1 de diciembre de 2015
Unos 250 efectivos de Infantería, Caballería, de las Comisarías de Tandil y la Policía Local, Bomberos, ambulancias y autoridades políticas protagonizaron ayer desde la madrugada un procedimiento para desalojar el predio de Cerro Granito, orden judicial que afortunadamente se instrumentó en forma pacífica.
Desde las 4 se desplegó un operativo de magnitud en el predio tomado por Griselda Altamirano y su agrupación política.
Al prosperar en la Cámara de Apelaciones el pedido del fiscal Luis Piotti, los usurpadores tenían las horas contadas, sobre todo porque terminó el largo proceso electoral 2015 y los costos políticos ya no serían de relevancia para las distintas instancias de Gobierno.
Lo cierto es que la resistencia de los ocupantes fue leve, y sólo incluyó el encendido de cubiertas, pues no utilizaron los palos, piedras y bombas molotov que tenían preparados para repeler el accionar de la fuerza pública.
Las columnas de la Bonaerense, al mando del comisario Mariano Giménez, avanzaron con prudencia en el sector más débil de la toma, es decir, donde se encontraban las construcciones más precarias.
Las palas mecánicas arrasaron con carpas y toldos, y los integrantes de la agrupación "1º de Octubre" se abroquelaron en la zona del colectivo verde que albergó tantas asambleas.
Ya salía el sol y resonaba el canto de los pájaros, con un verde paisaje y la piedra como escenario privilegiado, contrastando con la férrea presencia uniformada y un bunker ocupa que debatía los pasos a seguir.
La gran preocupación fue el resguardo de los menores de edad, que estuvieron lejos de la línea de peligro. Por las dudas trabajaron profesionales del Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos Del Niño.
Por su parte, Hugo González, secretario general de Suteba Tandil, se presentó en el predio y mostró preocupación por el desenlace del diferendo.
ARACIL
A media mañana, la jueza de Garantías Stella Maris Aracil convocó al marido de Altamirano, el dirigente Jorge "Mono" Lezica, en los despachos de calle Uriburu Sur.
La magistrada intentó convencer al representante de la toma, para que depongan su actitud en forma pacífica, razones que el ex líder de la CCC Tandil no aceptó en un principio.
Comunicada por teléfono del infructuoso resultado de la audiencia, Altamirano decidió congregar nuevamente a la tropa para continuar con la ocupación.
Fue el momento donde los miembros de Infantería decidieron avanzar, mientras algunos usurpadores esperaban con palos y los rostros tapados, esperando una posible embestida con balas de goma y gases lacrimógenos. Si bien se escucharon estruendos de disparos al aire, el recurso represivo no afectó a las personas.
El desenlace era inminente: tras dos meses y medio de aquel polémico desembarco, las 30 personas que quedaban en los terrenos tuvieron que alejarse, muchos dejando materiales y construcciones en el inmueble.
ALTAMIRANO: "ES UNA GRAN INJUSTICIA, PERO SEGUIREMOS PELEANDO"
Cerca de las 10.40, Griselda Altamirano emitía las primeras declaraciones periodísticas entre lágrimas y una voz quebrada: "es una gran injusticia", resaltó a Radio Voz.
La dirigente protestó porque no les permitieron una apelación a la Suprema Corte, ni se contempló la denuncia contra el empresario Mario Cerviño, presunto propietario legal de los lotes, aunque nunca se comprobó la titularidad con escrituras en mano.
"Esto es un antes y un después", reseñó la titular del movimiento "1º de Octubre", quien emocionada no dejó de descargar críticas al intendente Miguel Lunghi y al presidente electo Mauricio Macri, elegidos en los comicios por el espacio "Cambiemos". Para Altamirano representan un retroceso en materia de acceso justo al hábitat.
También evitó cuestionar a los efectivos policiales que protagonizaron el procedimiento, quienes "son trabajadores como nosotros".
Más tarde prometió continuar con la lucha por el derecho a la tierra y el combate a la especulación inmobiliaria. "Iremos todas las veces que sea necesario a la Municipalidad, necesitamos un banco de tierras", dijo la mujer denunciada penalmente por el jefe comunal.
DELLA MAGGIORA: "ESTAMOS MUY CONFORMES"
El secretario de Protección Ciudadana, Atilio Della Maggiora, junto a su segundo, José Denisio, siguieron de cerca las alternativas en Cerro Granito y en representación del Ejecutivo municipal, denunciante en la causa, celebraron el final de la toma.
"Estamos muy conformes, se hizo todo en forma ordenada, no hubo que recurrir a medidas extremas, y se produjo un retiro voluntario de la toma", celebró el abogado comunal.
La idea -añadió- era avanzar "de la manera menos problemática posible".
Sin embargo Della Magiora se negó a debatir en el lugar el problema de la falta de casas y terrenos en Tandil.
"No es el centro del problema la tierra, aunque se argumente eso, por supuesto hay una problemática de acceso a la tierra, pero hay que trabajar en los sueldos, el trabajo, el crédito, esos son los problemas de fondo", resaltó el letrado radical.
Para el funcionario lunghista se trató de un "procedimiento muy bien organizado, no hubo necesidad de ejercer violencia sobre las personas".
Por su parte, Denisio agredeció a Dios porque "todo terminó de buena manera".
Cabe resaltar que el domicilio particular del intendente Miguel Lunghi, en calle Brandsen, se mantuvo con una custodia policial para evitar un posible escrache.
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