22 de junio de 2020
La Dra. En Bioquímica Susana Pasquare y la Médica Marisol
Bocetti brindarán una de las charlas previstas por la agenda de junio del
Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Azul. "Cannabinoides, un
recorrido desde la investigación básica hasta su utilidad clínica" es la
propuesta para el martes 30 de este mes, a partir de las 15, a través del
sistema Streaming. Acerca de la injerencia social de la medicina cannábica y de
la inmediata regulación que reclama en el terreno jurídico, su aplicabilidad y
utilidad, ofrecieron un pantallazo de los principales ejes que atraviesan el
amplio debate sobre la temática.
¿Cuáles son los aspectos más relevantes de la investigación
en medicina cannábica que abrieron un nuevo escenario en la clínica bonaerense?
Susana Pasquare: desde 2007, dirijo el Laboratorio de
Cannabinología en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas que funciona en
el Centro Científico Tecnológico de la Ciudad de Bahía Blanca y que depende del
CONICET y de la Universidad Nacional del Sur, donde me desempeño como docente
en la carrera de Bioquímica.
Desde ese año, trabajamos en el metabolismo de los
cannabinoides endógenos que son moléculas que nuestro organismo fabrica y que
son similares, en muchos aspectos, a los principios activos presentes en la planta de cannabis. Nuestro
grupo estudia cómo estas moléculas
funcionan en procesos neurodegenerativos como el envejecimiento y en un
modelo de enfermedad de Alzheimer, empleando para este fin modelos animales.
Tuve la suerte de hacer una instancia post doctoral en el
Departamento de Enfermedades Neurodegenerativas del Instituto Ramón y Cajal de
Madrid, donde se estudió el sistema cannabinoide en cerebros post mortem de
individuos que habían padecido esas enfermedades.
Esta experiencia nos permitió volcar gran parte de lo
aprendido en la ONG Cannabis Medicinal de
Bahía Blanca, con la que trabajamos mancomunadamente desde hace unos
años junto con la Dra. Marisol Bocetti, quien acompaña a pacientes con diferentes
patologías que, por decisión propia, deciden seguir alguna terapia cannábica.
En nuestro país, hay distintos grupos que trabajan con
derivados de esta planta tratando de establecer qué es lo que ocurre en
diversos modelos de diferentes patologías Como en toda investigación básica, es
ésta la plataforma sobre la que se construye la investigación clínica y
aplicada. Somos un granito de arena dentro la amplia comunidad científica
mundial que tiene a su cargo la hermosa tarea de ver qué es lo que produce
el cannabis en distintas patologías o
procesos. Si bien a través de nuestras charlas, abordaremos fundamentalmente
aspectos moleculares y terapéuticos, no
dejaremos de dar una mirada al aspecto social y legal que van de la mano de lo
previamente mencionado.
En relación a lo anterior, ¿consideran que ha habido avances
significativos en la salud pública?
En nuestro país, no contamos con una salud pública
focalizada hacia el empleo de cannabis como terapia. Hablar de terapia
cannábica no es bien recibido aún en algunos ámbitos; en parte, esto obedece a
la falta de conocimiento pero también es cierto que tenemos una legislación
mínimamente reglamentada al respecto y que no cumple con todas las expectativas
que el amplio espectro de usuarios medicinales de cannabis requiere.
Nosotras formamos parte de un grupo multidisciplinario,
donde intervienen ingenieros agrónomos, bioquímicos, abogados, médicos, es
decir, integrantes de una diversa comunidad científica, donde cada quien
realiza sus respectivos aportes. Este conglomerado tiene un único objetivo: la
legalización del cannabis como medicina. Sin embargo, no contamos con una
política de salud pública que aliente el empleo del cannabis como medicina. Son
muchos los esfuerzos que estamos haciendo y que mucha gente hace en distintas
partes del país, dialogando con autoridades municipales, provinciales y
nacionales, para avanzar en ese sentido.
Afortunadamente, a partir de este año, hemos logrado
consolidar una red muy importante -integrada por investigadores del CONICET,
usuarios, ONGs y médicos- que ha podido acordar regularmente reuniones con el
Ministerio de Salud. Hemos tenido muy buena recepción de nuestras propuestas
que incluyen, en líneas generales, una reformulación de la ley vigente sobre el
uso del cannabis en investigación y aplicación médica. Habíamos registrado
notables avances en el debate sobre este tema pero, lamentablemente, la
emergencia sanitaria que impuso el COVID 19, estableció otras prioridades en
materia de salud pública. No obstante, es importante destacar el interés
genuino que despertaron estos planteos en las autoridades del Ministerio de
Salud. Sin duda, nos encontramos con la decisión política necesaria para
abordar el tema desde otra perspectiva y estamos muy conformes con esos
avances.
¿Consideran que es insuficiente el diálogo entre las leyes
vigentes y la regulación del uso medicinal del cannabis?
Sí, de hecho, la ley promulgada hace unos 3 años sólo
reglamenta 2 ó 3 artículos respecto a sus usos y aplicaciones. No se aborda el
autocultivo, por ejemplo y, si bien se refiere brevemente a quiénes serían los
organismos responsables del cultivo, quedó en una mera formulación. Las
autoridades salientes, me refiero al gobierno anterior, hicieron caso omiso, a
pesar de todas las marchas, movilizaciones y pedidos que se formularon en
reclamo de una mayor reglamentación.
