30 de agosto de 2022
Es claramente uno de los sectores más
representativos de la identidad productiva de Tandil. El aniversario, la
historia y lo que viene, fueron razones suficientes para la charla a cuatro
voces con los referentes generacionales de la empresa Cagnoli, cuya génesis se
proyecta en las labores de un inmigrante de Lombardía, Pietro Cagnoli, y una
proyección que muy probablemente él no haya podido imaginar a través de la
línea de tiempo: las cuatro generaciones de la familia que siguen escribiendo
la historia de una empresa de profundo cuño local ya inserta en el orden
global, pero siempre destacando su anclaje con lo más profundo de la tradición
tandilense.
Historiando, se sabe que este sector
estratégico para el país se desarrolló en tres grandes etapas.
Primero la época de las vaquerías. Un viaje
a Brasil es un jalón de época: el 2 de septiembre se conmemora el día de la
industria y hace referencia al primer embarque de productos autóctonos cueros y
cebos, entre otros, como principales frutos del país, año 1587, desde el puerto
de la santísima Trinidad (hoy Buenos aires) hacia Río de Janeiro. Luego
aconteció la época de los saladeros, en la cual la salazón de carnes (Tasajo) y
la de los cueros era la principal preocupación de la explotación industrial
para exportación, año 1850. Y finalmente el período de los frigoríficos.
Hacia 1870 se produjo la revolucionaria
transformación en la conservación de las carnes, época de los frigoríficos,
sustitución de la sal por el frío y primer embarque de carnes frescas con la utilización
de ese método. Es aquí donde comenzó a desarrollarse el sector chacinero
argentino, con características artesanales y con propiedades bien específicas,
en los inicios del siglo XX, lo que la diferenció de la industria frigorífica
propiamente dicha, hasta llegar a la actualidad, donde son empresas con
realidades bien distintas.
Los referentes de las cuatro generaciones
de la empresa miran por el espejo retrovisor de biografía de familia y lo
explican así: "Nuestra empresa familiar, la inicio el abuelo Pedro, él había
aprendido el oficio de su padre, un inmigrante de la Lombardía Italiana, que
cuando llegó a Tandil encontró un lugar donde podía seguir utilizando la cura
de carne como un método de conservación, para que no falte comida en la casa.
El abuelo, aprendió y tenía un espíritu muy emprendedor, ya a los 18 años tenía
su primera carnicería", dice Pablo Cagnoli.
- Digamos
que es el hombre que trae el saber empírico, el maestro que enseña en su casa,
a su familia, incluso sin imaginar la potencia que el apellido Cagnoli tendría
a través de las generaciones.
- Claro, poseía un saber y también, a su
manera, una visión ya diferente. Era un emprendedor nato, traía el gen del
emprendedorismo inmigrante al país.
- ¿Y
qué se puede decir hoy, cuatro generaciones después de aquellos días?
- Que actualmente los chacinados integran a
toda la cadena agroalimentaria porcina que nace con el maíz y termina en
productos de alto valor agregado como son los jamones cocidos, crudos, salames,
salamines, chorizos y tantos otros que nos representan en los principales
mercados de Latinoamérica, señala Fabio Cagnoli.
Hernán Cagnoli apunta a los nuevos procesos
propios que de alguna manera se imbrican, en fábrica, con saberes empíricos.
"El propósito es transformar la carne en nuevos productos con alto valor
agregado como son los chacinados, utilizando distintos procedimientos de
elaboración y conservación, y de esa transformación forman parte personas que
le aportan sus saberes que destacan las características diferenciadoras. En la
fábrica existen muchísimos oficios que se trasmiten de generación en
generación, como el atado, el maestro especiero, el etiquetado y el picado",
cuenta.
- ¿Cuál
es la diferencia entre una salazón y un embutido seco?
- La salazón se obtiene de la selección de
cortes de carne específicos, los cuales son salados y masajeados para asegurar
una distribución uniforme de la cantidad justa de sal. Dependiendo la tipología
del producto, especias y hierbas aromáticas son agregadas durante la maduración
en cantinas. Este proceso puede durar más de 6 meses. Por su parte, los
embutidos Secos, son chacinados que parten de carnes cortadas o picadas,
mezcladas con condimentos para saborizar, que luego se embuten en una tripa
contenedora permeable, para desarrollar su cura. Generalmente son procesos
cortos de no más de 3 meses", explica Juan Pedro Cagnoli, que representa la
cuarta generación de la familia.
Pero si hay un testimonio que de alguna
manera resuena como el eco de la voz más cercana al origen, es la de Hugo
Cagnoli, quien por pertenecer a la segunda generación contiene la memoria oral
de aquellos míticos saberes: "La diferencia entre un kilo de carne y un kilo de
chacinado está dada, en gran parte, por la mano de obra que se necesita en ese
proceso, lo que determina el desarrollo y crecimiento de la Economía regional.
Papá siempre decía: ¡el jefe es la fábrica! ¡Si la fábrica funciona bien,
estamos todos bien!", evoca Hugo.
En una comunidad como la de Tandil, que potenció el desarrollo turístico asociado a sus productos identitarios, se generan más de 1200 puestos de trabajo directos y 3500 indirectos en esta cadena de Valor. "Para nosotros es un orgullo haber logrado la certificación de Denominación de Origen junto con nuestros colegas, pone a Tandil en otro lugar y tenemos que seguir trabajando para estar a la altura de lo que hicieron nuestras familias. La idea de lograr una certificación llegó de un ingeniero que conoció el proceso de certificación en Europa. Se trataba de un modelo de protección de productos autóctonos, un sello que es garantía de calidad basada en la producción de un alimento con un terruño particular por el clima, el suelo, la cultura, las recetas. Dentro de las más conocidas del mundo se encuentran la del Champagne y el queso roquefort en Francia", señala Facundo Cagnoli, otro referente de la cuarta generación.
UN MUNDO DE SABORES Y LO QUE VENDRÁ
Las dos técnicas principales para lograr la
inocuidad de un fiambre son la cocción y el secado. La cocción es la que
habitualmente utilizamos en nuestros hogares y todos la conocemos. Por su parte
el secado, es una de las técnicas más antiguas de preservación de los alimentos
empleadas por el ser humano. Al deshidratarse, se asegura la inocuidad del
producto, dando lugar a una serie de procesos biológicos que tienen un rol
clave en la formación del color y la palatabilidad característica de los embutidos
secos", explica por su parte Julieta Cagnoli, cuarta generación de la familia.
Franco Cagnoli, que comparte generación con Julieta, apunta: "En Cagnoli
hacemos más de 100 recetas de fiambres, en su mayoría recetas que hacemos desde
siempre y algunas que fuimos incorporando a lo largo de nuestra historia. Y
también tenemos el desafió de convertir a Tandil en unos de los referentes de
producción de cortes de cerdo fresco de argentina, lo que también nos abre muchísimas
posibilidades de exportación".
En la hoja de ruta de Cagnoli los próximos
meses serán muy intensos para el sector. Como todos los años acompañará a la
Asociación de Hoteles y Restaurantes y el Banco de Alimento en la Semana de los
Sabores de Tandil, con el Tradicional Plato Solidario. El primer fin de semana
de noviembre, en un evento organizado por el Cluster Porcino Tandil y el
Municipio en el marco del Acuerdo del Bicentenario celebrará el Chacinar, la
muestra de toda la cadena de valor productiva donde se espera recuperar el
record del Salame más largo del mundo y luego comenzar los preparativos para los
festejos del Bicentenario de la ciudad, donde la empresa se sumará a las actividades
propuestas por el Municipio.
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