6 de mayo de 2022
También se pudo percibir
el alto interés que genera en la comunidad y en las ciudades vecinas. Así como,
el compromiso de les estudiantes, quienes realizaron actividades e
intervenciones en la plaza y el edificio del rectorado. Para quienes vienen
luchando para que el juicio se realice enteramente en la ciudad sintieron que
"la justicia se hizo presente" para que la "verdad se conozca", destacaron la
presencia de jóvenes que "quieren saber porque se relaciona con su presente y
como construyen su futuro".
En la oportunidad, organismos de derechos humanos,
militantes, víctimas y familiares renovaron el pedido para realizar todos los
actos en la ciudad de esta misma manera. Además, insistieron en que el proceso
puede y debe ser acelerado, tal como asegurar su publicidad por los medios
disponibles actualmente, como se lleva a cabo en otras causas de lesa humanidad
en curso por medio de plataformas virtuales de libre acceso.
El juez Nicolás Toselli presidió el tribunal que integra
junto a los magistrados Fernando Machado Pelloni, Luis Imas y la jueza suplente
Sabrina Namer. Y fue el encargado de anunciar, al cierre, que el debate se
reanudará el próximo 20 de mayo en Mar del Plata. Mientras que las
declaraciones del día estuvieron relacionadas a la detención ilegal y tortura
de Conrado "Dino" Marzocca, reconocido farmacéutico tandilense fallecido en
2013. Dieron testimonio su esposa María Esther Hidalgo, su hermana Petra
Marzocca, su hija María Lucia y sus hijos Conrado Mario y Pedro.
María Ester Hidalgo relató los hechos con detalle. Los
militares se llevaron a Conrado, junto a su empleado Jorge Baliño, de la
Farmacia ubicada en la esquina de Marconi y Alsina. Luego allanaron su hogar
mientras la mantuvieron recluida en una de las habitaciones junto a sus niños y
niñas. María Ester y Conrado tuvieron 5
hijos, en ese entonces ella cursaba el sexto embarazo. Durante algunas semanas
no tuvo noticas acerca del paradero de su esposo. La familia realizó gestiones
y trató de ubicar a Conrado, sin embargo, fueron infructuosas, hasta que le
avisaron que lo fuera a visitar a la cárcel de Azul, estaba a disposición del
PEN (Poder Ejecutivo Nacional). Su marido nunca le contó padecimientos para
"salvaguardar la salud física y la paz interior" ella no quiso preguntar "las
marcas estaban en el cuerpo para toda la vida". María Ester describió la época
como "anterior a la edad media, dejamos de ser ciudadanos, ni un habeas corpus
se podía presentar". Finalmente agradeció la posibilidad de "traer luz" sobre
la oscuridad de tantos años.
Conrado Mario de 10 años y Pedro de 7 cuando ocurrieron los
hechos, describieron sus recuerdos mezclados con el relato familiar. El más
vivido es la fortaleza y el ostracismo de su padre, quien "tuvo que cargar esa
cruz", guardó silencio de su tormento y se recluyó en el trabajo. Destacaron
que logró criarlos en libertad, sin rencores ni odio. María Lucía, quien
entonces tenía 9 años, señalo que la incertidumbre era lo que primaba en ese
tiempo. Los adultos hablaban y ella preguntaba ¿dónde está papá? A los 17
escucho por primera vez el relato de las torturas, su padre las llamó "refinamiento
de la maldad".
Petra Marzocca dio testimonio sobre lo ocurrido con su
hermano "Dino" en el año 1976. Pero también hizo referencia a sus hermanos
Ángel y Mario, víctimas de la última dictadura cívico eclesial y empresarial,
quienes permanecen desaparecidos. Para contextualizar, señalo que como jóvenes
de esa época estuvieron profundamente influenciados por "el mayo francés"
(1968) y buscaban donde participar para trastocar el estado de las cosas. Su
hermano Conrado se unió al Partido Socialista de los Trabajadores (PTS) donde
se daban debates ideológicos y teóricos. Para ilustrar la situación contó que,
el día del allanamiento, se llevaron del hogar bibliografía marxista, un poster
del Che y otro la Masacre de Trelew (1972). Su cuñada refirió a la publicación
del hecho en el diario local "Nueva Era", donde fue consignado como "operativo
antiterrorista". Sumó al expediente el recorte periodístico. Surge así la
complicidad de la narrativa mediática.
Durante su testimonio realizó una detallada caracterización
de la sociedad tandilense de la época. Dinámica, industrializada y en
crecimiento constante, con obreros que comenzaban a organizarse para
redistribuir y asegurar la movilidad social de la clase trabajadora. Cuando
asumió la búsqueda de sus hermanos desaparecidos pudo constatar en primera
persona connivencia del empresariado local, los industriales, los cuerpos
militares y la iglesia. Luego de las averiguaciones, concluyó que sus hermanos
ya no volverían ni aparecería y emprendió la tarea decírselo a sus padres:
"luego de eso mi padre no hablo nunca más".
Petra contó su experiencia, como perseguida política, en el
auto "exilio interno", una reclusión voluntaria en el sur argentino, para
proteger la propia vida y la de su familia. En el retorno a su ciudad natal,
sufrió segregación, "sobreviví como pude, críe a mis hijos y desarrollé mi
profesión". Cuando asumió la militancia por los derechos humanos encontró "otro
Tandil", de buena gente que aún conserva como amigos y amigas.
La jornada fue retrasmitida el Centro de Investigación y Posgrado de la Facultad de Derecho de la UNICEN, en Azul. Recordemos que este juicio abarca los delitos cometidos en la ex estación del Ferrocarril Provincial, la Comisaría 1ª, la cárcel No 7 de Azul.
* Por Soledad Restivo
Agencia Comunica / RU 90.1/ UNICEN
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