6 de junio de 2022
Excepto las provincias hidrocarburíferas de
la Patagonia, el resto de los distritos tiene dificultades para acceder a
combustible, un insumo imprescindible para desarrollar nuestra actividad.
"El panorama es cada día más complicado. La
producción agropecuaria e industrial que ya sufren demoras se verán aún más
afectadas si no se revierte la situación actual", advirtió Roberto Guarnieri,
presidente de FADEEAC.
En abril, FADEEAC empezó a realizar un
relevamiento semanal a sus asociados para relevar el acceso al combustible,
eventuales restricciones o faltantes, y el precio del mismo ante las reiteradas
denuncias de heterogeneidad según la zona geográfica.
A partir de las respuestas de conductores y
propietarios de camiones de algunas de las 4.400 pymes que integran las 43
Cámaras de transporte nucleadas en FADEEAC, se conforma este "semáforo virtual"
que tiene como objetivo monitorear en tiempo real la disponibilidad de
combustible en la Argentina.
A la fecha, con más de 700 respuestas
procesadas, el mapa muestra:
- 14 provincias en rojo (señala a los
sitios en los que hay muy bajo o nulo suministro en las estaciones de
servicio): Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Entre Ríos,
Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta,
Jujuy, Formosa, San Juan, y Mendoza.
- 4 provincias en naranja (identifica los
distritos en los que el promedio de suministro es de 20 litros por unidad): San
Luis, La Rioja, Catamarca, y Chaco.
- 1 provincia en amarillo (para referirse a
los lugares en los que se cargan entre 51 y 100 litros): La Pampa.
- Las provincias del Sur aparecen en verde.
El 29,6% de los transportistas debió
esperar más de 12 horas para cargar combustible; 28,9% entre 3 y 6 horas; 24,4%
entre 6 y 12 horas; y 17% entre 2 y 3 horas.
En la mayoría de las provincias hay un cupo
menor a los 20 litros por unidad. Es bueno tener presente que un camión necesita
entre 35 y 40 litros para recorrer 100 km.
La falta de combustible trae quebrantos,
ineficiencias y pérdida de tiempo. El daño es económico y social.
"No podemos cumplir en tiempo y forma con
nuestros compromisos y se pierden trabajos a causa de la incertidumbre que
genera la falta de abastecimiento normal. Los choferes resignan horas de
descanso para hacer filas y ver si tienen suerte de conseguir algo de
combustible. A pesar de las promesas del Gobierno aún no hemos recibido
confirmación alguna sobre la concreción de las importaciones anunciadas", dijo
Guarnieri.
De acuerdo con las respuestas de los
asociados, el faltante de combustible se siente con mayor intensidad en las
rutas nacionales.
El desacople de los precios internos
respecto de los internacionales debe ser solucionado con medidas ágiles,
impositivas o mediante la intervención de la Secretaría de Energía. En los
hechos se están pagando precios elevados -en algunos casos más de $250 por
litro-, y aun así no hay gasoil.
La demanda de este combustible seguirá en
aumento pues los faltantes de gas implicarán gasoil adicional para atender las
necesidades de la industria y el campo.
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