29 de marzo de 2014
Luego de vivirse escenas de tensión en la sala de audiencias del Juzgado de Faltas Nº2 a cargo del doctor Pedro Oliveto, que funciona en la planta alta de la terminal de ómnibus, al irrumpir en el lugar cerca de 20 puesteros del paseo comercial “El Puente” reclamando el levantamiento de la clausura y que motivara el pedido de efectivos policiales para desalojarlos, finalmente se firmó un acuerdo y el predio de Murature y Laprida volverá a funcionar.
Todo comenzó poco después de las 10, cuando un grupo de puesteros del complejo comercial “El Puente” de Murature y Laprida, clausurado hace unos 20 días, llegó hasta la sala de audiencias del Juzgado de Faltas Nº2 a cuyo frente se encuentra el juez Pedro Oliveto, quien entiende en la mencionada causa.
Los puesteros irrumpieron en el lugar y ello derivó en que se solicitara la presencia policial con el ánimo de calmar la situación.
Finalmente comenzó una reunión entre el magistrado y la mayoría de los puesteros, mientras una decena de uniformados y otros efectivos de civil merodeaban por los pasillos para evitar algún problema mayor.
Luego de transcurrida media hora, algunos de los que participaban de la reunión dejaron el recinto, mientras que tres o cuatro referentes siguieron dialogando con el magistrado, al tiempo que los efectivos policiales iban dejando el lugar al calmarse los ánimos de los más exaltados.
En un pasillo no muy ancho de aproximadamente unos 10 metros de largo, aguardaban puesteros, trabajadoras y familiares que habían concurrido al lugar para seguir de cerca el desenlace de la cuestión.
Víctor González(75), es el más longevo de los comerciantes que tienen su puesto de venta en el paseo comercial “El Puente”, “soy el único que sigue de los que arrancaron con Puente Azul. Cuando se quemó perdí todo lo que tenía pero seguí luchando. Hace 14 años que estoy en Tandil y no quiero volverme a La Plata con las manos vacías”.
“Lo único que queremos es trabajar”, indicó mientras alguna lágrima surcaba su curtido rostro en medio de una tensa espera.
“¿A usted le parece que puedo vivir con una jubilación de 2.600 pesos?” preguntó el comerciante al tiempo de explicar que el lunes pasado mientras se encontraba la faja de clausura, ingresaron ladrones y se llevaron una considerable cantidad de mercadería de su puesto.
“Le pedimos que no colocaran nuevamente la faja de clausura, porque si sonaba la alarma podíamos entrar. Las cosas que están adentro son nuestras, es nuestro medio de vida. Quieren que agarremos un fusil y salgamos a robar. No queremos eso, somos gente de bien, no traficamos, no vendemos droga”, argumentó mientras se desarrollaba la reunión.
Finalmente los argumentos de Víctor González, fueron escuchados y contemplados con muy buen criterio por parte del juez Oliveto y las autoridades municipales encabezadas por el responsable de Inspección, Gabriel Bayerque, que atendieron con sentido humanitario que lo planteado por los puesteros era totalmente comprensible y atendible.
Acordaron que se rehabilitaba el lugar por espacio de cinco meses hasta tanto se terminen las obras en el predio que están adaptando en avenida Juan B. Justo.
Precisamente en diálogo con Multimedios LA VOZ, González indicó “no pretendemos que nos regalen nada. Sólo pedimos por única vez un plazo de unos meses, para poder trabajar, recaudar dinero y esos fondos destinarlos a las obras en avenida Juan B. Justo. Si no vendemos no podemos reunir dinero y sin plata no podemos avanzar con la obra”.
Aproximadamente una hora después de haber comenzado la caótica reunión entre los puesteros y el magistrado, dejaron la sala de audiencias, uno de los puesteros y el director de Inspección General.
Fue el comerciante el encargado de transmitir la novedad a los colegas, en medio de un alivio generalizado y muchas lágrimas al haberse resuelto favorablemente la cuestión y permitirse que vuelvan a funcionar como paseo comercial.
Fue el propio Bayerque, quien trasmitió la novedad y en diálogo con AM1560 confirmaba la noticia, al tiempo de pedir disculpas por no haber podido atender al medio, ni bien comenzada la reunion.
“Hemos llegado a un acuerdo y firmamos un acta, donde ellos se comprometen a dejar el lugar en cinco meses y acordamos que será monitoreado el avance de obra en el predio de avenida Juan B. Justo, cada quince días. Se arribó a una solución y ellos a los cinco meses se van voluntariamente del predio de Murature y Laprida”, indicó el doctor Gabriel Bayerque.
A los pocos minutos, fue el propio magistrado Pedro Oliveto, quien al terminar la audiencia fue hasta la sala de espera donde se encontraban aguardando el resto de los puesteros, empleados y familiares para saludar uno por uno a quienes se encontraban en el lugar, y al mismo tiempo casi de manera paternal les pedía “hagan las cosas bien”.
Posteriormente, el magistrado tuvo tiempo para dialogar con los medios y de muy buen ánimo, explicó de manera clara y precisa, la forma en que se había resuelto el conflicto, atento que se habían tenido en cuenta cuestiones de tipo humanitario para poder darle una oportunidad a quienes habían concurrido casi de manera intempestiva al despacho y se iban con la firme convicción de haber encontrado un representante de la justicia que humanizó el problema para encontrarle una solución.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario