29 de octubre de 2010
Sin odio ni venganza. En los ojos vidriosos de los Gómez Alvarez afloró una legítima necesidad de verdad. Bárbara (20) partió pero su ida no puede ser en vano, clamaron los padres, Víctor Hugo Gómez y Liliana Graciela Alvarez, junto al hermano, Sebastián Espada.
Asesorados por el doctor Benito Vicente, especialista en casos de mala praxis, finalmente motorizaron la causa para determinar qué pasó en la sala de cirugías de la Clínica Chacabuco. Incluso solicitaron una autopsia, que se hará en la Asesoría Pericial de Azul, tras la denuncia por "averiguación de causales de muerte", presentada el martes en la Comisaría Primera. También se ordenó el secuestro de la historia clínica. En su casa, los allegados atienden a LA VOZ.
- Bárbara debía someterse a una operación de rutina...
- (Victor Hugo Gómez) Era una cirugía programada por cálculo de vesícula, se hicieron todos los estudios previos. La madre la llevó a la mañana y a las 8.20 nos avisaron que hizo un paro, que trataban de reanimarla. Pasadas las 10, anunciaban que estaban haciendo lo posible. Cerca de las 12, comunican el fallecimiento, por paro cardiorrespiratorio: no tuvimos más información que esa.
- Al principio dudaban en accionar, pero ahora ustedes quieren saber la verdad...
- La familia no quiere venganza ni señalamos culpables de antemano. Sólo queremos saber lo que pasó. Y si hay un responsable que le saquen la licencia, para que otros padres no sufran lo que nosotros. Tal vez por el dolor, en las horas posteriores no queríamos hacer nada, pero ahora actuaremos.
- Señora, usted quiere decirle algo a la población...
- (Liliana Graciela Alvarez) Mi hija estaba llena de vida, y en 20 minutos, con una inyección, me la mataron. Eso no entra en la cabeza de nadie, quiero un trato humano para todos, el viejito ó el joven. Bárbara pensaba venir en 24 horas, y me la entregan en un cajón. Tiene que haber una explicación. No la llegaron a operar, le destrozaron el cuerpo, no hay ninguna contención a la familia. Es un ir y venir en la clínica, están en el mismo espacio los que reciben vida y los que reciben muerte.
- ¿Cuál es su reclamo puntual a la Clínica Chacabuco?
-Solicitamos trato humano, un asesoramiento legal, no nos dieron un sólo papel, y durante 4 horas estuvieron preparando el tapar lo que habían hecho.
- Cuando usted habla de inyección: ¿se refiere a la anestesia?
- Sí. En ningún momento llegaron a concretar la operación de vesícula. Bárbara tenía un cuerpo sanísimo, hacía dietas, no tomaba alcohol ni fumaba.
- ¿No tenía antecedentes cardíacos?
- No, los estudios nunca le revelaron absolutamente nada. Ni siquiera una aspirina quería tomar.
- ¿En qué situación anímica entró la joven al quirófano?
- Creo que jugaron los nervios y el susto. Me dijeron: "su hija tenía miedo, le pusieron esos cositos redondos y empezó a temblar". Pero ellos (los galenos), al ver una persona tan nerviosa, no puede poner esa aplicación tan fuerte. Ahi la intervención se debió suspender. Eso lo deberían tener en cuenta, porque si no están matando con una inyección.
- ¿Cuántos doctores estaban en la sala?
- Creemos que 3 ó 4. Un médico, una doctora que vino con los ojos llorosos tapada con un barbijo, diciendo que estaban haciendo todo lo posible, anunció el coma farmacológico, y que de ahí podía salir, que tenía un hilo de esperanza. Pensábamos que la iban a reanimar, porque se trata de un cuerpo sano. No podía ser que en 20 minutos dieran vuelta la historia de su vida.
"SI COMETIERON UN ERROR, QUE NO TRABAJEN MAS"
- ¿Cómo se compone la familia de Bárbara?
- Ella trabajaba en un comercio del centro, era muy querida y predispuesta a la venta. Su hermana de 31 años. Vanesa Liliana, Sebastián Enrique (quien superó un cáncer después de un prolongado tratamiento) y Celeste (9). Vivía la vida a pleno, hacía bicicleta, caminaba. Tenía una figura ideal, y la había logrado con esfuerzo. El novio estaba en Bahía Blanca, viajaba cuando podía.
- Notables muestras de afecto se publicaron en Internet por parte de sus amigos...
- Sí, ella organizaba los mates del domingo, organizaba las fiestas, de buen corazón, siempre le enseñamos que lo poco que uno tiene hay que darlo.
- Una familia que atravesó durísimos golpes y sin embargo ostentan una gran entereza para salir adelante...
- Lo hacemos por la gente que puede pasar por lo mismo si no se revierte esta situación. Uno sabe que estas cosas ocurren. Es increíble, yo quería ir el Hospital Santamarina, por la contención. Yo no sé quién nos atiende en la clínica, hay maltrato, somos como una molestia. La fecha de cirugía se reprogramó porque no había lugar, y eso predispone mal a la psiquis del paciente.
- ¿La reprogramación de la cirujía pudo influir?
- Sí, la persona se tiene que preparar para la intervención. Y finalmente tuvo que esperar otras 24 horas para la operación.
- ¿Confían en la Justicia?
-(Víctor Hugo Gómez) No sólo confíamos, si no que aceptaremos el dictamen, no es que buscamos un culpable, y tampoco quiero venganza. Si ese profesional cometió un error, que no trabaje más. Y Dios se encargará y lo castigará si corresponde el día de mañana.
- Si los cita: ¿estarían dispuestos a hablar con el doctor Fernando Funaro?
- Sí, porque nos debe una explicación, es la muerte de un ser humano. Pobrecita, ellos sabían que no había retorno. Si no no la hubiesen cortado como la cortaron. Hubo maltrato humano en la morgue. Sebastián (hermano) entró sólo porque alguien le señaló la morgue, estaba el cuerpo ensangrentado.
Notas relacionadas:
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