.
Las décadas para ella no han pasado. Sigue su vida y su obra con proyectos y con sueños. Que no es poco.
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