15 de octubre de 2009
Sensaciones seguramente encontradas para María Irigoyen que convive con la alegría de su progreso en el ranking, pero también con la desilusión por una derrota.
Por estas horas se enorgullece al ver oficializado su evolución en el escalafón de la WTA, habiendo trepado al puesto 234 (mejoró 31 lugares en relación a la semana pasada) que se constituye en el mejor de su carrera, después que fueran computados los puntos por el título que obtuviera en el Challenger de Granda.
Un avance, muy significativo que ayuda a seguir con al confianza en alto y encarar con bríos renovados lo que resta de una temporada en donde la tenista tandilense ha experimentado un marcado crecimiento.
Por delante quedan aún otros tres torneos en Europa donde está compitiendo desde los primeros días de septiembre, en la segunda gira similar del año. Irigoyen prevé una experiencia inédita viajando a Francia para jugar bajo techo (indoor) pruebas que se cumplirán en Saint Raphael (50 mil); Poitiers (100 mil, es 2 en la lista de alternos) y ya en noviembre otro por 50 mil dólares en Nantes.
SIN FESTEJO
En Madrid, en el Challenger por 50 mil dólares y sobre polvo de ladrillo, el arranque no fue el mejor para María Irigoyen que ayer, cedió en el cruce inicial con la rumana Irina Begu (actual 203, pero 159n en agosto pasado) que resolvió a su favor con parciales de 6/2 y 6/4.
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