15 de julio de 2012
Ayer prestaron declaración los dos jóvenes acusados de haber participado en el asalto sufrido por el empresario Oscar Ramil y negaron su participación en el violento atraco.
Fueron asistidos por el defensor oficial, doctor Diego Araujo y ofrecieron pruebas que los ubican fuera del hecho.
Tanto Alejandro Emanuel Garce(18) como Gabriel Leonel Thomas(20), quienes no cuenta con antecedentes computables, no fueron reconocidos por la víctima del atraco.
Por otra parte habría testigos para dar cuenta de como se llevó a cabo el procedimiento de la detención.
Uno de los detenidos cuenta entre las pruebas en su favor para desligarse del hecho que se le endilga comunicación con la novia.
El juez de Garantías, doctor José Alberto Moragas cuenta con 5 días para resolver el pedido de excarcelación interpuesto por el defensor oficial, doctor Diego Araujo.
El hecho ocurrió el jueves en la casa ubicada en Fragata Sarmiento 1519, barrio Villa Laza, en donde Oscar Ramil vive junto a su familia. Todo sucedió pasadas las 20 cuando tres sujetos con rostros tapados por gorros y bufandas, y usando guantes, violentaron la puerta de su hogar e ingresaron para robarle y hacerle pasar “los peores 15 minutos de mi vida”.
En diálogo con LA VOZ, con su rostro mostrando las secuelas del asalto, el reconocido empresario local explicó que “me había terminado de bañar y estaba solo en mi casa porque mi mujer se había ido a una reunión, cuando de repente siento una fuerte explosión. Cuando miro, veo un grupo de personas que se me vienen encima. En ese momento reacciono y le pego una trompada a uno, pero por suerte me quedé ahí porque sino no sé si hoy estaba con vida”.
Esta historia que comenzó aproximadamente a las 20 y duró unos 15 minutos, continuó con los malvivientes ya dentro del hogar de Ramil, con él atado en las manos con un precinto, con una bufanda tapándole la boca mientras le pedían que les entreguen “200 mil pesos” porque “ellos tenían el dato de que esa plata estaba en la casa”.
El entrevistado contó que vivió un “momento que no se lo recomiendo a nadie” porque “constantemente me pedían la plata que ellos suponían que estaba ahí y yo les repetía que por mi trabajo no manejaba efectivo sino que lo hacía con cheques, así que les di todo lo que tenía que no superaba los 500 pesos”.
A todo esto, el entrevistado narró que uno de los ladrones le dijo a otro que ponga la “plancha a calentar porque yo iba a hablar como sea”. En ese instante, otro de los sujetos le dijo que “hablara porque no sabía lo que iba a pasar”.
Seguidamente, cuando volvió el malviviente que estaba revolviendo la casa agarró la plancha caliente y se la acercó a la cara. “Yo le dije que no tenía más plata que si me quería quemar que lo haga, que a lo sumo iba a gritar, pero que no tenía más nada en la casa y que yo ya estaba jugado por eso les había dado todo lo que tenía”.
Oscar Ramil narró que toda esta odisea duró “quince minutos pero pareció una eternidad”. Por eso, le pidió a la sociedad que “cuando a alguien le toca vivir una situación así que no ofrezca resistencia porque en ese momento uno siente que si lo dejan vivo termina haciendo un negoción por más que se le lleven todo”.
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