8 de marzo de 2023
Laura comenzó contando lo más lindo, "Isidro
está bien, viajamos a Buenos Aires para control y el electrocardiograma dio
perfecto. Todos los meses tenemos que ir a control".
Sobre todo lo que pasaron, siempre juntos
como familia, dijo "nunca jamás me imaginé estar parada en un lugar así y
tampoco me podía ver en una situación de este tipo. Yo creo que nosotros fuimos
pasando por un montón de etapas ahí adentro, pero siempre dejamos que nos
ayuden, agradezco todo lo que nos mandaban, porque necesitábamos de las fuerzas
de todos".
"Las primeras dos semanas fueron
terribles, Isi estaba inestable por una gastroenteritis. Vomitaba y se
desmayaba, yo lo llevaba al hospital y empezaba a correr. Era totalmente
asintomático. El viernes 26 de noviembre me avisan que se sospechaba que había
una miocarditis y ahí nos trasladaron a Buenos Aires. Pasamos de una gastroenteritis
a que nos dijeran "váyanse ya", esto no se puede atender acá y llegamos al Hospital
Italiano y queda internado en hiper terapia", contó Laura.
Pasaron momentos muy difíciles, "yo me
aferré a todo lo que tenía al lado, a Seba, a toda mi familia. Hablé con
médicos, enfermeras, curas, franciscanos, reikistas, escuchaba a todos. Una vez
hablé con una chica que se llama Larisa y me dijo "yo te voy a decir una cosa,
si te hablan de trasplante para tu hijo tómalo como una oportunidad, dejá de
darle vuelta", y ahí empecé a ver que todo lo que me decían los médicos era
eso, una oportunidad. Mientras me dijeran que había algo para hacer, no me voy
a derrumbar".
El 1 de febrero Isi fue conectado al
Berlín, "y cada vez que entraba al quirófano le decíamos, dale hijo, esto no
termina acá, en un rato nos volvemos a ver. Siempre me propuse pelear al lado
de él".
El Berlín, que llegó de Alemania en
tiempo récord, "le dio el tiempo que no hubiese tenido para esperar un corazón.
Yo me paraba del lado del que necesitaba, yo como adulta tengo una Ley que me
acompaña y los niños no. Yo les decía a los médicos que un padre no iba a poder
decir que donaba, en medio del dolor por la pérdida de un hijo, que tomaba la
decisión de hacerlo y ellos me decían que tenía razón. Ahí empezamos la campaña
en la que un país entero nos ayudó. Todos hablando de la donación de órganos,
es durísimo este tema, pero es real".
Llegó el día "yo hacía 20 minutos que me
había ido del Hospital, me senté en el café de la esquina y me llama Isi, me
gritó: "Llegó mi corazón" y yo creí que había visto algo o había soñado algo y
Seba se sumó y me dijo es verdad, entramos en ayuno. Ahí se me cayó el
teléfono, me largué a llorar, era la frase que quería escuchar y no sabía si
algún día la iba a escuchar. Cuando me recuperé me fui a la habitación, pusimos
música y empezamos a festejar", relató sobre aquel día.
Ahora a 6 meses del trasplante y con Isi jugando en una
plaza "queremos seguir hablando de la donación pediátrica, siempre hay algo más
que hacer. Hoy nos involucra este tema, le decimos a los papás que están en esta
situación que no están solos. Nosotros podemos ayudar si seguimos hablando del
tema, si logramos que en una plaza vean el mural y hablen de donación ya es un
cambio. Y que hayan reuniones para que en más hospitales se hagan trasplantes
es buenísimo. Siempre hay algo para hacer, y para nosotros es una forma de
ayudar a quienes están atravesando esto", cerró Laura Aladro.
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