16 de febrero de 2011

Policiales

Policiales. Lo atraparon por el chip del celular

Tras cometer el atraco, el imputado tomó del teléfono que había robado, cambió la tarjeta SIM y llamó a la víctima amenazándola que no hiciera la denuncia porque sino “te va a ir mal”. La llamada quedó registrada y los investigadores dieron con el teléfono y el sospechoso. El acusado dice que le tendieron una cama por diferencias personales que tenía con quien se le encontró el celular que los “delató”.

Ayer se dio continuidad a una audiencia oral y pública en la que el Tribunal Criminal Nº 1 -en este caso unipersonal a cargo del doctor Pablo Galli-, en la que se presentó la prueba de cargo y los testigos aportados por el ministerio público y defensa, quienes pisando el mediodía desarrollaron sus alegatos.

El hecho delictivo en debate se registró el 5 de septiembre de 2009, en un locutorio y centro de cobro de servicios que, oportunamente, no fue ventilado por los investigadores a la prensa, del cual resultó víctima Luciana Angelo, quien en horas de aquella tarde sabatina se encontraba sola en el comercio hasta que irrumpió un sujeto. A punta de pistola le sustrajo un importante botín. Se calculó en unos 13 mil pesos en efectivo, más tarjetas telefónicas y un celular, precisamente el elemento que luego, ahora, incriminaría a Marcelo Vázquez, acusado de “Robo calificado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no se pudo acreditar”, más la “Tenencia de arma” sin la debida autorización.

La crónica de la investigación dio cuenta que se dio con el sospechoso, ahora sentado en el banquillo de los acusados, a escasas horas del robo. Más precisamente cuando la policía arribaba al lugar del hecho y la víctima recibía un mensaje de texto en uno de sus teléfonos con la amenaza “no hagas la denuncia porque te va a ir mal”.

A pesar de la advertencia, la chica notificó a los investigadores, quienes solicitaron informes a la empresa telefónica del registro del número de donde había salido aquel mensaje intimidatorio.

Fue así que se dio con el celular y quien lo poseía, la pareja Bazán y Maldonado, ambos conocidos en el ardid delictivo. Hasta el propio defensor en su alegato hablaría de “conocidos de la casa” en alusión al frondoso prontuario que la pareja tenía en los estrados judiciales por delitos varios.

Una vez indagados, Bazán y compañía declararían que el teléfono en cuestión se lo había regalado Vázquez, quien luego sería sometido a diversas diligencias, entre ellas reconocimiento fotográfico y rueda de personas. En el primero la víctima “casi” lo reconoció, diciendo que era parecido al que había cometido el asalto. En el reconocimiento de rueda de personas, se quedó con dos posibles “candidatos”, entre ellos Vázquez.

Otra prueba de cargo que llevaría a Vázquez tras las rejas fue también el secuestro de la moto que poseía (de similares características a la utilizada por el asaltante) y el arma secuestrada en su domicilio.

EL CELULAR Y EL SIM

Sobre el hecho incriminante del celular y el mensaje de texto amenazante, se contó con el informe técnico de la empresa telefónica, el cual precisó las veces que se introdujo la tarjeta SIM (propiedad de la línea de Gabriela Maldonado) al teléfono robado. Precisamente la amenaza partió de la línea de Maldonado, que se introdujo en el celular robado presuntamente por Vázquez, que se lo había regalado ese mismo día a Bazán.

Bazán y Maldonado, lo hundirían más al acusado, diciendo que aquel sábado llegó con mucho dinero y compraron droga y consumieron.

A la hora del alegato acusatorio, el fiscal Luis Piotti añadió dos nuevos elementos incriminantes más allá de las pruebas de cargo que quedaron sentadas en la requisitoria a juicio. El modus operandi del atraco (el acusado purgó una condena por un robo de similares características) y el reconocimiento fotográfico que hizo la víctima de dos personas, una de ellas el imputado.

Al respecto, el fiscal acotó sobre lo acontecido en pleno debate, cuando la víctima compareció frente al juez y se vio conmocionada por tener que estar al lado de quien suponía había sido el autor del atraco sufrido. “Verlo ahí sentado le hacía recordar el hecho padecido y por eso los nervios que denotó”, afirmó Piotti.

Enumerando el resto de los datos incriminantes, habló del secuestro del teléfono robado como la comprobación de la llamada desde la tarjeta SIM, propiedad de Maldonado, que se hizo de aquel celular. De la moto secuestrada y del arma, elementos para el fiscal suficientes para considerar a Vázquez responsable de los delitos en juzgamiento. Así pidió cinco años de prisión y que se lo considere como reincidente.
El martes próximo, el juez Galli dará a conocer su veredicto.

La Defensa

Al turno de la defensa, Carlos Kolbl, buscó desacreditar cada una de las pruebas contra su representado, quien también quiso declarar frente al magistrado y dar su versión, aquella que habla de su inocencia, de resultar víctima de una tensa situación vivida con la pareja Bazán-Maldonado a partir de que ésta intentó seducirlo y, con ello, lo hizo enfrentar contra Bazán, quien lo había amenazado de muerte. Por eso se hizo de un arma para protegerse.

Kolbl desacreditó la credibilidad de los testigos Bazán y Madonado, a quien a su entender debieron ser procesados por encubrimiento. Claro, si se los procesaba no podían ser tomados como testigos de cargo.

Sobre la conmoción evidenciada por la víctima a la hora de atestiguar en la sala de audiencia, el letrado sostuvo que suele pasar para el común de los vecinos que no están acostumbrados a enfrentar este tipo de instancias y, más aún, si se coloca al lado de quien resulta defensor al presunto autor del hecho sufrido. Para Kolbl, entonces, su presunto reconocimiento de su defendido no era válido por las circuinstancias que rodearon la escena.

Tras pedir la nulidad del reconocimiento de la moto por diferencias en cómo se realizó la diligencia, se tomó de varios párrafos para desestimar la credibilidad de los testigos Bazán y Maldonado, sobre quienes detalló una caterva de antecedentes que, incluso, a él le tocó defender en otros juicios.

Sin más, la Defensa pediría la absolución de Vázquez por el delito endilgado en torno al robo. En tanto aceptó una condena por la tenencia del arma, aunque solicitó la pena mínima que establece el Código Penal.

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