7 de abril de 2008
Una vecina de nuestra ciudad acaba de recibir el Documento Nacional de Identidad de mujer luego de una intensa pelea en la Justicia que duró más de cuatro años, ya que nació varón pero desarrolló en su crecimiento todos los rasgos propios de la femineidad, para luego someterse a una operación que modificó su sexo, cirugía que tuvo lugar en 1984.
De esta manera, quien fuera Hugo Alberto Alvo se convirtió legalmente en Marta Rosario Luján Alvo (52), según consta en su flamante DNI, que tramitó la semana pasada en Olavarría.
La noticia tiene un condimento histórico: es la primera y única ciudadana de Tandil admitida por el Estado como dama tras pasar por la operación de transexualidad.
Si bien se recibió de enfermera, nunca pudo ejercer la profesión debido a la falta de reconocimiento judicial y la discriminación que le propinó una buena parte de la comunidad, según contó. De todas maneras, actualmente Marta se gana la vida en la cocina de un campo de este partido, y sueña con retomar su vocación sanitaria.
La tandilense, dueña de una dura infancia en la que debió afrontar el agobio familiar y social, obtuvo un fallo favorable pasados 23 años de aquella intervención quirúrgica en Chile, realizada por el doctor Guillermo Mc Millan.
Desde joven, en tiempos de la Escuela Primaria, Alvo se vio empujada a ganarse la vida trabajando en puestos destinados a la población masculina, en tanto fue metalúrgico en la fábrica Ronicevi, peón de albañil y embolsó sal y carbón en una parrilla. Allí atravesó momentos muy difíciles, de acuerdo a su relato, en tanto el entorno de hombres le era profundamente hostil, sobre todo para una persona con la voz y la figura cada vez más similar a la de una muchacha.
No obstante, las adversidades en su historia personal habían comenzado en la niñez. Nació en Tandil el 9 de diciembre de 1956, hija de una madre soltera adolescente y un papá que falleció producto de un disparo de arma de fuego, en un confuso episodio. Por razones de salud, la joven no pudo criarla, tarea que llevó a cabo su abuela, a quien Marta describió como una señora “muy dura y cerrada”, ya que se resistía a aceptar su condición. Hasta las maestras jardineras objetaban que ese nene en cuerpo de nena jugara con las chiquitas, lo que le costó algún que otro castigo físico en casa, aseguró.
Además, a los 13 años intentó huir de su hogar, pero al poco tiempo la hallaron, con lo que emprendió a un forzoso regreso.
Un pasado desgarrador
De amigable carácter, gentil y atenta, Marta accedió a entablar un diálogo con LA VOZ.
-¿Qué siente al obtener el DNI después de tanto tiempo?
-(Marta Alvo) Estoy realmente feliz, es una sensación extraña, de shock, como si estuviera durmiendo con el miedo de despertar y que no sea verdad. Ahora llegó la época en que no debo dar más explicaciones.
-¿Qué fue lo más duro que le tocó vivir?
-Todos mis familiares murieron y yo me quedé solita. Por eso cuando miro para atrás, y uno ya no tiene 20 ó 30 años, va acomodando sus proyectos con otra perspectiva. Vivo el día, porque no sabés cuánto tiempo te queda. Me dolió no haber tenido un hogar constituido, una mesa con mi mamá y papá.
-¿En qué domicilio vivía en su infancia?
-Donde está actualmente el Centro Cultural Universitario, hasta los 3 años, y luego hasta los 7 en Yrigoyen entre Montevideo y Pellegrini. Para luego trasladarme a la barriada de la estación, en Uriburu entre Colón y 4 de abril, donde resido actualmente.
-¿Hoy está en pareja?
-Me separé hace un año. Yo creí que era una linda relación, pero ahora te dejan por una más joven. En 1985 conocí a un hombre con el que estuve 9 años, me separé y después pasé otros cuatro años con otra persona. Más tarde pasé algunos años sola, y apareció el último señor, con el que se terminó la cosa.
-¿Cómo se halla laboralmente?
-Trabajo hace 8 años en un campo, donde empecé cuidando una persona y cuando falleció, continué con la parte de cocina. Ahora me van a blanquear por el DNI. Mi sueño es trabajar como enfermera, que es lo que estudie.
-Le gustaría formar una familia…
-Sí, y poder casarme, encontrar un amor y alguien que me vea por lo que soy.
-Sufrió mucho la discriminación. ¿Hoy nota una apertura mayor de la gente?
-Hay de todo, está aquel que te mata directamente, que es el que más esconde algo en su intimidad. El que dice, “¿pobre no?”. Los que te valoran, y a los que le gustaría acostarse con vos y no se animan…
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