5 de enero de 2010
Por Antonio Torrejón
No es –un cumplido- reiterar que la Ciudad de Tandil, es un núcleo ineludible y favorecido en el espacio geográfico ínter partidos o ínter comarcal del “Centro de la Región Bonaerense”, por supuesto esta en sus Ciudadanos y Gobernantes, acelerar o demorar, los racionales aprovechamientos turísticos, que su contexto geográfico, y humano posibilita.
Ya en el comienzo de la historia turística Argentina, con sus Serranías “Originales y amables”, convocaba las primeras propuestas que el “Ferrocarril Sud”, hacia de los pocos paseos de la época, que surgían en las décadas iniciales del Siglo XX”. Su “piedra movediza”, junto con un perfil inédito religioso y ganadero, completaban lo incipiente de esos tiempos, luego todo recuperado con fuerza, en los últimos lustros, hizo la realidad que disfrutamos, hoy.
El elemental análisis geopolítico de esta “Comarca Serrana Central”, solo requiere de sensatos profesionales para ayudar a hacer las correcciones que indica Ratzel desde lo Geopolítico para darse cuenta que por lo menos una Ciudad Trascendente y competitiva como Tandil, marca una proyección Argentina, diferente y reivindicatoria, a favor de la consolidación de su fundadora “Pampa Húmeda”.
Hoy, tenemos que volver a prestar mayor atención a los especialistas sobre doctrinas de la noción del espacio (geopolítica), caso Ratzel o Gottman, que en forma precursora anticiparon: en el espacio diferenciado, los que logran integrarlo en función de sus homogeneidades y perfiles geográficos, o productivos son los que triunfan. El medio físico tiene un papel decisivo en la creación de unidades para el desarrollo. La organización del espacio, interesa a los geógrafos en el manejo de lo homogéneo; a los economistas en el plano de la redituabilidad; a quienes administran la salud en función de la mejor y más eficiente respuesta en la calidad de vida; a los turistólogos en la búsqueda de la mejor proyección de marketing en sus productos.
Ante la transformación de las comunicaciones; décadas atrás la mayor parte de la población se desplazaba en escala de traslado peatonal de seis (6) kilómetros por hora, hoy con los 100 Km. promedio de cualquier transporte terrestre cambiaron los espacios o ejidos reales, donde transcurre la vida de los pueblos. Del barco rápido, en que vinieron nuestros padres de Europa en 15 días, pasamos al Jumbo de 12 horas sin escalas. Magallanes-Elcano tardaron dos años en integrar marítimamente el planeta, hoy el sistema Internet, lo integra en cuestión de minutos. La media hora de demora en 1950 en un llamado telefónico de: Tandil a Balcarce, es casi el tiempo de conexión terrestre hoy.
Ante los nuevos hábitos turísticos; hace veinte años la vacación tradicional de verano, se hacía permaneciendo no menos de un mes en un pueblo o paraje turístico; hoy se redujo a lo semanal el módulo de vacaciones de mayor estacionamiento en un lugar, pero con recorridos comarcales y de corredores homogéneos, donde poco importan las fronteras que lo intercalan.
Nuestra Confederación de Provincias (República Argentina) , supera los 2300 municipios ( 223 que desbordan ya los 50 mil habitantes) donde vive el 85 % de la población argentina. La provincia de Buenos Aires y otras pocas jurisdicciones, supieron con visión de futuro, asignarle ejido territorial, a las ciudades cabeceras de los espacios administrativos en que se divide, creando un rango de otra función y responsabilidad a un centenar de asentamientos territoriales, que se deben seguir perfeccionando por la vía de integraciones sectoriales de la naturaleza homogénea que nos legó el creador. Río Negro, con la ley de Municipios colindantes, lo modernizará. Chubut, ha reubicado a los municipios en una comarcalización, que ayudará lo asociativo interprovincial.
Los municipios turísticos, quizá sobre un tema con menos preconceptos, pueden hoy ante reivindicadas autonomías que le va asignando la vida en democracia, acelerar la integración de sus espacios homogéneos: juntarse con el vecino del pueblo cercano a potenciar los “productos turísticos, en común”y compatibilizar intereses turísticos : comarcales y subregionales (corredores) para de esta forma ir llegando a la lógica unión regional-federal por sectores, -mas competitivos-, que ya da camino la nueva Constitución Nacional, del 94, y propicia la Ley Nacional de Turismo Nº 25997/0.
La nueva distribución del poder y por consecuencia de los recursos financieros, creará mejores condiciones morales y materiales para seguir construyendo el país posible, particularmente desde los Municipios, sin esperar, que otros, “desde lejos…”, sigan dando las recetas que, nadie mejor que los habitantes de cada lugar, ayudados por especialistas integradores por la realidad del día a día, viven, y saben. Quizá a algunos Gobernantes, habrá que ponerle adecuados lentes, para que vean con mayor amplitud, la realidad del conjunto comarcal y los rumbos que el Estado, debe seguir, también del interior hacia las metrópolis provinciales y nacionales...
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