2 de septiembre de 2026
La novel institución nace con una idea central: convertir al 7000 en un código postal que proteja más que el genético.
Se presentó oficialmente ante la comunidad la Fundación Lanteri, una iniciativa que ya recorrió el sector privado, la universidad, clubes e instituciones educativas de la ciudad, despertando interés por un tema que hasta ahora ocupaba poco espacio en la agenda pública: las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) y la posibilidad de pensar una ciudad que actúe como factor protector frente a su aparición.
La propuesta de la Fundación parte de una idea simple: así
como existen factores de riesgo para las enfermedades crónicas, también existen
factores protectores. Estos factores no dependen únicamente de decisiones
individuales, sino del entorno en el que cada persona vive, trabaja, estudia y
se mueve.
La conferencia reunió a representantes de empresas, la
universidad, clubes deportivos y otras instituciones educativas de la ciudad,
que ya se sumaron como aliados de la propuesta desde sus distintos roles:
formación, actividad física, entornos laborales saludables y compromiso
comunitario.
Desde la Fundación Lanteri remarcan que el objetivo no es
solo informar, sino instalar una pregunta en la comunidad tandilense: ¿Qué rol
juega cada institución, cada empresa y cada vecino en construir una ciudad que
cuide antes de que haga falta curar?
La creación de la Fundación es el resultado del desarrollo y
crecimiento sostenido del Hospital Julieta Lanteri (ex Dispensario), que en los
últimos cuatro años aumentó en más del 400% las atenciones y estudios
complementarios, consolidándose como el efector público ambulatorio con mayor
capacidad en la ciudad para el abordaje integral de las ECNT.
Este crecimiento se dio no solo en términos cuantitativos,
sino también -y fundamentalmente- en términos cualitativos, reperfilando todo
el andamiaje institucional hacia un modelo de atención centrado en el abordaje
de condiciones y enfermedades crónicas en sus distintos contextos.
Así, nuestros equipos dejaron de pensar en "diabéticos" e
"hipertensos" para pensar en hombres y mujeres con historias de vida y
proyectos de futuro que conviven con condiciones crónicas. Ese cambio fue el
insumo para crear el consultorio de medicina de estilo de vida, un espacio que
no está pensado para una patología, sino para vivir mejor.
Se trata de un equipo de salud que acompaña, dispuesto al cambio, que aprende permanentemente con la comunidad y que interviene de manera puntual y oportuna.
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