31 de mayo de 2011

Locales

Locales. ""Los tandilenses conducen muy mal, de manera absolutamente egocéntrica""

La muerte de José Ricardo Cicimarra (67), quien sufrió un infarto al protagonizar una discusión de tránsito el último viernes, reabrió la polémica sobre el orden vehicular, el resto de las leyes y sobre todo, los códigos de convivencia entre los vecinos.

El psicólogo Angel Orbea expuso una mirada profesional sobre el problema y sentenció que "los tandilenses manejan muy mal", al tiempo que se cristaliza un "absoluto egocentrismo" detrás de la imprudencia.

Antes de emitir su apreciación, Orbea aclaró que no habla en torno al caso ocurrido la semana pasada en Rivadavia y España, al desconocer los detalles del episodio.

Pero evaluó que "la circulación del tránsito es el escenario donde se juega la salud mental de la gente, de una comunidad".

"En el consultorio recibo quejas de personas que vienen con un alto grado de irritabilidad por el flujo vehicular y peatonal de la ciudad", comentó al dialogar con el programa "Cada Mañana", de AM 1560.

Más tarde, prosiguió: "vengo de Buenos Aires, y siempre maldije el tránsito de Capital Federal, pero cuando llegue a Tandil me di cuenta que el tránsito de Buenos Aires es ejemplar", comparó.

El profesional, al mirar la situación del manejo, aseveró que "en algún momento, los gobernantes deberán tomar cartas en el asunto".

Y siempre desde un análisis general del asunto, destacó que "los hechos de violencia se saben cómo empiezan pero no como terminan. Y a un loco siempre se le opone otro loco más loco".

Las reacciones violentas -alegó- pueden ser el resultado de un cúmulo de factores o simplemente una reacción súbita sin antecedentes.

Orbea notó que en Tandil "la gente se sube al auto y conduce como si estuviera en el medio del campo, no ponen el giro, la baliza casi no se usa. Esto provoca un riesgo concreto de accidente, pero además, genera un estado de ánimo".

Por eso Orbea llamó a las direcciones de Tránsito provincial y municipal para que se ratifique mediante campañas publicitarias el respeto a las normas que afectan a la integridad de todos. "Cuando circulo por una calle no lo hago sólo, sino en comunidad, es una cuestión comunitaria", desarrolló.

El psicoanalista fue más allá al sostener que "las calles de la ciudad es un teatro para la descarga de otras situaciones que quizás no tengan nada que ver con el tránsito. Las tensiones obligan a tener mayor cuidado aún, mediante la prevención y difusión de las normativas".

"Los tandilenses son muy tuercas y pilotean bien el auto, pero conducen muy mal. El ego, la sumatoria de las creencias que cada uno tiene sobre sí mismo, se reinstala en la conducción del vehículo. La conducción de los tandilenses es absolutamente egocéntrica, mucho más que en Capital Federal", explicó el entrevistado.

Incluso relató que alguna vez atendió a un paciente, repartidor, que contrajo un cuadro "paranoico y persecutorio" a causa del tránsito.

"El respeto está, esto no tiene que ver con el respeto sino con la desaprensión. Por ejemplo, no me dejan pasar porque no me ceden la mano, pero esa persona puede ser totalmente respetuosa en su familia, su trabajo, sus amigos, y al subirse al auto se transforma en un energúmeno que solo piensa en él", sintetizó.

Para Orbea, el tránsito "es una cuestión donde se juegan los narcisismos, pero ahora se hace más notable por la cantidad de gente que circula, cuando las calles son las mismas, las esquinas también y el parque automotor se multiplicó por 10".


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