4 de junio de 2022
Se acerca un nuevo 5 de junio, Día Internacional del
Ambiente. Una fecha en la cual reflexionamos sobre los problemas que nos
afectan como planeta y como especie. Los seres humanos somos parte de la
Naturaleza y nuestra supervivencia depende de la capacidad de tomar conciencia,
de detener efectivamente la destrucción y preservar la biodiversidad y el
clima, manteniendo el equilibrio que sustenta la vida. Hoy conocemos muchísimo
más, sin embargo no alcanza solo el saber si como sociedad no actuamos en función
de ese conocimiento.
Quién debe decidir qué usos se realizan en los ecosistemas?
Sabemos que desforestar es nocivo en múltiples aspectos, entonces ¿Cómo es
posible que consideremos progreso a la extensión de la frontera agropecuaria?
El agua es escasísima en gran parte del territorio. La sociedad ya ha debido
desarrollar mecanismos para administrar el agua entre varios usos ¿Es lógico
que en esas zonas se promuevan actividades que requieren enormes cantidades de
agua y energía, y que generan enormes depósitos de residuos tóxicos que pueden
contaminar las cuencas hídricas? ¿Es lógico que los alimentos se produzcan con altísimos
costos económicos y ambientales porque ese modelo a gran escala es el que maximiza
el lucro de las grandes corporaciones?
¿Cuántas reuniones más para establecer compromisos sobre el
clima que no se cumplen, cuantas guerras y conflictos globales acelerarán los
males de la tierra y la humanidad, hasta que seamos capaces de jerarquizar el cuidado
de la salud ambiental y humana sobre el derecho a la ganancia de algunos?
¿Por qué no pensar que es más racional transformar la
organización social para que la relación con la Naturaleza permita la
continuidad de la vida, y que la vida sea en plenitud? ¿No se merecen nuestras
niñas y niños que pensemos en su futuro? ¿Cómo deberíamos usar la Naturaleza de
la que somos parte? Nadie puede contestar en soledad esa pregunta. Pero es la
pregunta fundamental de nuestra época y como sociedad debiéramos asumir como
primer paso que nadie tiene derecho a destruir ecosistemas.
En Tandil, maravillosamente dotada, ¿Qué estamos haciendo?
¿Por qué construir sobre las Sierras si no hay agua suficiente y el agua que se
sube y se usa se convierte en efluentes que pueden contaminar las napas, allí,
donde están las mayores áreas de recarga del acuífero y las más vulnerables?
¿Por qué destruir la cubierta vegetal, modificar áreas que incluyen
manantiales, destruir el hábitat de especies que forman parte de la
biodiversidad que nos fortalece? ¿Por qué para disfrutar del paisaje hay
quienes se lo apropian y destruyen, urbanizando espacios serranos, llenándolos
de caminos que quedan como grandes cicatrices, abiertas después de cada lluvia,
por las cuales escurre veloz , inundando la ciudad aguas abajo.
¿Por qué impermeabilizar la ciudad, construir torres en
todos lados, permitir el crecimiento
caótico en zonas inadecuadas contrariando al plan de
ordenamiento? ¿Por qué creer que a Tandil se la homenajea con obras faraónicas
e innecesarias, mientras faltan servicios básicos, acceso a la vivienda y a la
tierra para producir alimentos sanos? Sobre todo, cuando se descuida a las
Sierras, un hito de la historia del planeta, que nos abriga, nos dan nombre e
identidad.
Invitamos a la comunidad de Tandil a reflexionar sobre el
cuidado de las Sierras, a recorrerlas y a disfrutar de ellas, y también a
comprometerse en la defensa de nuestro patrimonio natural, desde el lugar que
podamos, con las herramientas que cada uno y cada una disponga, pero con la
determinación de saber que de la comunidad depende que sean una realidad las
sierras sin canteras ni construcciones.
Asamblea Ciudadana por la Defensa de las Sierras de Tandil
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