31 de marzo de 2022
El presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino,
adelantó que buscará un tercer mandato al frente de la entidad y retrocedió con
el proyecto de organizar el Mundial cada dos años durante el Congreso realizado
hoy en Doha, que tuvo un momento de tensión por las acusaciones de la
presidenta de la Federación Noruega de Fútbol (NFF), Lise Klaveness, a la
organización de Qatar 2022.
En el Centro de Exposiciones y Congresos, sede de la 72º
reunión de las máximas autoridades del fútbol mundial, Infantino reveló a sus
pares el deseo de continuar en el cargo que tomó en 2016 cuando la
institucional estaba salpicada en el escándalo de corrupción destapado por la
Justicia de Estados Unidos.
"Aspiraré a mi reelección" el próximo año,
anunció el suizo, 52 años, en la víspera del sorteo de cuadro de competencia de
Qatar 2022. El presidente de la FIFA obtuvo su primera reelección en 2019 y
ahora irá por un tercer y último mandato de cuatro años en el Congreso electivo
previsto para principios de 2023.
Realizado el aviso, Infantino afrontó el incómodo tema
del Mundial cada dos años, un proyecto impulsado por su gestión, sobre el que
eligió retroceder por la resistencia que provoca en todo el arco dirigencial,
especialmente en Europa y Sudamérica.
"Permítanme aclarar una cosa aquí, y quiero hablar
sobre algunas de las discusiones y especulaciones sobre una Copa del Mundo
bienal. La FIFA no ha propuesto un Mundial bienal", aclaró el presidente,
que mantuvo en los últimos meses una intensa ronda de reuniones para convencer
en su idea.
Infantino, quien visitó la Argentina en octubre pasado
durante una gira por Sudamérica para promover ese proyecto, subrayó que la FIFA
sólo encargó un estadio sobre la "viabilidad" del cambio y su
eventual impacto en el fútbol mundial.
Tanto la UEFA como la Conmebol se pusieron al frente del
rechazo al Mundial bienal, a la que se sumaron otros actores del fútbol, lo que
hizo que el suizo reculara en su postura para adoptar un tono más conciliador
para las reformas del calendario internacional a partir de 2024.
En otro pasaje de la reunión, informó sobre una cifra de
negocio récord, de 7.000 millones de dólares en el ciclo de cuatro años que
terminará este año y luego afrontó un momento de tensión cuando la presidenta
de la Federación Noruega de Fútbol, Lise Klaveness, cuestionó a Qatar 2022 por
su política de derechos humanos y su posición ante la comunidad LGBTIQ+.
"No hay lugar para los empleadores que no garantizan
la libertad y la seguridad de los trabajadores de la Copa del Mundo",
cuestionó Klaveness, quien además consideró "inaceptable" la elección
del país árabe como sede de la Copa del Mundo.
"No hay lugar para anfitriones que no puedan
garantizar legalmente la seguridad y el respeto de las personas LGBTIQ+",
redobló antes de recibir las primeras contestaciones.
El secretario general de la Federación de Honduras, José
Ernesto Mejía, salió al cruce y aseguró que el Congreso "no era el lugar
ni el momento correcto" para esos planteos, al tiempo que Hassan Al
Thawadi, secretario general del Comité de Organización de Qatar 2022, la
cuestionó por no haber contactado a las autoridades locales ante de pronunciar
su discurso.
"No intentó contactarnos ni entablar un diálogo
antes de dirigirse al Congreso", sostuvo el miembro de la organización.
Infantino destacó los "progresos" de Qatar en
Derechos Humanos y señaló que el trabajo realizado por ese país fue
"ejemplar".
"Por supuesto, no todo es perfecto, claro que no es
el paraíso, pero ningún país es el paraíso", estimó.
El emirato abolió en 2016 la "kafala", el
sistema de padrinazgo por el que los asalariados eran totalmente dependientes
de sus empleadores, y hace dos años introdujo un salario mínimo de 1,30 dólares
a la hora.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cifró en
50 las muertes de trabajadores inmigrantes y en 506 los heridos graves durante
el año pasado debido a las obras para albergar la Copa del Mundo.
El otro momento tenso del Congreso sucedió cuando habló
desde Kiev el presidente de la Federación Ucraniana, Andriy Pavelko, con un
chaleco antibalas, ante la mirada de la delegación rusa que participó del
Congreso, pese a la descalificación.
"No nos estamos escondiendo. Tenemos todo el derecho
de estar acá. ¿Qué tiene que ver el fútbol ruso con todo esto?, ¿Qué ha hecho
mal el fútbol ruso?", se quejó Alexey Sorokin, representante de la
Federación de Rusa.
Fuente: Agencia Telam
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