En nuestro país, se sigue permitiendo el ingreso de
cannabis, no como medicamento sino como suplemento dietario, para el
tratamiento de la epilepsia. Se trata de un fármaco que tiene su origen en
Canadá o Estados Unidos a precio dólar, inalcanzable por el usuario común y con
un único componente. Pero también hay que tener en cuenta que no es sólo la
epilepsia la receptora de la respuesta con esta terapia y no solo un principio
activo, sino todos los componentes de la planta. Hay un sin número de
patologías que son perfectamente tratables con cannabis, complementando a otros
tipos de terapias. Este aspecto no está contemplado en la ley, como tampoco lo
está el control y la regulación del autocultivo, lo cual ha generado un mercado negro inescrupuloso
del cannabis como medicina. Basta con hacer una búsqueda en la web "cannabis
medicinal" para encontrarse con todo tipo de ofertas.
Hace un tiempo, hicimos un estudio estadístico cuyo trabajo
final ganó un premio en la Expo Cannabis del año pasado. Consiste en un relevamiento
en Bahía Blanca sobre la gente que accedía a este tipo de tratamientos, del
origen y la calidad de los productos utilizados. Muchos eran de origen
desconocido, otros de cultivadores ajenos a la persona que aportaba la muestra,
otros eran propios?no había control de ninguna naturaleza y la gente se
administraba esos compuestos derivados de cannabis sin saber lo que estaban
tomando y, por lo general, no era lo que necesitaban para la patología que
pretendían tratar.
Mientras no esté bien regulado este escenario, sobre todo
por las autoridades sanitarias competentes, vamos a seguir lamentando este tipo
de imprudencias
¿Cómo definirían la demanda social en relación al tema?
¿Consideran que existe un vacío legal en la implementación y que ello configura
un escenario donde conviven todo tipo de discursos?
El debate sobre cannabis ocupa el lugar que ocupa en la
actualidad y se está discutiendo básicamente por la demanda social. Es la gente
quien con sus necesidades acude al médico y le cuenta lo que está tomando, cómo
se resuelve, averigua si está contraindicado, si puede continuar o no.
Afortunadamente, a pesar de que cada uno responde a los parámetros de su propia
comunidad científica, no perdemos de vista que la mirada multidisciplinar nos
enriquece a todos. Para nosotros, es fundamental acercarnos desde la
investigación básica a la aplicabilidad que analizan los médicos clínicos y
para ellos es enriquecedor ver lo que sucede a nivel molecular.
El relevamiento anteriormente mencionado también fue
presentando ante la Sociedad de Farmacología Experimental y reafirma muchos de
estos aspectos que configuran la realidad actual. La gente, en la mayoría de
los casos desconoce el origen del producto al que accede y mucho menos tiene
poca idea de su composición y contenido.
Sin embargo, la demanda social y los movimientos sociales
que alientan esta demanda es extrapolable a lo largo y ancho del país. El
Instituto al cual pertenezco cuenta con la tecnología y los recursos humanos
idóneos para llevar adelante la cuantificación de los derivados de cannabis,
razón por la cual, presentamos un pedido al CONICET para contar con un STAN que
fue aprobado en febrero de este año. Desde entonces hacemos las
cuantificaciones de derivados de cannabis sobre cogollos, aceites, tinturas y
cualquier otro tipo de derivados. Creemos que se trata de dar una respuesta a
esa demanda y que desde la investigación se le brinde a la gente la solución a
una necesidad social concreta. En definitiva, es la sociedad quien sostiene la
investigación con el pago de sus impuestos y creo que vale la pena abrir el
juego en este sentido, ya se trate de esta temática o de otras de interés
público.
Hay un marcado
déficit legal porque no tenemos reglamentada la ley en los términos que lo
requiere esta problemática. Se sigue arrestando a individuos que cultivan para
sus patologías o las de un familiar, porque la ley vigente no contempla todos
los aspectos que tiene que contemplar: es una ley que maltrata a los usuarios
de cannabis medicinal.
A pesar del abordaje multidisciplinario que realizamos desde nuestra ONG los aspectos insuficientes del marco legal naturalmente admiten la multiplicidad de discursos y de versiones en relación al cannabis medicinal. De todas maneras, creemos que estamos mucho mejor respecto al año anterior y mucho más al momento en que se implementó la ley. La apertura mental de los funcionarios que están a cargo de las instituciones públicas es totalmente diferente, ya no parece tan lejana la posibilidad de regular y legalizar el uso medicinal del cannabis, del autocultivo, las condiciones de mantenimiento y de extracción todo lo cual modifica los contenidos de los compuestos.
Cómo inscribirse
Los matriculados y matriculadas del Colegio Departamental interesados en participar de esta propuesta podrán inscribirse vía mail a biblioteca@colegioabogadosazul.org.ar. La actividad es no arancelada para abogados y abogadas colegiados en este Departamento.
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