20 de mayo de 2023
Andrea Graciano, matriculada en el Colegio de Nutricionista de la provincia de Buenos Aires, sostuvo en diálogo con Télam que "la industria láctea empezó a reformular productos" y comenzaron a "aparecer yogures u otros lácteos sin sellos".
La nutricionista consideró que "el etiquetado
frontal es más efectivo en los productos falsamente percibidos como saludables,
como un yogur. De repente con la ley encontramos que tienen 1, 2 o tres
sellos" y remarcó que "las ventas de estos productos en otros países
cayeron, lo que es muy bueno para la salud pública".
"En México la ley de etiquetado es obligatoria desde
octubre de 2020, y en noviembre de ese año las transnacionales anunciaron que
iban a reformular entre el 50 y el 80% de su cartera de productos",
subrayó.
Graciano observó que "en Argentina empieza a
aparecer esto de a poco y la ausencia de sellos pasa a ser una estrategia de
marketing", aunque aclaró que no está cuantificado "cuántos productos
se reformularon".
Por su parte, la secretaria de Acceso a la Salud de la
Nación, Sandra Tirado, destacó que "algunas industrias cambiaron la
composición de productos como panes, yogures y postres lácteos para que no
tengan octógonos".
En ese sentido, recalcó que las firmas que "pidieron
prórrogas, pero que ya cumplieron su periodo, también cambiaron la composición
y algunas están en ese proceso. Ahora el producto tiene algún octógono y es
posible que dentro de un tiempo no lo tenga".
Sobre los cambios de hábitos, la funcionaria del
Ministerio de Salud aclaró que prevén realizar encuestas para conocer
"fehacientemente" la situación y añadió que a través de las redes
sociales se tiene conocimiento de que "hay personas que supieron que
algunos productos en realidad no eran light y dejaron de consumirlos".
"Productos que figuraban como light ahora tienen
sellos, por lo cual no pueden tener ningún nombre que diga 'light' o 'bajar de
peso'. Sólo pueden tener los octógonos", aseguró.
Graciano explicó que en otros países que avanzaron con
estos marcos regulatorios se vio que frente a una población que tiene en cuenta
información nutricional y transforma sus decisiones de compra, la demanda es
hacia productos sin sello, lo que genera que la industria alimentaria reformule
y empiece a bajar los niveles de sodio, azúcar y grasas.
"Con los sellos, las empresas no pueden poner en los
envases ninguna información nutricional adicional como frases que decían 'con
menos grasa', por ejemplo", recordó.
Expresó que "el etiquetado frontal se considera la
puerta de entrada a distintas políticas públicas que lo que buscan es
transformar los entornos porque estamos inmersos en entornos no saludables que
propician el consumo de productos ultraprocesados".
"Es necesario transformar los entornos escolares,
laborales, de comercialización, incluso los puntos de venta minorista",
alentó.
De acuerdo con la también denominada Ley de Promoción de
la Alimentación Saludable, el 20 de julio de 2022 venció para las grandes
empresas el pedido de prórroga que se podía solicitar por única vez por 180
días para la adecuación de las etiquetas de sus productos.
Para las pequeñas y medianas empresas, el plazo venció el
pasado 20 de enero y el 20 noviembre próximo todos sus productos tienen que
presentar los sellos en caso que corresponda.
Mónica Katz, especialista en nutrición e integrante de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), dijo a Télam que "mucha gente se está sorprendiendo de que algo que pensaban que era saludable no lo es tanto, y al revés también".
"Lo mejor que tiene el etiquetado es que está
generando reformulación de los productos por parte de la industria",
resaltó.
Añadió que los profesionales de la salud buscan cambios
en los comportamientos para frenar la obesidad, la diabetes tipo 2 o la
enfermedad cardiovascular y criticó que "falta información" y
campañas "que digan que lo etiquetado está envasado" y recuerden
"que el producto equivalente suelto (como puede venderse en otro tipo de
comercios) no lo tiene, aunque contiene los mismos contenidos de nutrientes
críticos".
La normativa sancionada el 26 de octubre de 2021 también
establece la prohibición de publicidad, promoción y patrocinio de los alimentos
y bebidas analcohólicas envasadas (gaseosas, artificiales, para diluir,
dietéticas, etc) que contengan al menos un sello de advertencia dirigida a
niños, niñas y adolescentes.
Para Leila Guarnieri, nutricionista e investigadora de la
Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina, "aparecen marcas
reformuladas sin sellos; hay una tendencia a reformular los productos".
"En Chile evaluaron los resultados del etiquetado y
vieron que la gente cambia los hábitos con la colocación de los sellos. Las
ventas de las bebidas azucaradas se redujeron casi un 24% y el mayor impacto se
observa en productos que se perciben como saludables como cereales, yogures o
jugos", ejemplificó.
Las empresas en el país trasandino para evitar la
colocación de sellos "empezaron a disminuir los contenidos de nutrientes
críticos, como los azúcares en bebidas, cereales, panificados dulces y el sodio
en sopas", detalló.
La FIC realizó un relevamiento en la ciudad de Buenos
Aires durante enero y febrero sobre 105 productos y registró los mayores
incumplimientos en los alimentos en las góndolas porque "el sello no está
visible".
"Otro incumplimiento son las promociones asociadas a
productos que tienen sellos, como por ejemplo descuentos. Además, más del 30%
de los productos relevados tienen mal colocados los octógonos o son más chicos
de lo que deberían ser", añadió.
La especialista del FIC consideró de vital importancia la
ley porque "hay un problema de malnutrición en la Argentina. La última
encuesta de nutrición y salud reflejó que 7 de cada 10 adultos tiene exceso y
en niños, niñas y adolescentes 4 de cada 10".
"El patrón alimentario en general es inadecuado. Hoy
lo que más consumen los niños, niñas y adolescentes son alimentos
ultraprocesados y sólo el 20% de las frutas y verduras", advirtió.
En referencia a la recomendación de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) de no utilizar "edulcorantes no azucarados"
para controlar el peso corporal o reducir el riesgo de enfermedades no
transmisibles como el cáncer, hipertensión o diabetes, precisó que "se
refiere al ciclamato, la sacarina, la sucralosa, la stevia y sus
derivados".
"Desde FIC celebramos este posicionamiento ya que
hasta el momento la OMS no había emitido una postura al respecto",
sostuvo.
"Hace tiempo que sostenemos que los edulcorantes no
son la solución para dejar de consumir azúcares y que no son el mejor
reemplazo. Promovimos que la ley de etiquetado frontal contenga esta leyenda
precautoria que hoy ya es un hecho, que es un rectángulo que informa cuando los
productos alimenticios y bebidas contienen edulcorantes", concluyó.
Fuente: Por Diego Otondo. Telam.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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