8 de octubre de 2008
“Lo único que quiero es que se termine. Empezar de nuevo. Quiero una nueva etapa en mi vida, extraño a mis hermanitos...”. Así, con una madurez y aparente entereza singular, una de las hermanas presuntamente abusada sexualmente se dirigió al tribunal tras su conmovedor relato de lo que aún atesora cual pesadilla en su memoria.
“Yo te aprecio igual. Te equivocaste y tenés que pagar ante la justicia”, ahondó en el final de su testimonio la joven que apenas superó la barrera de los veinte años de vida y, sin tapujos, miró a los ojos a su presunto abusador -su padrastro- para darle una especie de ultimátum.
La psicóloga judicial, luego aclararía que la aparente entereza de la joven es más una necesidad de mostrar fortaleza que lo que realmente padece en su interior. Tanto ella como su hermana melliza –afirmó la profesional-, tienen claros signos de haber sido víctimas de abuso. Sus par psiquiátrica daría un diagnóstico similar, para cerrar así una mañana densa, compleja, en la sala de audiencia del Tribunal Criminal N° 1. Allí comenzó a ventilarse un escalofriante historia con aristas aberrantes, de hechos perversos que hacen a abusos sexuales reiterados sufridos por éstas dos hermanas hoy mayores de edad, pero al momento de los hechos investigados y ventilados en el juicio, menores de edad.
TIEMPO DE TESTIMONIOS
Puntualmente a las 9, el Tribunal, integrado por los doctores Guillermo Arecha –presidente- Pablo Galli y Carlos Pocorena, dio inicio a la audiencia, con el comparendo de las dos hermanas que resultan víctimas en esta causa iniciada por el ministerio público fiscal como corrupción de menores, aunque con el transcurso del juicio, y especialmente a partir del preciso relato de las jóvenes (22 años), el fiscal Agustín Echevarría solicitó que el delito sea calificado como violación, petición que fue aceptada por los jueces tras un cuarto intermedio.
El cambio de calificación fue cuando las hermanas terminaron confiando al Tribunal, en medio de su desgarrador relato que hacía a sus recuerdos de aquellos abusos, que habían sufrido la penetración por parte del padrastro, quien las crío desde el año y ellas lo consideraban como su verdadero padre.
Los reiterados abusos que dieron cuenta las hermanas a sus modos y sus formas (una mucho más comunicativa que la otra, aunque ambas coincidieron en sus relatos) hablaron no solo de tocamientos por parte del progenitor, sino que también éste las obligaba a que se tocaran entre ellas y en varias oportunidades que lo penetraran a él con un objeto casero que había fabricado para sus apetencias sexuales.
Todos estos presuntos vejámenes padecidos datan de años atrás, cuando apenas superaban los siete años de edad y prácticamente hasta los 16, cuando ambas (primero una luego la otra) se fueron de la vivienda a hacer sus vidas.
Para los peritos intervinientes los dichos de ambas chicas les resultaron creíbles, imposible semejante fabulación .Más precisamente se aludió a que si bien las jóvenes, especialmente una de ellas, ha “creado” una fachada de fortaleza, en las entrevistas terminaron reflejando una extrema vulnerabilidad y perturbación en su personalidad.
Tampoco resultó menor el diagnóstico que hicieron para con el acusado. Recordaron que si bien éste se asumía como un padre perfecto, maravilloso, evidenciaba una personalidad de ocultamiento, enmascarando otras aristas, con una actividad disociativa, con visos de exhibicionismo y voyeurismo, incluso con fijación en la zona anal, según rezan los distintos test realizados en las entrevistas concretadas.
TESTIGOS
Tras los extensos testimonios fue el turno de un testigo de la fiscalía, quien había resultado amigo del matrimonio y luego cortó relaciones cuando dio cuenta sobre sus sospechas ante los presuntos abusos.
Luego fue el turno de las respectivas parejas de las hermanas, quienes no hicieron más que ratificar lo que sus novias les habían confiado acerca de los abusos y las dificultades que tuvieron para intimar.
Sin más, y en medio del nerviosismo del imputado que ratificó y ratificará que se trata de un complot en su contra, el Tribunal dispuso cerrar la primera audiencia hasta el venidero jueves, tiempo en que la defensa, a cargo del doctor Diego Araujo, presentará sus testigos. Familiares y amigos del acusado que se supone darán cuenta del buen concepto que tienen para con él.
Volver a empezar
Tal vez el momento más conmovedor de la tensa mañana vivida en el juicio fue cuando una de las víctimas pidió dirigirse a su victimario. Con el consentimiento obvio del Tribunal, la joven tras contar todo lo vivido miró a los ojos a quien resulta ser -según sus propios dichos- su padre y abusador. Le dijo muy segura en su tono que le tenía afecto, pero que se había equivocado y que ahora tenía que pagar en la justicia.
Se dijo necesitada de rehacer su vida, de empezar de nuevo, recomponer sus relaciones y, especialmente, volver a ver a sus hermanitos (son diez más ellas dos), a quien extraña y dejó de ver durante toda esta aberrante historia.
Su padrastro sólo se limitó a mirarla y asentir con la mirada nerviosa lo que su hijastra y denunciante la transmitía.
Tras sus conmovedores dichos, se levantó de la butaca frente a los jueces y fue en búsqueda de su hermana, con quien se trenzó en un eterno abrazo de contención y lágrimas. Parecía el final de una historia que lamentablemente siempre tendrá latentes heridas abiertas. Una triste y violenta historia que sólo ellas supieron sobrevivir y contar frente a quien quisiera escuchar.
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