27 de marzo de 2022
Lemac es un centro de investigaciones próximo a cumplir 20
años, que se dedica al estudio de materiales aplicados a la vialidad, tanto en
el ámbito rural, como urbano y en ese sentido, "analizamos las características que
deberían cumplir esos materiales, si efectivamente se están utilizando, o
proponer nuevos materiales, siempre con el objetivo de una mejor vialidad",
mencionó el Dr. Rivera, en "Sin Pelos en la Radio".
Consultado por el proyecto de reciclar barbijos, aplicados a
los procesos de pavimentación, explicó que se trata de "un proyecto de investigación,
homologado por el Ministerio de Educación de la Nación", en el que participa la
sede de UTN La Plata, junto a otras facultades de la misma universidad, y otras
instituciones universitarias del país y el exterior.
"El análisis es la aplicación del barbijo, es para pavimentos
flexibles, que son aquellos que poseen una capa de rodamiento de mezcla asfáltica.
Buscamos analizar la incorporación de materiales subvaluados o residuales en su
estructura", indicó el profesional, aunque aclaró que "no buscamos transformar
los pavimentos en un basurero, sino que sí existen residuos, con una adecuada
aptitud vial, que pueden emplearse, solucionando un pasivo ambiental".
El proyecto estudia la incorporación de barbijos usados en
la constitución de base de los pavimentos flexibles y en ese punto, detalló
Rivera: "en nuestro país los más comunes son los pavimentos de hormigón, que son
losas, de forma rectangular, que tienen juntas cada tantos metros, pero no
tienen asfalto. El otro tipo un pavimento asfáltico. Apuntamos a eso. Le
llamamos flexible porque su modelo de estructura, se flexiona más para resistir,
que un pavimento rígido de hormigón. Por eso se habla de pavimentos rígidos o
flexibles".
"La inmensa mayoría de los pavimentos a nivel nacional son asfalticos,
flexibles, aunque hay regiones donde la ecuación económica cierra mejor para un
pavimento de hormigón", añadió.
El investigador también explicó que "un pavimento para una ruta se calcula para 15 o 20 años de vida útil si es de pavimento asfaltico, y posiblemente 25 o 30 años, si es de un pavimento de hormigón. Y una arteria urbana se calcula para 10 años y si es suburbana, para 5 años. Aunque con mantenimiento, se puede ir anexando vida útil",
"Un barbijo tiene un período de descomposición de entre 450 y 500 años"
Consultado por cómo se despertó el interés en la
incorporación de los barbijos a los pavimentos, el Ingeniero Rivera relató que "vimos
algún antecedente en una universidad australiana, que se puso a analizar esto
apenas empezó la pandemia. Vimos que el barbijo puede tener respuesta en los
suelos finos y lo empezamos a analizar".
Allí ofreció una serie de datos inquietantes en relación al
incremento del uso de barbijos a partir de la pandemia, y como consecuencia
lógica, el exponencial mayor volumen de residuos de este tipo con los que el
mundo debe lidiar.
Se estima que se descartan 129 mil millones de barbijos mensuales,
a nivel mundial; o lo que es lo mismo, 3 millones por minuto.
"Los barbijos siempre se trataron como residuos patogénicos,
porque previo a la pandemia se descartaban 8 mil millones anuales, principalmente
en centros de salud. Con la pandemia eso se multiplicó por 200, aproximadamente.
Y ya no tiene el tratamiento de un residuo patogénico, sino que ahora es un
residuo domiciliario. Todo ese volumen termina descomponiéndose, generando un
microplástico, que lo consume la fauna marina y luego nosotros lo consumimos también".
El estudio de Lemac apuntó a los barbijos más comunes, los coloquialmente denominados "celestes", que son confeccionados con un textil no tejido similar a la tela frizelina, también utilizada para la realización de bolsas de mercado, cofias, cubrepiés, delantales, sabanas, etc.
"Nosotros analizamos cómo incorporarlos a distintos tipos de
suelo. Y un contenido óptimo desde el punto de vista vial, estima que, en una cuadra
urbana, se pueden utilizar un millón y medio de barbijos. Es una buena solución",
sostuvo Rivera, considerando que "un barbijo tiene entre 450 y 500 años de período
de descomposición. Es un nocivo ambiental, pero es útil desde el punto de vista
vial, porque no es un material que se descomponga en el corto plazo".
El entrevistado aclaró que el proyecto aún se encuentra en
etapa de investigación en laboratorio, aunque los resultados han sido
positivos, "y ya hay varias ideas de cómo se podría llevar a obra. Ahora
estamos en una etapa intermedia, que se denomina tramo de prueba, que es una
instancia para poder establecer más fehacientemente, las condiciones de aplicación
en obra".
"Estamos buscando el interés de alguna instancia de gobierno,
alguna repartición vial, para incorporar esto, ver cómo se podría concentrar y triturar
los barbijos y evaluar la capacidad de la empresa que luego lo utilizaría. Es
decir, ver qué política para la comunidad se realizaría (para recaudar los
barbijos). Una idea que sería factible, así como se usan botellas de plástico para
juntar bolsas, se podrían utilizar botellas para llenar con barbijos, y eso se podría
triturar, si es que no es necesario desinfectarlos antes. Hay que ver qué ente
debe analizar eso. Todavía hay detalles para ajustar", reconoció Rivera, en el
tramo final de la entrevista radial.
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