27 de noviembre de 2008
Las lluvias en nuestra zona, tan anheladas como necesarias, han sufrido una llamativa merma en los pluviómetros. Eso permite que, “gracias” a ese fenómeno, la Cooperativa Vial pueda arreglar y conservar los caminos lugareños en un óptimo estado de circulación. Pero cuando llueve como ahora hay cosas que lamentablemente se repiten. El propio hombre de campo, que acaso necesita esos entoscados para una urgencia al pueblo, llevar sus productos terminados o traer un profesional a su chacra, se ve perjudicado por otro colega que “tajea” irresponsablemente el circuito callejero rural con sus “fierros” circulando apenas termina la lluvia. Realizado ese enorme daño, muchas veces a la vista de los propios vecinos directamente afectados, ellos deben ser conscientes que al margen de los $ 50.000 que implica el costo de cada kilómetro de entoscado, están violando las leyes vigentes de no transitar los días posteriores a las lluvias. Pero más allá de eso, la irresponsabilidad por el “apuro” de algunos pocos motivan el perjuicio en la mayoría de sus pares. Tal vez parafraseando el refrán diríamos; son pocos y se los conoce a casi todos.
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