6 de abril de 2021
Ratificamos la
decisión acordada federalmente de sostener la presencialidad cuidada en
nuestras escuelas. Esta decisión nos obliga a continuar ejerciendo un
permanente seguimiento de la situación epidemiológica en cada una de las
jurisdicciones, asumiendo que existen responsabilidades ineludibles para el
retorno a una presencialidad, que nos convoca a un trabajo compartido entre el
Estado nacional, los gobiernos educativos de cada jurisdicción, los equipos
docentes y directivos, las y los estudiantes y familias.
El retorno a las
aulas es un hecho en todo el país y trabajamos para seguir consolidando este
regreso: definimos, acordamos y aplicamos protocolos que hoy permiten habitar
las escuelas con tranquilidad y prudencia, como así también, monitoreamos
cotidianamente la aplicación de los mismos y su efectividad.
Cada vez que se
activan los procedimientos ante casos sospechosos, reafirmamos las diversas
herramientas de protección de las que no podemos prescindir y la importancia de
mantener las puertas abiertas de las instituciones educativas para garantizar
no sólo el derecho a la educación de nuestras niñas, niños y adolescentes, sino
un ámbito de acompañamiento y contención.
Ante el avance
de la denominada segunda ola y la preocupación compartida de evitar un
crecimiento exponencial de contagios, hacemos público nuestro compromiso con la
presencialidad y el cuidado de la comunidad educativa; convocamos a que entre
todas y todos cuidemos la escuela que tanto valoramos tomando las decisiones
adecuadas en los ámbitos de reuniones privadas.
La evidencia
disponible, tanto a nivel nacional como internacional, nos permite afirmar que
en las instituciones educativas no se potencian los contagios del personal
docente o de estudiantes. Por el contrario, en muchos casos los controles
aplicados hasta el presente han permitido la detección de los mismos.
La escuela es un
espacio donde se fiscaliza la aplicación de protocolos de manera cruzada:
directivos, docentes, auxiliares, estudiantes y familias realizan un control
cotidiano de aquello que sucede al interior de las instituciones educativas
fortaleciendo la seguridad de quienes la habitan cotidianamente.
Hasta tanto la
situación epidemiológica lo permita, mantendremos una presencialidad cuidada,
en base a todos los acuerdos federales vigentes, y mediante la aplicación y
control riguroso de los protocolos.
De presentarse
la necesidad de efectuar cierres parciales o totales, tomaremos las decisiones
teniendo en cuenta la menor unidad geográfica y previendo los escenarios que
hagan posible la pronta vuelta a las aulas en cuanto se presente una ventana de
oportunidad, que resguarde el bienestar de la comunidad educativa y de la
sociedad en su conjunto.
Para sostener los cuidados, nos sentimos en la obligación de solicitar a las familias de nuestras y nuestros estudiantes que tomen todos los recaudos necesarios para que las actividades sociales de sus hijas e hijos se restrinjan sólo a las indispensables, evitando los encuentros en espacios cerrados, teniendo en claro que en las actividades sin protocolos establecidos se están produciendo altos índices de contagios.
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