25 de junio de 2010
Ayer comenzó una audiencia oral y pública en el Tribunal Criminal Nº 1, donde se intenta esclarecer la responsabilidad penal de dos hermanos, acusados de protagonizar serios incidentes, hechos delictivos durante los años 2007 y 2008.
La acumulación de causas hizo que los pasillos de la sede judicial se vieran colmados de personas precisamente citadas al debate, siendo en su mayoría testigos de los sucesos ventilados. Pero con el paso de las horas y el curso del juicio muchos testimonios fueron desechados y así logrando que durante toda la mañana culminara la etapa de incorporación de prueba, a la espera de los alegatos a realizarse el martes próximo, en horas de la mañana.
Los sentados en el banquillo de los acusados resultaron ser los hermanos Juan Manuel “Pepe” y Mariano Castro, a quienes se le endilga una serie de robos y amenazas varias que completan cinco causas acumuladas.
Cada uno de los casos fue abordado por el ministerio público en particular, por eso cada uno de los involucrados, víctimas y testigos fueron dispuestos a tal efecto. El primero de los sucesos ventilados se remontó al 28 de noviembre de 2008, cuando siendo aproximadamente las 17 los hermanos acusados junto a un menor de edad accedieron violentamente al interior de una vivienda sita en calle San Francisco al 600, previo forcejear con un joven que vivía en la casa e intentaba impedir que entraran.
Lejos de lograr el cometido el damnificado, el trío entró a la finca y se apoderaron ilegítimamente de varios elementos del lugar, no sin mediar la proliferación de amenazas de muerte y golpes (uno de ellos portaba un cuchillo), lo que provocó en la víctima secuelas varias que luego fueron corroboradas por el médico policial.
El testigo confió al Tribunal sobre el temor que padeció frente a la presencia de los hermanos, siendo doblegado en su voluntad por lo que desistió de mantener resistencia frente al robo que le estaban cometiendo. Entre lo sustraído, se detalló un DVD y una plancha.
Ya sobre el segundo hecho expuesto, se remontó al 3 de octubre de 2007, cuando aproximadamente a las 20.30 Pepe Castro golpeó de una trompada en el rostro a otro joven para apoderarse de un ciclomotor que la víctima (mensajero) estaba pagando en cuotas.
Antes de llevarse la moto, Pepe lo amenazó y la expresó que iba a ver nuevamente la moto si éste le entregaba al día siguiente la suma de 500 pesos, además de proferir: “llevame la plata y no me hagas poner loco porque saco el fierro de abajo de la moto y te pego un tiro”, lo que no hizo más que atemorizar y amedrentar al damnificado.
Frente a los jueces, el testigo ratificó los hechos, aunque trató de minimizar las amenazas, reconociendo que tenía una deuda con agresor. Tampoco obvió mencionar que la moto la encontró un par de horas más tarde en cercanías al estadio de fútbol municipal, a pocas cuadras del domicilio paterno de los Castro.
Ya abordando la tercer causa, para el fiscal Marcos Egusquiza quedó debidamente acreditado que el 3 de junio de 2008, aproximadamente la 0.30, otro joven (se reserva la identidad de los denunciantes por pedido expreso de las partes), denunció que cuando llegaba a su casa de avenida Rivadavia al 800 a bordo de su moto fue interceptado también por Pepe Castro, quien le exigió la entrega de la billetera y demás efectos de valor, a lo que la víctima dijo que no tenía plata, solo un celular y la moto. Castro entonces tomó el teléfono, y arrojó al piso al joven para posteriormente aplicarle un golpe de puño y así luego se llevó la moto, sin más.
Llegando al 25 de mayo del mismo año, aproximadamente a las 2.30, en la calle Constitución al 700, ahora Mariano sería el protagonista de otro grave suceso, según la acusación.
Utilizando un objeto metálico de hierro que extrajo de su cintura amenazó a una joven y su hermano, por cuestiones que hacían a una presunta estafa que Castro quería vengar.
PRIVACION ILEGAL DE LA LIBERTAD
Esa misma madrugada, ya cerca de las 5, en la vereda del Club Excursionistas el mismo Castro amenazó y privó de la libertad de una pareja. El joven era hermano de aquella mujer que horas antes había sido amenazada, todo en tren de una supuesta controversia por la tenencia de una propiedad que actualmente vivían los denunciantes.
Ya sobre el hecho aquí debatido, el fiscal interrogó a la pareja frente al Tribunal, quienes volvieron a relatar que esa madrugada subieron al auto de Castro porque le tenían miedo, porque los amenazaba que si no le hacían caso les iba a pegar un tiro.
Ya en el rodado realizaron un recorrido que demandó aproximadamente una hora, en el que para los damnificados resultó una eternidad.
Según recordaron, Castro quería encontrarse con la hermana (ejercía la prostitución) además de recriminarle por la casa que a su entender le pertenecía.
Fueron hasta el Club Moreno y Arana en busca de la mujer. Al no encontrarla siguieron de recorrida, hasta que llegaron al puente ferroviario en cercanías al estadio del club Ferro (avenida Del Valle), lugar donde habría indicado que al no encontrarse con quien quería iba a tener sexo con la mujer del denunciante. Quedando esto en una amenaza, siguieron el recorrido hasta que le suplicaron que dejara a la chica a que se bajara, que él lo iba a llevar a su hermana, que posiblemente estaba en el bailable Sol Tropical.
Así fue. En el trayecto, la joven se bajó y salió rauda a su domicilio, donde luego haría la llamada a la policía para denunciar lo que había ocurrido. En tanto, su concubino, siguió viaje junto a Castro hasta al bailable.
Si bien éste también intentó irse, Castro le mostró un “fierro” que sacó del lateral de la puerta del auto, tapado con un trapo, lo cual para la víctima era una pistola y así desistió de su intención de fuga.
Una vez en la entrada del boliche, la víctima pidió socorro a un personal de seguridad, porque en el auto lo esperaba Castro y lo iba a matar. El patovica se solidarizó con la situación y posibilitó que huyera por una puerta contigua, sin ser advertido por Castro.
Ya transitando la última de las causas endilgadas a los hermanos, se expuso en la sala de audiencia el caso ocurrido el 25 de noviembre de 2008, cuando siendo las 22 un hombre circulaba en su camioneta por calle Mitre, entre Yrigoyen y Chacabuco, cuando nuevamente Mariano Castro lo interceptó en su motocicleta. Una vez detenidos. Se acercó a la pik up y no sin amenazar le sustrajo un celular y un reproductor.
Los hechos descriptos contaron con el testimonio de cada una de las víctimas de los respectivos robos calificados, lesiones, amenazas y hasta extorsión, todas figuras delictivas que dará lugar así a los respectivos alegatos a desarrollarse el próximo martes a la mañana.
Chicos malos
Claramente los hechos que fueron expuestos en el debate ayer dan cuenta de dos acusados que ahora enfrentarán el veredicto de un Tribunal, no sin antes pasar por varios incidentes que oportunamente se ganaron las páginas de los diarios.
De lo escuchado ayer, se evidencian otras historias más allá de la oficialmente plasmada y que permiten la respectiva acusación. Se especula sobre ajustes de cuentas, de códigos diametralmente opuestos al derecho y más cercano a la ley de ojo por ojo, diente por diente. Aquello de ajusticiar por mano propia asuntos que sólo quedarán cobijados bajo aquellos códigos que víctimas y victimarios sabrán reservar.
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