22 de julio de 2026
La Asamblea para la Preservación de las Sierras advierte sobre "la violación sistemática del Plan de Desarrollo Territorial y la inacción municipal", ante una veintena de casos denunciados por irregularidades que fueron detectados por los vecinos de distintas zonas de Tandil.
El conflicto por la urbanización de las zonas serranas en
Tandil ha escalado tras las recientes declaraciones de Fabián Mestralet,
integrante de la Asamblea para la Preservación de las Sierras. Según el
referente, el Plan de Desarrollo Territorial (PDT), que define estrictamente
las restricciones en la zona denominada "Sierra Protegida de Tandil",
está siendo "violado reiteradamente" desde su emisión en 2007, ya sea
mediante excepciones o por la falta de fiscalización del Ejecutivo municipal.
Entre las denuncias hay casos resonantes o que ya han repercutido
en la opinión pública, aunque se han detectados muchos más.
Los vecinos han constatado la existencia de construcciones
terminadas y lo más alarmante, según Mestralet, es que algunas de estas obras
cuentan con medidores de luz instalados por la Usina, a pesar de que el propio
municipio admitió que no cuentan con planos presentados.
Otro foco de conflicto es el emprendimiento inmobiliario en
la avenida Fleming, vinculado a un establecimiento educativo. La Asamblea
advierte que el proyecto se aprobó basándose en una medición de altura (cota)
realizada por un profesional privado contratado por los desarrolladores,
ignorando los datos oficiales del Instituto Geográfico Nacional (IGN). "Si
la cota era mayor de 220 metros, como mostraban los planos que todos usan, el
emprendimiento no se podía hacer directamente", afirmó Mestralet,
calificando la aceptación de mediciones privadas por parte del municipio como
un precedente "gravísimo".
Un sistema de
"vista gorda"
La Asamblea ha identificado al menos 20 casos de
construcciones irregulares, algunos de larga data y otros recientes, bajo
figuras como subdivisiones o condominios que no presentan planos oficiales. Los
vecinos critican que, mientras ellos logran detectar estas infracciones
mediante observaciones simples o redes sociales, el municipio parece
"llegar tarde" o carecer de una política de control efectiva.
"No controlar también a veces es una política",
sentenció Mestralet, subrayando que el problema "no radica en la necesidad de
cambiar el PDT, sino en la falta de voluntad para hacerlo cumplir".
Las consecuencias de este avance urbano desmedido no son
solo legales. Se denuncia un fuerte impacto ambiental y una presión indebida
sobre los servicios públicos, ya que estos nuevos desarrollos terminan
demandando apertura de calles, agua y cloacas en zonas no aptas. Además, se han
reportado episodios de violencia, con vecinos agredidos al intentar pedir
explicaciones sobre estas obras.
Ante esta situación, la Asamblea exige que el municipio
implemente mecanismos de control transparentes e independientes, sugiriendo
herramientas como una línea de consulta ciudadana (0800) para denunciar
irregularidades de forma temprana.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.