12 de octubre de 2012

Locales

Locales. La Fiscalía pidió 8 meses de prisión e inhabilitación para el anestesista Rossi

Culminó ayer la etapa de alegatos en el juicio oral y público contra el anestesista Eduardo Angel Rossi. Para el fiscal Gustavo Morey, el médico es penalmente responsable del delito de "lesiones culposas", del que resultó damnificado el paciente Roberto Rojo, y pidió en consecuencia 8 meses de prisión de ejecución condicional e inhabilitación especial para ejercer la profesión, por un período de un año y 6 meses.
La Defensa, en tanto, calificó los alegatos de Morey como "tendenciosos y antojadizos", para exigir la absolución.
El martes próximo se conocerá la sentencia, de acuerdo a lo estipulado por el juez en lo Correccional, Carlos Alberto Pocorena.
La jornada tuvo párrafos altisonantes. El doctor Carlos Mesurado, testigo, increpó al Ministerio Público por una crónica de LA VOZ, y el doctor Claudio Vélez, defensor de Rossi, dijo que Morey violó el "principio de objetividad" y "parece que estuvo en otro juicio".

IANONNE, LA PIEDRA DE LA DISCORDIA

La testigo Luciana Ianonne, instrumentadora circulante, fue sin duda el eje de la polémica en los alegatos. Morey le otorgó plena entidad a sus dichos, y afirmó que "Rossi sólo estuvo en la sala al inicio de la intervención y cuando inyectó el formol".
La tesis acusatoria destaca que el anestesista pudo evitar el accidente si hubiera permanecido en el quirófano 1 del Hospital Santamarina. Pues sólo así podría haber visto los movimientos del personal y el material, y detectar que alguien colocó en el carro anestésico un frasco que en vez de tener xilocaina con epinefrina contenía el alcohol de la discordia.
Sin embargo, Vélez considera que Ianonne "mintió descaradamente" y es una testigo "interesada", pues "tiene bastante que esconder y ocultar".
ソQué dijo Ianonne?. Relató que ingresó varias veces al quirófano y nunca vio ni a Rossi ni al enfermero Rubén Specougna. La instrumentadora fue quien dejó en la sala los 4 frascos con formol, pero en el lado opuesto al carro anestésico, según su declaración.
Para Morey la mujer dice la verdad. Y al perpetrar una "desatención", faltó Rossi a lo que jurídicamente se denomina "deber de cuidado".
Por otro lado, el fiscal dio por acreditado el resultado lesivo del yerro en el cuerpo de Rojo, esto es, las pericias determinaron las secuelas en la motricidad y daños neurológicos derivados.


OCULTAMIENTO

Otro punto polémico es el ocultamiento del caso. El Ministerio Público lo computa como agravante, ya que -si bien admite que el anestesista reconoció el accidente en el parte-, "no se informó a los neurólogos de manera inmediata, ni a la familia ni al paciente", siendo que se trataba de una situación inédita en medicina. "A la familia no se le dijo nada con el transcurso del tiempo", y el paciente así perdió la oportunidad de someterse a un tratamiento específico" de rehabilitación que disminuyera las secuelas.
La Defensa descartó de plano tal ocultamiento ya que fue el propio Rossi quien reconoció lo sucedido con su firma en la planilla.


"SPECOUGNA Y IANONNE DEBERIAN ESTAR EN EL BANQUILLO"

El abogado azuleño que representa a Rossi cargó con dureza sobre los argumentos de Morey, puesto que "parece estuvo en otro juicio", arremetió. "Todo se reduce a casi nada", fue la frase inaugural de su alocución.
Velez reprobó la postura del Ministerio Público porque "tomó como palabra santa a Ianonne, como si fuera la única testigo", y valoró los dichos de los médicos Di Nunzio, Pastor, Riat, Specougna y Mesurado, que benefician a su pupilo.
"No se acreditó la causalidad" del formol en los problemas de motricidad, y tampoco "hubo violación del deber de cuidado", exteriorizó Vélez.
Posteriormente, adujo que sólo Ianonne "no vio al anestesista en las 4 horas que duró la operación". La Defensa perjura que el profesional sí monitoreó a Rojo durante toda la cirugía, y que como cualquier persona, pudo salir del área para ir al baño o hacer un pequeño descanso, pero nunca descuidando su obligación profesional.
Desmintió a Morey ya que "decir que no estuvo más que en el comienzo y en la aplicación del formol es apartarse del deber de objetividad" que debe cuidar el acusador.
Velez fue más allá al pedir que tanto la instrumentadora como el enfermero debían ser investigados e imputados. "Ianonne no pudo explicar que el frasco apareciera donde apareció", opinó el letrado. "Algo tenía que disimular, porque recordaba minutos y segundos 5 años después de los hechos, y cuando se le preguntó por otras cosas no las rememoraba", manifestó Velez sobre la auxiliar.
La Defensa cree que Specougna y Ianonne deberían estar en el banquillo ya que "eran los encargados de reponer la medicación e ingresar el formol a la sala".



Del testigo al fiscal: "usted faltó a la verdad y me ofendió"

En la edición del sábado último, este matutino reflejó el testimonio de Rossi en la sala de debate. Allí Morey expuso que Mesurado, testigo y cirujano auxiliar de aquella operación, le había "tomado el pelo" al declarar en la causa. Es que el médico dijo no haber percibido nada extraño hasta 48 horas después del yerro del formol. Cuando varios testigos, e incluso el propio imputado, reflejaron que se armó un "gran revuelo" en el sector.
Con LA VOZ en la mano, Mesurado le pasó facturas al fiscal. Visiblemente enojado, lo increpó cara a cara, en el medio del juicio. "ソde dónde saca que yo le tomé el pelo?. Es una ofensa gratuita, un agravio. Yo soy un profesional con años de trayectoria y digo la verdad", profirió enérgico. El magistrado lo detuvo, porque esas cuestiones "deben dirimirse en otro ámbito". Pero furioso por la repercusión mediática de los dichos de Morey, Mesurado insistió: "no me importa, usted me faltó el respeto y falseó la verdad. Lo hablaremos en otro ámbito entonces". Fiel a la conducta procesal exigida, el acusador lo escuchó estoico y en silencio.
Desde el "vamos", el cirujano entró disgustado a declarar. Cuando Pocorena lo invitó a sentarse en la silla del testigo, lo miró fijo y respondió: "parece que me van a ajusticiar en el centro de la sala". Antes dijo "Buenos Días" a los presentes, extendió la mano a Su Señoría y también saludó a la Defensa.
"ソUsted leyó el parte quirúrgico?. Dice que empezó a las 8 y terminó a las 11 la intervención", interrogó Mesurado a Morey, quien sostiene que la operación concluyó dos horas después.
Asimismo, el cirujano señaló: "dicen que fue como que estalló una bomba. A mí la bomba no me estalló porque me fui a las 11.30 del lugar y recién 48 horas después me enteré del formol". Y agregó que estaba plenamente concentrado en el operación: "no tengo 4 ojos". Tampoco vio al doctor Cristian Riat, el anestesista que tomó la posta cuando Rossi había detectado que a Rojo le dolía, y aplicó un tratamiento general.

"FATALIDAD"

Mesurado, compañero de Rossi desde hace décadas, elogió su perfil profesional y definió lo ocurrido como una "fatalidad en la que para nada tiene la culpa el anestesista, es como que le pusieron un revolver con la bala lista para disparar", graficó.
El cirujano también se dijo "dolorido" por el momento que debe atravesar su colega. Y subrayó que la xilocaína y el formol son "líquidos parecidos e iguales".

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