29 de febrero de 2008

Policiales

Policiales. Las defensas de los Pugni y Espinosa

Ya en horas de la tarde, se retomó el debate con el alegato del abogado que defiende los derechos de los imputados Santiago y Esteban Pugni. El doctor Dino Dátola junto a su madre Alicia Fiego de Dátola, pusieron especial interés en desacreditar la veracidad, la credibilidad de Belén Molina.
Se anticipó que a su entender la calificación penal que reviste el rol de sus defendidos versa sobre un robo en grado de tentativa, y subsidiariamente un robo agravado en grado de tentativa, calificación que recibieran de la Cámara azuleña días previos al comienzo del juicio.
Se puso especial ahínco en acusar a Molina de mendaz, no sin antes aclarar que el fiscal de juicio pretende victimizarla, cuando la única víctima de la lamentable historia era José Luis Gárate.
“Si no miente, al menos omite cosas”, se esgrimió en torno a la declaración de Molina, para achacar que las supuestas contradicciones que incurrió la imputada.
Para los abogados, la declaración de Molina no debía ser tenida en cuenta como elemento de prueba. Asimismo, remarcaron que la única forma de deslindarse del hecho, era culpando a los Pugni, especialmente a Santiago, con quien tuvo una relación sentimental.
Se coincidió en las objeciones en cuanto al conocimiento previo que los Pugni tenían con el resto de los juarenses acusados, como así también en que no estaban al tanto que el arma portada por Espinosa estaba cargada.
Sobre la figura del autor intelectual, se aclaró que los únicos que tuvieron el dominio de la escena fueron Molina y Espinosa, insistiendo en consecuencia en el exceso de autor.
Sobre la defensa de Espinosa, su abogada Patricia Stadler habló de la exclusión probatoria, basándose en las presuntas irregularidades que constan en actas del expediente.
Especialmente puso el acento en las 72 horas de detención que tuvo su defendido, cuando se le extrajo sangre y así practicarle el estudio de ADN.
Para la abogada, se violaron las garantías del proceso, privándolo de la libertad ilegítimamente. A su vez, denunció vicios cometidos durante el reconocimiento en rueda practicado por Molina.
En síntesis, Stadler pidió al Tribunal que no se dejara llevar por la presión social y resuelva en consecuencia la absolución de Espinosa, ante la nulidad de los actos procesales.

Molina, Sasali y Espinosa hablaron
Como corresponde en el proceso de juicio, una vez esgrimido el alegato, el Tribunal concede a los imputados el derecho a agregar, modificar o hacer algún comentario sobre lo ventilado durante las audiencias de debate.
Así fue que Belén Molina, invitada por el Tribunal volvió a hablar, pero esta vez escuetamente y siempre quebrada emocionalmente. Entre lágrimas reiteró su pedido de disculpas para con la familia Gárate y se limitó a decir que nunca quiso entorpecer la labor de la justicia, entorno a su huida a Brasil.
Al turno de Daniel Sasali, se limitó a dirigirse al tribunal y expresar que él como su familia confiaban en el buen criterio de los jueces.
Román Espinosa, en tanto, dijo que de lo único que se arrepentía en esta vida era el haberse emborrachado y haber protagonizado un incidente con la policía, hecho que le valió una causa previa. Pero aclaró que nunca había matado a nadie en su vida. Los hermanos Pugni, en cambio, se mantuvieron en sus silencios.

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