8 de agosto de 2024

"Un Mural para Olivero, el hijo de la Movediza que quería volar"

"Un Mural para Olivero, el hijo de la Movediza que quería volar". Invitan a la comunidad a una jornada de pintura colectiva del Mural de Eduardo Olivero

Desde la Asamblea Barrios de Piedra, continuando con la agenda orientada a conocer y difundir el patrimonio natural, histórico y cultural de los Barrios Movediza, Villa Laza y Cerro Leones, se está realizando un mural sobre Eduardo Olivero, en la sede de la Sociedad de Fomento que lleva su nombre, en La Pastora 1015.

La obra es dirigida por la artista y docente Malu López, y
se realiza con la participación de la comunidad, desde el boceto hasta la
inauguración. La pintura es colaboración de Trazos Abiertos de Cultura
UNICEN.



El sábado 10 de agosto desde las 10hs se invita a acompañar
la jornada de pintura colectiva del Mural de Eduardo Olivero.



HISTORIA:



Eduardo Olivero nació en 1896 en la cañada, cerca de la
Movediza. Hijo de italianos, Giovanni,
picapedrero y Margarita Galfre. Cuando su maestro le dijo que un cóndor podía
volar a ocho mil metros se preguntó ¿Como podría hacer un ser humano para
volar? Apenas adolescente se fue sólo a Villa Lugano, donde se entrenaban los
primeros aviadores y en 1914 fue el primer tandilense en ver su lugar desde el
cielo. Lo hizo con una mujer, María Larrondo, quien fue expulsada de la escuela
secundaria por la intrepidez de estar a solas con un hombre en aquel
vuelo. Una foto de aquel momento nos
lega el gran fotógrafo Carlos Pierroni.



Aún menor de edad, cuando su padre italiano es convocado a
la guerra, Eduardo Olivero toma su lugar, constituyéndose en un héroe de la aviación
italiana. Regresa y en un vuelo tiene un accidente que transfigura su
apariencia y deja fuertes secuelas. Estudia bandoneón para recuperar el
movimiento que precisa en las manos. Realiza la primera transmisión de radio en
vuelo, bate récords y en 1921 llega a los 8000 metros de altura. Pero entre
todas sus hazañas, la que le valió la máxima popularidad fue la protagonizada
junto a Duggan y Campanelli, a bordo de un hidroavión que unió por primera vez
Nueva York y Buenos Aires. Enfrentando tormentas, acuatizando en distintos
lugares de América, perdiéndose en el Amazonas, donde se salvan con la ayuda de
Joselo Cardozo, a bordo de su barquito "la Juruna". Se recuperan y
siguen viaje. Los reciben con honores en Río de Janeiro, Montevideo y
finalmente, una multitud los aclama en Buenos Aires el 13 de agosto de 1926.
Una hazaña a escala mundial. Sí, en tiempos en que apenas circulaban algunos
autos y en Tandil se inauguraba la primera galera automotor y aún no había
nacido la Usina...



Eduardo, el niño que andaba con su petiso y su perro por la
Movediza, soñando con volar, dedicó su vida entera a la aviación, enseñando y
proponiendo nuevos desafíos. Austero y
apasionado. Celebró los 50 años de su primer vuelo sobre Tandil volviendo a
pilotear sobre su barrio. Dos años después fallece.



En Tandil, una escuela, el club de planeadores y la sociedad
de fomento de Movediza llevan su nombre. El Museo cuenta con una sala en su
memoria y existe un premio con su nombre para destacar la obra de instituciones
de Tandil. Sin embargo ¿Conocemos lo suficiente los tandilenses a este hijo
extraordinario de la Movediza?

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