24 de noviembre de 2009
Un llamativo suceso policial ocurrió el domingo, minutos antes de la medianoche, en la zona de Villa Aguirre, cuando dos "pasajeros" tomaron un remis, amenazaron al conductor y exigieron la recaudación, intimidación que provocó la inmediata reacción del chofer, que llevó a los ladrones hasta la seccional de Policía Vial, en Ruta 226, kilómetro 168.5.
La insólita saga delictiva terminó con la aprehensión de los sospechosos, quienes al percatarse de que estaban frente a la delegación policial, se bajaron del coche de alquiler, procuraron huir y fueron capturados por los efectivos que estaban de turno, a algunas cuadras del lugar.
Los aprehendidos, ambos mayores, fueron identificados como Esteban Reinaldo Casado (30) y Gabriel David Rolando (18).
Sobre el último pesaba un pedido de captura activo por parte de la Justicia de Azul, detalló a este Diario el subcomisario Oscar Urruchua.
El episodio tuvo otros condimentos que llamaron la atención, ya que se habría pergeñado desde horas de la mañana.
Según el testimonio de la víctima, Hugo Alberto Bergquist (69), remisero de la firma "El Surtidor", (agencia ubicada en Darragueira 1.988), los clientes solicitaron un auto desde el barrio 25 de mayo, a las 10.30 de la jornada dominical.
Allí se suben dos mujeres, y en medio del viaje, una de ellas le comunica al chofer que antes de arribar a destino había que pasar a buscar a dos hombres, en Casacuberta al 2.000.
Tras levantar a sendos caballeros, se dirigen hasta una morada de calle La Merced, frente a los depósitos de la empresa "Gustavo Cardinale". Antes de descender del vehículo, los pasajeros le solicitan a Bergquist el número de teléfono, para que en algún momento del día, regrese a levantarlos. El conductor se lo da, y retoma su rumbo normalmente.
Fue así cuando, a las 23.30, llaman solicitando el vehículo desde la misma dirección. En esa oportunidad, sólo se suben los dos hombres. Y a escasos minutor de partir, los sujetos amenazaron al conductor exigiendo el dinero de la recaudación. "Le dijeron que sabían que tenía mucha plata", al tiempo que desconoce el damnificado si portaban armas.
Entonces Bergquist atinó a pisar el acelerador y, a riesgo de sufrir represalias de los amigos de lo ajeno, que venían en el asiento trasero, fue hasta la dependencia policial. Logró bajarse del auto y dio aviso a los uniformados que estaban de turno. Inmediatamente, los cacos salieron corriendo, pero no lograron completar su objetivo en tanto fueron capturados a algunas cuadras de la repartición.
Las actuaciones policiales concluyeron a las 4 de ayer, y los sospechosos quedaron a disposición del fiscal.
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