3 de noviembre de 2012

Locales

Locales. Juicio de desalojo, inspección a "Puente Azul" y papelón municipal

Un episodio bizarro, desprolijo y con ribetes novelescos tuvo lugar ayer a la tarde en el predio ferial "Puente Azul", donde se realizó una inspección judicial que concluyó en discusiones entre abogados de las partes, preocupación de los puesteros, el municipio cometiendo un error al sacar las fajas de clausura sin leer el mandamiento y un juez de Faltas irrespetuoso con la cobertura de la prensa.
Todo surge en junio de 2008, semanas después del histórico incendio. Carlos Peirano, propietario de los 6.600 metros cuadrados del predio sito en calle Murature, le inició un juicio de "desalojo" al inquilino, Pedro Nicastri. El titular dominial, en esa oportunidad, logró la tenencia precaria, y decidió vender parte del lote, donde luego se emplazaron las dos ferias. Mientras tanto, Nicastri, denunció a Peirano en el fuero penal por "usurpación". Es que nunca se dio por notificado de la caída del contrato de locación. Y además -aunque suene increible-, Nicastri posee todavía, a 4 años de los hechos, la habilitación municipal. Entonces pretende hacer valer sus derechos sobre las tierras y la explotación comercial del espacio.
En el medio del lío, Peirano mantiene un abierto enfrentamiento con Roberto Soggetti, responsable de ?El Puente?, galpón que fuera clausurado por el municipio. Y además, con el asesoramiento de su hija, la doctora Nazaret Peirano, pretende recuperar su bien inmueble y sacar a los que califica como "ocupas", es decir, los vendedores que todavía permanecen en el lugar en forma anómala.

"NI NOSOTROS LO ENTENDEMOS"

En este contexto tuvo lugar la diligencia de ayer a las 14, ordenada por el magistrado en lo Civil y Comercial, Francisco Blanc, quien ordenó al oficial de Justicia, Julio Caram, inspeccionar el lugar y fijar en un acta el estado actual del inmueble, esto es, las construcciones existentes y la presencia de personas explotando comercialmente las instalaciones.
Hasta ahí, un procedimiento de rutina, en un expediente complejo, con varios actores en pugna tratando de hacer valer sus derechos. Ariel Pellegrino, letrado asesor de Nicastri, refirió que "a Peirano le pueden revocar" la tenencia precaria si el juez comprueba que no respetó los términos de la misma. Y además, adelantó que reclamará el lucro cesante de todo este tiempo en que no pudo usufructuar el predio que legítimamente alquilaba, y, de buenas a primeras, perdió.
Para Peirano este argumento es "mentiroso", ya que "todo el mundo sabe que se fue" por motus propio.
No obstante, los abogados consultados expresaron que "ni nosotros entendemos" todas las aristas del entuerto. A todo esto, Peirano vendió dos lotes sin advertencia jurídica en su contra.
Además, Peirano y Nicastri mantuvieron varias instancias de mediación para desactivar la vía judicial, pero nunca prosperaron.
Las gran pregunta es cómo terminará esta película llamada “Puente Azul”. Parte de las respuestas están en manos del juez Blanc. Pero nadie sabe cuando estará ese dictamen.


BAYERQUE: "ESTUVE MAL INFORMADO, NO HUBO INTENCION"

En medio del procedimiento encabezado por Caram, apareció el director de Inspección municipal, César Bayerque, quien ordenó sacar las fajas de clausura para que se concrete la medida judicial. Al levantarse el portón, se metieron Soggetti y sus puesteros, lo que generó la reacción inmediata de la abogada Nazaret Peirano. "?Usted leyó el mandamiento?, esto no es válido", profirió. Bayerque, también letrado, quedó descolocado. Y tuvo que pedir disculpas. Es que a él le habían comunicado por teléfono que debía sacar las fajas. Y nunca leyó la notificación oficial. "Estaba mal informado, no hubo intención", se excusó.


LA IRRESPETUOSA ACTITUD DEL JUEZ OLIVETO


El titular del Juzgado de Faltas Nコ 2, Pedro Oliveto, llegó al lugar para esclarecer la confusión. Pero con una ira incomprensible, arremetió sobre los periodistas: "fotos no, acá prensa no". Pertrechado de una mirada desafiante hacia los trabajadores de prensa, el juez municipal agregó tensión a un clima que si bien estaba signado por el intercambio de argumentos jurídicos, todo se daba con respeto. Lamentablemente, el doctor Oliveto, olvidó su rol de funcionario público y pretendió avasallar la tarea de los medios: en vez de garantizar la libertad de informar, llenó de misterio un procedimiento que transcurría en plena transparencia.

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