22 de septiembre de 2008
La inflación con recesión en el país "ha tenido impacto sobre los sectores de menores recursos", admitió en la víspera el secretario de Desarrollo Social de la comuna, Julio Elichiribehety.
En tanto, personas que contaban hasta hace poco con un trabajo informal, como puede ser el albañil que cumplía seis jornadas laborales por semana, "redujo su carga a la mitad debido a que el crecimiento de la construcción registró una caída", indicaron las autoridades municipales.
De esta manera, ese empleado en negro vio notables efectos negativos en su ingreso mensual, por lo que aquellas familias que no venían demandando ayuda directa estatal se fueron acercando a la Secretaría, aseguró a este diario el funcionario.
Desde la comuna perciben el residual que sigue generando los cuatros meses de conflicto agropecuario y sus consecuencias en la economía.
En definitiva, los que históricamente no necesitaron de la intervención del Estado comenzaron a requerir apoyo, insistieron.
De todas maneras, Elichiribehety reconoció dificultades a la hora de medir estadísticamente el aumento de la pobreza mediante los números recogidos en su órbita, esto es, quienes reciben regularmente ayuda del Municipio.
Unas 5.800 familias tandilenses son asistidas actualmente por planes alimentarios, aunque esos planes rotan debido a que planes como el "Vida", focalizado a mujeres embarazadas con hijos menores de 6 años, oscilan permanentemente con altas y bajas.
Admite Desarrollo Social que la percepción indicaría un aumento de los niveles de pobreza, pero "no contamos con elementos fidedignos que nos permitan reafirmarlo. Nuestros datos oficiales son la Encuesta de Hogares y Empleo, cuya última medición se realizó en enero de 2007, o el Indec", añadió el hombre del gabinete lunghista.
"Puede que haya un leve crecimiento de la demanda, e igualmente sí notamos que un sector intermedio precarizado, con ingreso de 1.500 ó 2.000 pesos mensuales, de pronto disminuyó su entrada de dinero y tuvo que acudir a nuestra área", diagnosticó el entrevistado.
BANCOS DE ALIMENTOS ALERTAN
La semana pasada, los bancos de alimentos de la Argentina, entre ellos el de nuestra ciudad, encendió el semáforo amarillo sobre el agravamiento de la situación social.
Sólo en 2007 distribuyeron más de 5 millones de kilos de alimentos, entre 1.000 organizaciones que alimentan a 130.000 personas en Buenos Aires, Córdoba, Goya, Jujuy, La Plata, Mar del Plata, Mendoza, Neuquén, Salta, Tandil, Tucumán.
Desde la Red de Bancos de Alimentos que trabaja en Tandil y otros puntos del país, estimaron que el impacto de la inflación en los sectores más vulnerables es mayor a los cálculos oficiales.
Así, en el último año han aumentado al menos un 15 por ciento los pedidos de familias que necesitan de esos programas para proveerse de la alimentación básica.
Mientras el Indec dice que en el último año los precios de la canasta básica alimentaria cayeron el 0,7 por ciento, y que por ende bajó la pobreza y no hay indigentes, desde otros ámbitos dicen lo contrario: la Asociación Dirigentes de Empresas, por ejemplo, asegura que desde noviembre de 2007 a hoy los alimentos aumentaron el 30 por ciento, y hay consultoras que ya proyectan una inflación anual acumulada del 21 por ciento.
Además, observaron que la inflación golpea a la clase media: subieron las cuotas de los colegios, el supermercado, comer afuera, viajar, comprar ropa. Pero los más golpeados en esta puja de precios son los pobres (para algunos, más de 10 millones; para el Gobierno, unos 7 millones), que volvieron a pedir ayuda. Los comedores comunitarios están llenos otra vez, algunos con el doble de gente que el año pasado, subrayaron.
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