29 de junio de 2008

Locales

Locales. PALPITAR COMUNAL: Tiempos entretenidos, inversiones perdidas

Por Guillermo Liggerini
Con la casta política entretenida en el chiquero que devino de la intolerancia k y la intransigencia chacarera, en esta nueva instancia parlamentaria donde más que debate se escuchan cacareos, mientras afuera se monta un circo patético con la sola premisa de competir por quién la tiene más larga, la carpa, en la ciudad pasan cosas, empiezan a florecer los coletazos de esta parálisis política y económica.
Hasta aquí toda la atención se ha centrado en los posicionamientos políticos. En medir cómo el jefe comunal, Miguel Lunghi, por caso, sigue sostenido en una inmejorable imagen sobre la base de sueños concretados –hospital de niños-, y acomodamientos circunstanciales, según por donde corra la corriente.
No sorprende su excesiva exposición a la hora de expresar –ahora sí con nitidez- sus diferencias para con el poder central. Ayer, más precisamente cuando se necesitaba los recursos para cumplir otro de sus sueños –la réplica- los unía formar parte del mismo campo popular y progresista (Lunghi dixit). Hoy, sin sonrojarse, los separa un abismo, a la hora de entender sobre un país más federal, que implique una coparticipación acorde a lo que genera el terruño que le toca gobernar.
No resulta casual semejante presunta temeridad lunghista. El pediatra que trabaja de intendente siente cierto relajo, despojado de cualquier prejuicio que le implicaba hasta ayer temer por alguna “represalia” política. Ciertamente, el jefe comunal, que nunca renegó de sus ideales aunque los enarbolaba con cierta timidez, entiende que cumplió con su palabra frente al electorado. Se siente hecho. Hizo lo que prometió y más, entonces ahora devino la desinhibición en la tribuna, acompañado lógicamente por un contexto proclive a la retórica anti k.
Así, tampoco resulta casual en este nuevo escenario, que el mismísimo ciudadano benefactor, Jorge Blanco Villegas, aproveche sus minutos de gloria y subido al palco eche a rodar todo su bagaje ideológico para arremeter contra la clase política y de clases de buenas conductas cívicas y responsabilidad social.
No debiera sorprender, aún menos, que sus dichos se hayan ganado un efusivo aplauso de una buena parte del público presente, compitiendo incluso en intensidad con los recibidos por el jefe porteño Mauricio Macri, en cada oportunidad que fue nombrado.
Pero dicho escenario, se dijo, no sólo trajo consigo este resurgimiento ideológico, ha contraído consecuencias severas, que no por algo silenciosas dejan de ser cruelmente ensordecedoras a la hora del crecimiento de una ciudad como Tandil.

INDUSTRIA DESOLADA
En efecto, el frigorífico con capitales italianos y tandilenses hoy dista de ser el emprendimiento agroindustrial oportunamente presentado e inaugurado con bombos y platillos.
Se habla específicamente de la Compañía Italo Argentino de Alimentos SA, quien con la presencia del aquel entonces vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli se inauguró por los días de noviembre de 2006.
Se habló, por aquellos días de un emprendimiento cuyo objeto social era el procesamiento de carne vacuna de alta calidad, para ser exportada y comercializada en forma directa en el mercado europeo, con sede central en la ciudad de Roma (Italia), pero también en países ajenos a la comunidad Europea como Chile, Brasil, Ecuador, Rusia, Sudáfrica, e incluso en el mercado interno.
Se lo denomina Frigorífico Ciclo II vacuno y en él, se concretará el proceso, tanto del preparado como el envasado de la carne vacuna, según las exigencias que demanden los clientes.
Provisto de moderna tecnología industrial y con un trabajo bajo el estricto control de normas de calidad, la planta posee para almacenamiento cámaras de enfriado con una capacidad aproximada de 67 toneladas y de congelado de 86 toneladas de carne y para congelado diario: de 6 toneladas. Además por turnos de 9 horas en el sector de desposte se podrán procesar 200 medias reses. Hoy todo está colmado, porque poco y nada pudieron sacar para exportar.
La interesante sociedad Italo- Argentina de Alimentos con objetivos netos de exportación emplazado en el PIT hoy luce una agonía cruel, producto de una política económica atolondrada y errática que no permite meterse en el mercado exportador y producir.
Precisamente un partido como Tandil, que no casualmente puede lucir las radicaciones industriales como uno de los puntales de su crecimiento, hoy ve en silencio, como una flamante radicación se desvanece.

UNA MAS Y VAN
Pero no todo quedaría allí. Desde la propia comuna se confía que esos mismos capitales italianos, con cierto arraigo en el pago por ser propietario de la estancia La Morocha, donde de tanto en tanto pasa sus días el mismísimo gobernador Daniel Scioli, ha también desechado una mayúscula inversión.
Se detalla, al respecto, que la fuerte intención versaba sobre la radicación del “famoso” hotel en el predio municipal lindero al Cementerio, con su respectiva y requerida sala de convenciones. Empero, la inestabilidad política y económica que se florea sinrazón en el país ha desactivado, desalentado, cualquier inversión.
Así, Tandil, es un botón de la muestra de un país contradictorio, inestable, infartante. Esto es sólo el comienzo, la primera foto de los coletazos de un escenario impensado hasta hace apenas seis meses. Algunos aprovechan el clima para lucir sus nuevas formas, acomodándose a las tendencias políticas del nuevo tiempo, el resto, en tanto, comienza a añorar lo que nunca tuvo, porque recién empezaba a avizorarse.

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