22 de julio de 2026
La Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones dictó recientemente un fallo que revoca la medida cautelar que protegía el Salario Social Complementario, permitiendo al Gobierno Nacional avanzar con la eliminación de este ingreso. Esta decisión judicial representa un duro revés para los trabajadores de la economía popular, consolidando lo que las organizaciones sociales denuncian como "un proceso de desmantelamiento de las políticas destinadas al sector desde el inicio de la gestión de Javier Milei".
En la ciudad de Tandil, las consecuencias de esta medida son
profundas y directas, alcanzando a más de mil familias. Los sectores afectados
comprenden una red vital de trabajo comunitario y productivo: recicladores
urbanos, trabajadores de cooperativas de infraestructura en barrios populares,
personal de comedores y merenderos, y equipos dedicados al cuidado y la
promoción comunitaria.
Desde la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía
Popular (UTEP) advierten que "estas tareas, a menudo no reconocidas por el
mercado laboral formal, son fundamentales para la cohesión social y la calidad
de vida de miles de tandilenses".
La organización sostiene que el intento oficial de
reemplazar estos salarios por sistemas de "vouchers" o capacitaciones
"no garantiza puestos de trabajo reales y profundiza la recesión económica".
El recorte no solo afecta a los titulares del programa, sino
que tiene un efecto multiplicador negativo en la economía local. Según
estimaciones, la eliminación de este complemento significará retirar más de 900
millones de pesos anuales de la economía de Tandil.
Estos recursos se destinan actualmente al consumo básico en
almacenes, carnicerías, farmacias y ferreterías de barrio, por lo que el ajuste
impactará directamente en las ventas de los pequeños comerciantes de cercanía.
La UTEP advierte que "el retroceso del Estado y el debilitamiento
de las organizaciones comunitarias dejan un vacío que suele ser ocupado por
economías ilegales y redes de narcotráfico", aumentando la vulnerabilidad de
los jóvenes en los barrios.
Bajo la consigna "Sin Salario no hay trabajo y sin
trabajo no hay paz social", los trabajadores de la economía popular exigen
una serie de medidas urgentes:
"Este panorama plantea un escenario de creciente tensión
social en Tandil, donde el sustento de cientos de familias depende de la
continuidad de políticas que hoy se encuentran bajo un fuerte cuestionamiento
judicial y político", argumentaron desde la organización.
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