6 de noviembre de 2018
Un ex guardia de las temidas SS nazis, de 94 años, enfrenta desde hoy en
Alemania un juicio por complicidad en el asesinato de cientos de personas
en un campo de concentración.
El hombre, cuyo nombre no puede ser mencionado por las leyes de privacidad
alemanas, fue miembro de la vigilancia en el campo de Stutthof (Sztutowo,
en polaco), levantado por la Alemania nazi en Polonia.
Las acusaciones se refieren al período comprendido entre 1942 y 1944,
cuando el hombre trabajaba en el primer campo de concentración que el
régimen de Adolf Hitler levantó fuera de Alemania.
El juicio comenzó con la lectura de la acusación a cargo de la fiscalía de
Dortmund, especializada en crímenes del nazismo, reportó la agencia de
noticias DPA.
Los fiscales sostienen que el acusado tuvo conocimiento de la forma brutal
en la que morían los prisioneros y afirman que también posibilitó los
asesinatos en su calidad de guardia.
Sentado en una silla de ruedas, el acusado escuchó impávido las
descripciones de los fiscales de cómo cientos de prisioneros encontraron la
muerte en las cámaras de gas o por disparos durante presuntos exámenes
médicos.
En el juicio participan además del Estado alemán un total de 17
querellantes particulares, algunos de Israel y de Estados Unidos.
Los defensores anunciaron que el acusado está dispuesto a hacer una
declaración pero aún se desconoce cuándo lo hará.
El proceso se ventila en un juzgado de menores de la ciudad de Münster, en
el oeste alemán, porque en el momento en el que se produjeron los hechos el
imputado tenía 18 años y era, según las leyes de entonces, menor de edad.
El Comité Internacional de Auschwitz saludó el comienzo del proceso.
"Agradecemos especialmente a los sobrevivientes del campo y a sus
familiares por el valor y la determinación de declarar como querellantes en
Münster", cita un comunicado al vicepresidente de la asociación, Christoph
Heubner.
"Estos serán días dolorosos para ellos. Al igual que todos los demás
sobrevivientes, han tenido que esperar una eternidad a los tribunales
alemanes y a la justicia", declaró Heubner.
Más de 27.000 personas perdieron la vida en Stutthof hasta el final de la
guerra en 1945. Fueron asesinadas en las cámaras de gas, a tiros o
evenenadas. Murieron de frío, de hambre, de agotamiento por los trabajos
forzados y también por falta de atención médica.
Debido al estado de salud del inculpado y su edad, la justicia alemana ha
fijado una duración máxima de cada vista de dos horas y dispuesto que el
anciano tenga días de descanso entre las 13 sesiones fijadas hasta mediados
de enero.
Inicialmente debía sentarse también en el banquillo otro ex guardia alemán,
pero se decidió separar este caso debido a que no está claro si puede ser
juzgado por razones de salud.
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