16 de agosto de 2008
Aunque a muchos les cueste entenderlo, el flamante Hospital de Niños presta el servicio de internación y consultorio externo pero todavía no tiene guardia.
Las urgencias que presentan a diario los pequeños se siguen atendiendo en el “Ramón Santamarina”. La razón: la comuna nunca completó el plantel del neonatólogos del nosocomio general, lo que permitiría trasladar la guardia a la manzana de enfrente.
Pasaron casi dos meses de la inauguración, con bombos y platillos, del moderno edificio. Y un servicio básico que podría absorber el centro asistencial pediátrico, la guardia específica para los chicos, todavía es una cuestión pendiente en el Hospital Pediátrico.
El Ejecutivo varias veces argumentó que el proyecto del DBV implica un proceso que avanzará con el tiempo, hacia la complejidad que todos esperan de una entidad con alcance regional. Pero el mismo Gobierno de Miguel Lunghi se comprometió, durante el conflicto con los técnicos y los profesionales que postergara la apertura, a contratar los neonatólogos suficientes para el “Ramón Santamarina” y así permitir la ampliación de prestaciones en el nuevo edificio sanitario. Eso aún no sucedió.
Para Pablo Díaz Cisneros, titular de la Asociación de Profesionales, este faltante puede persistir “pero también debería haber voluntad política por solucionarlo”, esgrimió en diálogo con LA VOZ.
“La Guardia de Pediatría funciona las 24 horas en el Hospital Santamarina y no en el Hospital de Niños, esto se debe a que, aquello que veníamos diciendo cuando todavía no lo habían abierto (al DBV), si no quedan los pediatras o los neonatólgos nuevos para cubrir los nacimientos no se podía pasar la guardia al Debilio Blanco Villegas”, narró el referente de Cicop.
Comparación con Olavarría
Como las autoridades no consiguieron la cantidad de profesionales suficiente para recibir a los recién nacidos en el Santamarina, “el Ejecutivo decidió que la Guardia pediátrica siguiera en el Hospital general, para poder solucionar este problema”.
Reiteró Díaz Cisneros que “esto sigue pasando”, es decir, “cuando se van los médicos full time del Hospital de Pediatría, a las 17, queda un médico interno en el DBV para atender a los internados, que no se desempeña en guardia y recepción de toda la demanda proveniente de la calle”.
El entrevistado compartió la sorpresa de algunos pacientes que deben seguir yendo al Santamarina cuando hay un hospital de niños nuevo, a escasos metros. “Nosotros pensamos lo mismo”, respaldó.
A la hora de encontrar las causas del faltante de profesionales, lo adjudicó el gremialista a la escasa oferta salarial que presenta el Municipio de Tandil.
“Nadie por lo que ofrecen en este momento va a venir de otra ciudad”, alegó para sostener que “todo pasa por decisión política, lamentablemente las cosas están dadas así. No es una medida de presión sindical: los profesionales de la Argentina no se radicarán o viajarán a un distrito para cubrir una guardia si la oferta es poco tentadora”, ahondó Díaz Cisneros.
Con tres neonatólogos pendientes, imprescindibles para el traslado de la guardia pediátrica, sigue pendiente este asunto.
Por último ejemplificó: “el Hospital de Olavarría, para la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica, ofrece un cargo full time con relación de dependencia por 8.000 pesos de bolsillo, es decir, un sueldo en bruto de entre 10 y 11 mil pesos. En Tandil, esa cifra ronda los 5.000 pesos”.
Un profesional de Guardia del Hospital local cobra entre 1.000 y 1.200 pesos de básico, concluyó.
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