15 de abril de 2008
El festejo final en Río Grande resumía todo. Independiente tuvo que pelear hasta el final de la competencia para cumplir el objetivo: permanecer en la Liga Nacional B. Después de diez años de ausencia en la competencia, los tandilenses volvieron a la actividad con la intención de mantener la plaza y lo cumplieron.
A lo largo del certamen, el elenco de Carlos Zulberti fue de menor a mayor. El inicio no fue el esperado, ya que tuvo que pagar el derecho de piso para adaptarse a un nuevo certamen, con rivales de jerarquía y una intensidad de juego muy distinta a la mostrada en el Provincial de Clubes.
Todo el mundo Rojinegro, desde el cuerpo técnico, pasando por los jugadores, dirigentes e hinchas tuvieron que saber aguantar la situación cuando las cosas no se daban pero bien vale el festejo del domingo por la noche. Con la base de deportistas de la institución ,y con un presupuesto acotado, se obtuvo la tan anhelada permanencia en la tercera categoría del básquet nacional.
La primera fase para el plantel de nuestra ciudad fue muy dura debido a que los resultados no se daban, aunque con el correr de las jornadas el rendimiento individual fue creciendo y de esta manera, sobre el final de ese segmento del torneo, aparecieron algunas victorias.
Una vez instalado en la B2 y ya con la necesidad de sumar para permanecer, se vieron los mejores momentos de Independiente en la competencia. En el arranque ante El Sureño Universitario, derrota en tiempo suplementario, volvieron a aparecer algunos fantasmas. Sin embargo, ese encuentro sirvió para comenzar una remontada muy importante.
En caso de trasladarnos más cerca con el tiempo, un momento muy importante para este conjunto fue el juego de hace una semana ante Rosario Central que fue vital para marcar el camino que se necesitaba para quedarse en la Liga. Con mucho oficio y una enorme autoridad, los tandilenses dieron cuenta del Canalla y aumentaron sus esperanzas de quedarse en el certamen.
A todo ó nada viajó a Río Grande en la fecha final. Demostrando tener mucho amor propio, los serranos lograron sacar a relucir sus mejores aspectos colectivos para lograr un triunfo vital para ser uno de los cinco equipos que se queden en la tercera categoría del básquet nacional.
Con falencias y virtudes, Carlos Zulberti y sus muchachos lograron algo heróico para el deporte local. Todos los integrantes del plantel estaban convencidos que se podían quedarse en la divisional.
La experiencia de Pablo Maglia sirvió para aportar tranquilidad en los momentos indicados. La conducción de Emanuel Hartstock fue determinante en muchos tramos de la competencia. Juan Pablo Trapote terminó siendo muy influyente en el último tramo del campeonato. Juan Ignacio Mateo fue de menor a mayor y logró afianzarse en la categoría. Adolfo García Barros llegó como refuerzo y terminó cumpliendo una destacada labor.
Eber Ferros Marina tuvo un año de consolidación, después de haber tenido un gran Provincial de Clubes. Guillermo Crespo dio soluciones en los momentos oportunos, al igual que Juan Aquino que tuvo una buena cantidad de minutos en el certamen. El veterano Fernando Cano brindó su calidad e inteligencia a base de triples en distintas situaciones del campeonato. Mientras que el juvenil Alejandro Arca demostró que es la mayor promesa que tiene el básquet de esta institución.
Independiente demostró que trabajando todos para un mismo lado, haciendo lo imposible para tener todo lo necesario para afrontar este campeonato, se puede. Desde la dirigencia, con un gran esfuerzo en solventar los gastos del piso flotante, pasando por los viajes y sueldos, hasta el fundamental trabajo del cuerpo técnico y el esfuerzo, con el plus de la valentía mostrada en momentos claves, de los deportistas, la institución Rojinegra dio claras muestras de estar a la altura de las cirscunstancias.
Tandil tendrá asegurada su temporada por una nueva temporada y no solamente tiene que ser una alegría para el pueblo de Independiente sino que debe ser celebrada por todo el deporte de nuestra ciudad ya que nuevamente queda evidenciado que con trabajo, esfuerzo y dedicación se pueden cumplir con los objetivos pautados. El club que es presidido por Horacio Murrone puede quedarse tranquilo que el básquet cerró una temporada de manera brillante.
EL REGRESO A TANDIL
Los tandilenses festejaron con todo el domingo en el sur de nuestro país. Ayer, pasadas las 15, viajaron hacía Capital Federal. El arribo fue cerca de las 18 y un par de horas más tarde, en micro, partieron hacía Tandil donde arribaron a la medianoche.
DESCANSO PARA TODOS
Carlos Zulberti, en diálogo con Am 15 60, comentó desde Río Grande que “ahora tendremos todos el merecido descanso. Vamos a tener más tiempo para la familia, irnos de pesca y comer asados. Después de una extensa temporada el plantel podrá empezar a disfrutar esto que conseguimos que realmente es muy importante. Recién ahora nos estamos dando cuenta de lo que obtuvimos”.
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