7 de mayo de 2010
Los cinco hermanitos que viven con su tía, a raíz que su madre falleció hace algo más de un año, y que LA VOZ publicó que necesitan ayuda para seguir viviendo todos bajo el mismo techo, hasta hace algo más de un año venían recibiendo asistencia y se trata de esclarecer por qué se apartaron de la ayuda que estaban recibiendo.
Mariana Caamaño trabaja en la Asociación Civil Granja los Pibes y entre la cruda realidad que le toca enfrentar día a día con niños que deben recibir asistencia para poder tener las necesidades básicas satisfechas, figura el caso de cinco hermanos que hace un tiempo perdieron a su madre que falleció de cáncer y que, para no separarse, fueron adoptados por una prima que vive con su marido y dos hijos.
Al ser consultada sobre cómo era el lugar donde viven los niños con la familia que los adoptó, señaló que “es doloroso describir en dónde y cómo viven hoy en día estas personas. No cuentan con ningún servicio: gas, luz, agua. Duermen hacinados y en condiciones de extrema pobreza. Se aproxima el invierno y consideramos que este ambiente vuelve muy vulnerable a toda la familia frente a cualquier enfermedad”.
En dicho marco, ya se consiguió un terreno en la zona de Las Tunitas para edificar una vivienda para toda la familia. Por tal motivo, ya se han pedido un presupuesto (cotizado en unos 80 mil pesos), de una empresa que construye viviendas pre-fabricadas. La idea es edificar una casa de tres dormitorios y dos baños para que la familia tenga las comodidades mínimas que necesita.
AYUDA
Conocida esta información, desde Desarrollo Social del municipio se informó que ellos comenzaron a trabajar con dicha familia hace ya varios años, cuando aun los niños vivían con la madre. Desde entonces, se le brindó asistencia y colaboración para que, aunque sea en una vivienda precaria, pudieran vivir todos juntos en las condiciones más dignas posibles.
En primer término, se aclaró que “no existe ánimo de polemizar” y que solamente se está tratando de saber que sucedió que luego del fallecimiento de la madre, los niños se fueron a vivir con la prima, y al dejar la casa “no se supo más de ellos por unos meses”.
Según se explicó, además del municipio, Cáritas, Pajaritos de la Calle, Granja los Pibes y otras instituciones de la ciudad, han colaborado en la precaria vivienda que tenía la familia en la calle Juárez, entre Colectora y Ugalde. En dicho predio, cuando la madre aun vivía, se le habría construido un baño, se le arreglaron las habitaciones y se pintó la casa que era de planchones.
Habría constancia y documentos que confirman que dicho terreno, en donde estaba el inmueble, lo había comprado el abuelo de los pequeños. Por eso, extraña la situación actual porque nadie se hizo presente para poner en regla el lugar y que los chicos, como herederos, no pierdan el terreno que actualmente luce con una casa “desmantelada” y un alambrado que lo separa de la vereda.
Mientras tanto, se aseguró que se está tratando de averiguar porque cuando los niños se mudaron con su nueva familia adoptiva “habrían dejado de recibir la asistencia”, a pesar que Desarrollo Social “no los abandonó”. Aquella ayuda que le brindaron varias instituciones de la ciudad que trabajan con menores, como así también el municipio, se está tratando de reestablecer porque se reconoce que el estado en donde viven los cinco pequeños no es el adecuado para su crianza.
En definitiva, el Estado comunal, junto a otras instituciones, busca poner en marcha el “engranaje” que sirva para aliviar la cruda realidad que les ha toca vivir a estos cinco pequeños que, más allá de la diferencia que puede haber por la ayuda recibida, son inocentes de toda situación y lo único que están buscando es tener un hogar en donde poder criarse todos juntos.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario