8 de diciembre de 2012
Ayer en horas de la mañana operarios de la Usina Popular y Municipal de Tandil concurrieron a la planta fabril de Ronicevi para restablecer el servicio de energía eléctrica a las instalaciones de la flamante cooperativa.
Varios integrantes de la Cooperativa aguardaban ansiosos que los trabajadores de la empresa prestataria habilitaran el servicio para iniciar de inmediato un control de las instalaciones y revisar aquellas máquinas que funcionan con energía eléctrica para corroborar su estado.
En tanto se espera que la semana entrante, la empresa distribuidora de gas restablezca el servicio.
Una vez obtenido ese paso, se abocarán al ordenamiento de la planta y a preparar lo que será la primera partida de tapas de cilindro.
Confiaron en que hay mercado con mucha expectativa, inclusive un empresario de Mendoza solicitó 200 tapas de cilindro y les ofreció pagar por adelantado la mercadería.
Si bien no quisieron conceder entrevistas hasta tanto se normalice la situación, se mostraron muy esperanzados en poder sacar adelante la fábrica e inicialmente comenzarán a trabajar 47 miembros de la cooperativa.
Uno de los trabajadores que lleva muchos años en el establecimiento fabril y que estuvo en relación de dependencia hasta mayo, dijo que resignó una suma importante de dinero, aunque se mostró visiblemente contento y con esperanzas por esta nueva posibilidad “creemos que cuando estemos en plena producción y se vayan ampliando los mercados podremos llegar a contar con 100 integrantes”.
Mencionó que hay muchos trabajadores desocupados del rubro que se han acercado para anotarse y por supuesto quienes fueron cesanteados en los últimos años.
Para cuidar las instalaciones y las máquinas se turnan para tener seguridad las 24 horas y entre mate y mate esperan con ansiedad que el horno vuelva a ponerse en marcha.
Las enormes instalaciones supieron albergar a casi 400 trabajadores y hoy el silencio domina la escena, aunque quienes llevan casi medio siglo en la fábrica confían en que todo saldrá bien.
“Llegué hace 47 años a la fábrica, antes de un verano quería comprarme un vaquero(jeans) y bueno ya pasé algunas semanas”, se sonríe ante el cronista, mientras toma nota del teléfono para avisar cuando empiecen la fabricación de la primera tanda de tapas de cilindro “imagínese, esto para nosotros es volver a vivir. Que puedo hacer yo que no sea trabajar acá” indaga mientras se acomoda las canas que denotan el paso de los años.
Más allá, otro trabajador que está próximo a cumplir los 50 años en la empresa, suelta ironías para otro compañero de trabajo que conoce al cronista desde hace bastante años “seguro que te viene a cobrar algo”, larga sin dejar de sonreir.
“Yo estuve hasta mayo, pero dejé una gran cantidad de dinero, porque no me pagaron el sueldo desde hace bastante tiempo”, se lamenta otro de los empleados que dentro de poco será su propio patrón.
Asume como un desafío “tenemos que conformar una obra social nueva, no habrá afiliaciones a la UOM. Acá somos todos iguales a partir de ahora. Lástima que no hayan venido las autoridades municipales. Nosotros los llamamos y nos dijeron que ya conocían la fábrica”.
El fotógrafo va recorriendo la manzana donde está la planta y toma nota de cada una de las maquinaria y aprovecha para conversar con uno de los flamantes cooperativistas que se transforma en una suerte de guía.
Se lamenta por como se fue dando la historia, aunque confía en que podrán revetir el cuadro y “con trabajo, sacrificio y honestidad vamos a sacar la cooperativa adelante”.
Seguidamente se detiene ante una imponente maquinaria que luce nueva, y encogiéndose de hombro suelta la frase “podés creer que a esta máquina le sacaron la memoria. Es una cosa de no creer. Ya mandamos a pedir una nueva, porque sin este servidor no funciona”.
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