21 de junio de 2014
Tal cual estaba previsto en la plaza 25 de Mayo donde se encuentra el busto que recuerda al General Manuel Belgrano, se cumplió el acto central por el Día de la Bandera que fue encabezado por el intendente Miguel Lunghi y los jefes de las unidades militares con asiento en Tandil.
Gran cantidad de público se acerccó a la plaza 25 de Mayo para participar de la ceremonia, observar la jura a la bandera por parte de los soldados de la Sexta Brigada Aérea y la I Brigada Blindada.
También estuvieron presentes en el acto alumnos de cuarto año de las escuelas del distrito.
La ceremonia comenzó con la entonación de las estrofas del Himno Nacional y seguidamente los concejales del Frente Renovador, Claudio Ersinger y Pablo Díaz Cisneros descubrieron una placa conmemorativa.
Posteriormente el titular del Instituto Belgraniano de Tandil, Ernesto Walther fue el encargado de recordar la figura de Belgrano.
“Con el correr del tiempo, los argentinos paulatinamente fuimos tomando conciencia, que el ciudadano Belgrano, fue un predestinado a ocupar un privilegiado sitial en los bronces de la Patria, como consecuencia y en mérito a la conducta y entrega de su corta pero fructífera vida al servicio de su tierra natal”.
“Nacido en Buenos Aires, cuando éramos una capitanía del Virreynao del Perú, recibió una esmerada educación en el seno de su familia, en la cual era el cuarto hijo del hijo de los once que tenía su padre italiano y su madre criolla. A los 16 años culminados sus estudios primarios, en los que se destacó por su inteligencia y capacidad.. Viajó a España para perfeccionarse en comercio y otras actividades”, indicó Walther.
En otro tramo de su alocución indicó “La pasión por adquirir conocimientos es asombrosa, no solo se limita a la jurisprudencia, sino que incursionó en otras disciplinas, su educación y cultura, le permite ingresar en distintos círculos sociales, políticos y económicos, en los cuales, ya las secuelas de la revolución francesa hicieron mella y a las que no escapó el indiano”.
“Recibido de abogado su porvenir es brillante, pero, su corazón y sentimientos están con su familia y en el amor a la tierra que lo vio nace. Es por ello que cuando se le ofrece el cargo de secretario del Consulado en el ahora Virreynato del Río de la Plata, no titubea en aceptarlo y regresa lleno de amor y de fervor y de proyectos. Inmerso en sus nuevas tareas, no todo le fue sencillo ni agradable, dirigentes improvisados, por lo general ignorantes adoradores del becerro del oro, sabían si mantener muy habilmente el monopolio comercial y cultural en su provecho, consistente en someter a los nuevos pueblos surgentes, en un rígido aislamiento, en donde de nada valían las más sabias leyes y disposiciones de la corona para sus colonias”, destacó el representante del Instituto Belgraniano.
Explicó que “este cuadro negativo, le exacerban su pasión civilizadora, lucha por la instrucción pública, defiende los derechos de la mujer, crea, escuelas, fomenta el cultivo de la tierra y otras ideas muy claras y de avanzada con objetivos muy concretos, todo ello lo deja magnificamente explicado en sus memorias y autobiografía”.
“Las invasiones inglesas, cortan este impulso progresista; nuestro patricio había sido nombrado Capitán Honorario de Milicias y como tal, enfrenta al enemigo con valor, pero allí reconoce que no sabe nada de los rudimentos castrenses, por ello, con toda humildad requiere que un veterano lo inicie en el arte de la conducción, de allí su afirmación `No es lo mismo vestir el uniforme de soldado que serlo`”.
Momentos heroicos
Walther señaló que “los momentos heroicos que sobrevendrán en los albores de nuestra patria, determinan que Belgrano integre la Primera Junta de Gobierno, otros deberes y funciones se le presentan, su intuición le dice que le llegó la hora de empuñar la espada, por lo que se consagra con ahinco a la ciencia militar, no por ello debajo de su chaquetilla deja de palpitar el corazón de estadista, de civilizador, de guía nato”.
“La expedidión al Paraguay, la fundación de pueblos, la guerra, las derrotas inevitables, las baterías libertad e independencia, la escarapela, pero lo más sublime de su vida, la creación de la Bandera, el Ejército del Norte, el éxodo jujeño, batallas de Tucumán y Salta, Vilcapugio y Ayohuma, misión diplomática en Europa, los consejos en el Congreso de Tucumán, luego nuevamente el Ejército del Norte, no por nada su gran amigo el Capitán de los Andes dijo: "Es lo mejor que tenemos en América del Sur". Finalmente la enfermeda que lo agobia y el retorno a Buenos Aires, en un carruaje prestado y junto a su médico, a quien le pagó con su reloj, porque todo lo había ofrendado a su amada Patria, enseguida la muerte prematura a los 50 años de edad”, graficó.
Cerró su discurso rescatando que Belgrano es el prototipo del héroe “tuvo una visión concreta de futuro, un pensamiento cabal sobre la meta a la que conducían los hechos de mayo. La creación de la Bandera, fue su obra cumbre, él la llevaba en el alma inspirando su conducta. Lo venció la impaciencia de mostrarla a las huestes que empujaba hacia la victoria, sabía muy bien lo que significaba. La historia le dio la razón”.
Jura y desfile
El jefe de la I Brigada Blindada, Coronel Julio Néstor Junco tomó juramento de fidelidad a la Bandera a los soldados de la propia unidad y la Sexta Brigada Aérea, tras referirse a la figura del creador de la Bandera.
Agradeció al intendente y las autoridades educativas por haberse sumado al acto, manifestando su satisfacción “haber jurado la Bandera y compartir la Promesa de los chicos, en un espacio público y delante de los ciudadanos que compartimos todos los días, es especial”.
Sostuvo que el anhelo de las Fuerzas Armadas “es el respeto a los símbolos patrios y transmitir los valores que hacen nuestro ser nacional y, principalmente, transmitir el pensamiento, la obra y legado de los próceres que forjaron nuestra nacionalidad”.
Sostuvo que que “Belgrano fue abogado, devenido en militar y entregó su vida a la Patria, muriendo en la pobreza. Para mi, junto a San Martín, comparten la paternidad de La Patria”.
Tras el discurso de Junco se dio paso a la jura de fidelidad a la Bandera y seguidamente se inició el desfile que concluyó pasadas las 12.
Pudo observarse en las esquinas de Santamarina y Maipú y en Belgrano y Santamarina, cocinas del Ejército, donde efectivos castrenses ofrecían un chocolate caliente para mitigar la fría aunque soleada mañana del 20 de junio.
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