1 de julio de 2022
Una perspectiva integral
Con la nueva norma, el enfoque biomédico es reemplazado por uno que tiene perspectiva de género y una mayor apertura a los derechos humanos. Además, impulsa la capacitación, la investigación y la divulgación de información rigurosa basada en la última evidencia científica. Con el fin de democratizar las condiciones de acceso a la información, dispone la conformación de una Comisión Nacional de VIH, Hepatitis Virales, otras ITS y Tuberculosis, compuesta por representantes de los diferentes ministerios, especialistas provenientes de sociedades científicas y demás referentes de la sociedad.
La perspectiva integral se vincula con que no solo ofrece nuevos derechos a aquellas personas que tienen VIH, sino también que incluye a las hepatitis virales, a la tuberculosis, así como también a otras afecciones de transmisión sexual. Y coloca a Argentina, una vez más, a la vanguardia en la garantía de derechos. Al respecto, Cahn subraya: "Cuando se sancionó la primera Ley de VIH no existía el matrimonio igualitario, ni la de Identidad de género. No teníamos, sencillamente, muchas de las discusiones que hoy están sobre la mesa. En el presente, con esta nueva norma, se le otorga un marco de política de Estado, que me parece que justamente es lo que veníamos necesitando".
La Ley es el producto del trabajo conjunto de más de 200 organizaciones de la sociedad civil que, desde hace casi una década, se involucran en los debates y promueven la creación de una legislación diferente. "Las leyes terminan por consolidar lo que ya está sucediendo en la práctica en la sociedad. Primero los avances se dan de hecho, por el empuje de la gente, y después de derecho. Creo que es una buena noticia y nos ayuda a construir una mirada más comprensiva en relación a las personas que viven con HIV y otras infecciones de transmisión sexual o que tienen el riesgo de padecerlo", dice el médico de Fundación Huésped.
Cifras y desafíos
Según la OMS, a finales de 2019, había 38 millones de personas infectadas, por lo que aún constituye uno de los principales problemas para la salud pública mundial y, según se calcula, ha ocasionado 33 millones de fallecimientos. En Argentina, se estima que alrededor de 140 mil personas tienen VIH y se notifican, en promedio, 4.500 casos anuales. En las últimas décadas, esta situación se ha modificado por el acceso a mejores estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento eficaces; que provocaron que las personas con el virus puedan llevar una vida larga y saludable.
Se prevé que la sanción de esta normativa sirva como ejemplo para otros países de la región y que el enfoque integral con perspectiva de derechos humanos pueda exportarse rápidamente. Frente a la pandemia del VIH, más allá de las voluntades individuales, las respuestas de los Estados también deben ser globales.
Según Cahn, sin embargo, todavía restan dos grandes desafíos de la lucha contra el HIV en Argentina. Por un lado, el testeo es insuficiente y debe normalizarse: solo testea el infectólogo, cuando los que deberían proponer el testeo son los médicos en general sin importar la especialidad. "De la misma manera que en una consulta, un médico plantea la importancia de medir el colesterol, sería bueno que proponga examinar el VIH", explica. Por otro, mantener adentro del sistema a las personas que ya viven con el virus: "Debemos mejorar los seguimientos, que nadie abandone el tratamiento antirretroviral. Un 30 por ciento llega a la consulta cuando ya es tarde".
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