14 de septiembre de 2008

Locales

Locales. Histórico reconocimiento para un médico despedido arbitrariamente en Tandil

El doctor Mario Figueroa, fue uno de los tantos profesionales, que de manera injusta y hasta caprichosa, castigó la dictadua, y luego de más de treinta años de haber sido cesanteado en el Hospital Santamarina, llega una justa reparación al adherir Tandil a la ley de resarcimiento para agentes públicos cesanteados en los años de plomo.
Algunos pagaron con su propia vida, mientras que el doctor Figueroa, fue despedido del Hospital Municipal Ramón Santamarina argumentándose mendazmente su vinculación con la subversión.
Seguro de su proceder en la vida, solicitó y hasta consiguió una entrevista con el entonces comisionado Zanatelli, quien tras escucharlo una hora hizo eliminar el primer decreto. Sin embargo al retomar la guardia en el Hospital, un interventor armado le impidió trabajar. Un segundo decreto, donde se había eliminado la palabra subersivo y peligroso para la sociedad, lo dejó cesante de manera definitiva.
Figueroa perdió su trabajo y debió volver a la Villa, donde su vida no fue fácil “estuve seis meses sin dormir”, por temor a ser víctima de los grupos de tareas. Indicó que dormía cuando llegaba el alba.
En diálogo con “Examen final” de AM1560 Tandil contó a Rodrigo Revillo y Guillermo Liggerini que la iniciativa del Concejo Deliberante lo sorprende y lo llena de alegría la decisión del HCD.
En 1976 fue cesanteado y dijo “que yo tenga conocimiento de los médicos, fui el único echado, donde se me pretendió confundir con la subversión o con el terrorismo, actividades que por mis principios filosóficos de vida me han ubicado siempre en la vereda de enfrente, puesto que soy enemigo de la violencia, venga de donde venga”. “Esta noticia que usted me da no hace más que reafirmar mis conceptos democráticos y esto demuestra que la democracia en rigor de verdad se instala en todos los órdenes”, indicó emocionado el médico al tomar conocimiento de la decisión del HCD cuando charlaba con AM1560Tandil.
Figueroa aseguró que su despido fue una tremenda injusticia y la consideró como una cuestión traída de los pelos, a la vez que agradeció lo dispuesto por el Concejo Deliberante de Tandil “es un agradecimiento que yo debo tener para la casa de la democracia que es el recinto del HCD”.
El doctor Mario Figueroa narró “a mi me dejan cesante en mayo de 1976 mediante un decreto, donde pretenden confundirme con la subversión porque en forma maliciosa me tenían que dejar cesante por alguna orden, que vaya a saber de donde venía”.
“En vez de involucrarme dentro de una ley de prescindibilidad, me meten la 8595 que estaba directamente vinculada contra la subversión. El artículo primero decía por estar ligado a la actividad subversiva y más abajo decía por ser persona perjudicial, dañina para la sociedad. Se imagina que mi situación era muy delicada en esos años, porque yo sabía lo que estaba ocurriendo”, contó sobre la cesantía.
Explicó que “a partir de allí empieza todo un Vía Crucis para mi, las instituciones en general propio del terror, poco podían preocuparse por casos como el mío, esto es entendible. Fíjense que muchos abogados laboralistas que ayudaban a la gente que estaba separada, echada o presa terminaban en la época de la dictadura, desaparecidas o muertas. Yo tuve que hacer mi alegato en forma personal”.

Entrevista con Zanatelli
El abogado Gutiérrez le consigue una entrevista con Zanatelli, quien no quería recibirlo “me atiende a las 7 de la mañana. Hablamos dos o tres palabras, un poco yo logré que él me asistiera. Estuve hablando una hora anteponiéndole a lo dañino del rumor la trayectoria clara de mi vida y al cabo de una hora llama al secretario privado de ese entonces, que era Barral y le dice que suspendieran el decreto del doctor Figueroa.
En ese momento le pregunto ¿que hago yo? y me dice usted vuelve al Hospital. ‘¿Yo voy a cerciorarme de cual es su problema?’. Yo vuelvo al Hospital a la guardia del jueves, hago la rotativa del domingo y cuando regreso al jueves siguiente me estaba esperando, pistola en la cintura, el nuevo director de facto del Hospital, el brigadier Llorens y me echa, no me deja tomar la guardia. Me echa con un segundo decreto”.
Asevero que este segundo decreto le sirvió mucho “la segunda vez que vuelvo a hablar con Zanatelli en 1976, no sabía que decirme y me ofrece en ese momento que yo renuncie para tapar antecedentes. Le respondí que no tenía que tapar, ningún antecedente y si tenía que echarme que lo hiciera. Obviamente me echó”.

Ordenanza
A partir de un dictamen conjunto de las comisiones de Interpretación y Asuntos Legales y de Derechos Humanos, Garantías y Seguridad, el Concejo Deliberante sancionó la adhesión del municipio de Tandil a la Ley provincial 11.729, que beneficia a todos los agentes municipales, de cargos electivos, políticos o de planta, que durante la dictadura militar fueron separados de sus cargos por el gobierno de facto.
El reconocimiento implica el pago de la deuda que dichos agentes registren ante el Instituto de Previsión Social (IPS).
“Esta Ley a la que adhiere Tandil viene a dar por tierra con el decreto ley del año 1976, que permitía dar de baja a personal de planta permanente o temporario por razones de seguridad, aduciendo que se despedía a quienes estaban vinculados con actividades subversivas o disociadoras”, explicó el concejal Luciano Grasso.
Los aportes que el municipio hará al IPS serán desde el día en que se produjo el despido por persecución ideológica hasta el 10 de diciembre de 1983, fecha de restablecimiento de la democracia.

Democracia
El doctor Figueroa expresó que cuando se establece la democracia en 1983, “en el gobierno de don Américo Reynoso, me llaman y me hablan de la reincorporación como un hecho reivindicativo y total. A mi de dio mucha alegría. Me dieron la posibilidad de cobrar esos 8 años de cesantía y les dije que lo único que me interesaba era la reparación moral, como único estímulo y hacía renuncia de todos esos salarios que me correspondían en concepto de sueldos, vacaciones e indemnización. Yo mandé una carta con ese contenido al ejecutivo en diciembre de 1983”.

Vida dura
Duante la dictadura el profesional médico siguió en Villa Cacique, “estaba consciente que no tenía nada que ocultar. Hice mi propia defensa en la Brigada de Tandil, en Defensa Civil de La Plata. Anteponía mi trayectoria clara de mi vida de estudiante en La Plata y como médico. Trabajé mientras estudiada. Me quedada poco tiempo para política y participar en grupos. Estuve en la Unidad Regional de Azul”.
Dijo “fue muy duro todo eso. Trabajaba en la Villa pero la pasé muy mal. No podía dormir. Dormía cuando aclaraba, porque yo sabía que estos delincuentes andaban en la madrugada y levantaban a la gente. No dormía cuando aclaraba porque con el aclare todos los delincuentes desaparecen”.

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