17 de julio de 2009
En la zona de El Mosquito se encuentra el establecimiento San Miguel, uno de los tambos que posee el reconocido empresario y concejal electo de la UCR, Atilio Magnasco, que ayer cesó su actividad para reconvertirse a la agricultura, a raíz de la nula rentabilidad del emprendimiento lechero.
Magnasco con mucho dolor reconoció que adoptó esta dura decisión para efectuar una ingeniería financiera y valiéndose de este recurso, la venta de vaquillonas y el producido de la comercialización de vacas que "terminarán como hamburguesas en frigoríficos" intentará equilibrar la actividad de los otros emprendimientos que aún seguirá teniendo, en una apuesta propia de aquellos gringos tozudos que llegaron en el siglo pasado y a fuerza de sacrificio y dedicación se hicieron un lugar en esta sociedad serrana.
La firma Magnasco SA se diversificó hace bastante tiempo y con productos de excelente calidad transformó la excelente materia prima propia, dándole valor agregado a la producción al incursionar en el mercado quesero, leche pasteurizada, yogures y dulce de leche, aunque hoy Magnasco diga con resignación que "el queso de rallar sale más barato en Francia que en nuestro país y el pan lactal es más barato en Inglaterra que en Argentina, mientras que los productores lecheros y los de trigo de Argentina perciben el precio más bajo del mundo por sus productos".
Apuntándole al gobierno nacional, mencionó que lo pregonado por el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner en el sentido de asegurar precios accesibles en el mercado interno, no es más que algo pregonado desde las más altas esferas gubernamentales porque la realidad es muy distinta.
Magnasco puntualizó que quien alquila el campo tiene un costo de producción de la leche de 1,15 pesos por litro y cerca de un peso cuando el productor es propietario de la tierra donde está la explotación lechera.
Si se tiene en cuenta que el productor recibe una paga de 82 centavos por litro, la cuenta es muy clara, no existe rentabilidad en el sector y se produce a pérdida. No hay muchas opciones y la que está siendo recurrente, es el envío de los animales a faena y la reconversión de la explotación si el campo es propio.
Asimismo señaló que el propósito del gobierno de terminar con la sojización del campo, está provocando el efecto inverso y cada vez más productores se vuelcan a este cultivo, porque es el único que puede asegurar rentabilidad.
"Esa es la realidad, hasta ahora la veníamos sosteniendo con la agricultura. Lamentablemente desde la campaña anterior, tuvimos el problema de la helada, se perdió totalmente la cosecha fina, después vino la sequía y entre medio toda la actitud del gobierno nacional que demostraba no estar a favor del sector", argumentó. Respecto del futuro de los trabajadores que estaban en el tambo cerrado expresó "esta gente seguramente se va a ir, estamos viendo de ubicarlos probablemente o por suerte van a ir a tambos de colegas en otras zonas, no en Tandil, pero es una realidad que tenemos que asumirla porque sino va a ser peor más adelante".
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