6 de septiembre de 2013
En diálogo con Radio Voz (FM 106,9), García se manifestó “indignado por lo que pasó” y desmintió que hubiera “más de 200 personas en el interior de mi vivienda”, tal cómo informó oficialmente el Director de Inspección General, Gabriel Bayerque. “Eso no es correcto. No había una fiesta privada. No se llegó a concretar lo que iba a ser un cumpleaños para 30 o 40 personas. Y nadie entró a la vivienda”.
El hombre relató a la emisora que “yo no insulté ni agredí a los inspectores. Nunca me llevaron detenido, sino que fui por mis propios medios a la comisaría. Porque era imposible charlar con ellos”.
“Dicen que la casa era una losa, en construcción, alejada de la ciudad. No es así. Lo que pasa es que las luces no estaban encendidas porque no había fiesta. Reconozco que había alcohol que era para el cumpleaños que se iba a realizar después de las 2 de la mañana, con mayores de edad”, añadió.
Según García “los inspectores recibieron una información sobre que iba a haber una fiesta privada en la misma zona y comenzaron a caminar las inmediaciones del lago según versiones que nos dieron después. Y se presentaron en la vivienda a eso de las 12 y pico de la noche. Los chicos se iban a juntar después de las 2 de la mañana, porque algunos trabajaban. Dicen que había venta de tarjetas, no es cierto. Que se vendía alcohol a menores, tampoco, porque no había ninguno”.
“Mi hijo Leonardo que estaba llegando para abrir la casa y prender las luces y reacondicionar los baños vio inspectores en el terreno del vecino, tratando de observar hacia la casa nuestra y él les preguntó que andaban haciendo y le contestaron que estaban buscando una fiesta y Leonardo, mi hijo, les dijo, que la fiesta era en su casa”.
Continuó diciendo que “en eso llegó la policía y un oficial de apellido Pereira, le preguntó si era el dueño del lugar y le pidió que se lo comprobara. Le pidió el documento y mi hijo se lo dio. Le figura otro domicilio, porque nosotros en realidad no vivimos ahí, sino que estamos esperando que se apruebe la obra de gas, nada más, porque está habitable la casa, pero necesitamos eso para terminar el frente. Le ordenaron que le abriera la casa y mi hijo les dijo que me iba a llamar a mí. En eso llegaron otros amigos de mi hijo y ahí el policía insistió en que le abrieran la casa, se metió en el terreno y lo agarraron a mi hijo, el oficial Pereira lo tiró al suelo, lo arrastró por la escalera hacia arriba y le torció el brazo. Le dijo que se callara la boca, lo golpeó contra la pared. Mi hijo pudo llamar a mi señora por teléfono, pero no pudo hablar. Les pedía que lo dejaran llamarnos para explicarles, pero lo trataban de “mocoso” y lo seguía apretando. Esto lo hizo todo el oficial Pereira.
A los gritos, empecé a llamar a mi hijo por el teléfono y él pudo decirme lo que estaba pasando. Me fui para allá en moto con mi otro hijo. En eso seguían llegando chicos. Aclaro que todos mayores de edad. Yo les presté la casa un rato, para que fueran a disfrutar y nosotros íbamos a ir, porque todos los fines de semana vamos ahí”.
“Cuando llegué, pedí hablar con el jefe del operativo y nadie me contestaba. Mi casa estaba llena de gente, todos de azul y algunos que venían del fondo, que habían ido a sacar fotos. A mi hijo lo tenían en un rinconcito, todo oscuro, porque las luces no estaban prendidas, porque recién estaban llegando”.
“Esto fue a la una de la mañana, aproximadamente. Y hasta las dos menos diez fue una discusión tremenda, porque nadie se presentó como el encargado del operativo. Nadie del Municipio. Después entendí que fue porque el policía lo estaba maltratando a mi hijo. Le tuve que decir yo que lo soltara, cuando me presenté como el dueño de la casa y el padre del chico que estaban agrediendo.
La vivienda jamás se abrió. Todo esto pasó dentro de mi terreno, pero fuera de la casa. En eso se me acercó un inspector y me trató de "irresponsable", porque ?cómo le iba a prestar la casa para que hagan una fiesta privada?. Le pregunté si era el encargado del operativo y no me contestó. Me dijo que tenían una denuncia de que había venta de tarjetas y venta de alcohol a menores. Nunca vieron un tarjeta ni que se estuviera vendiendo alcohol a menores”, sostuvo el hombre.
Afirmó que “les pregunté si había denuncia formal y me contestaron que habían detectado la fiesta a través del facebook y comenzaron a recorrer la zona. Entonces pregunté si tenían confirmada mi dirección y me contestaron que no. Y había otra fiesta en la zona, en la calle Lola Mora. Pero no tenían nada”.
“Es cierto que llegaba una combi y un par de personas más y pregunté a viva voz quién de los que estaba allí era menor, porque era la acusación que me hacían. No apareció ninguno. Entonces me empezaron a insultar y a agredir y me rodearon. Y como no tenían orden de allanamiento, les pedí que se retiraran y no lo hicieron. Cuando me quise ir de la discusión, empezó el forcejeo. Con eso dicen que yo agredí a alguien y la verdad es que no fue así. Lo que yo quería saber era porque un oficial de policía maltrató a tres chicos, pero en especial a mi hijo. Esto está grabado y va a ir a la fiscalía, porque hicimos una denuncia”.
Ofuscado, García quiso dejar en claro que “pedí yo que fuéramos a la comisaría porque la discusión era imposible. Es mentira que me llevaron detenido. Como las quince personas que estaban usurpando mi casa no se querían retirar, y un policía me amenazó con llevarme detenido y le pedí yo que fuéramos a la comisaría, para arreglar el asunto. No me llevaron esposado y me subí solo al patrullero. Y pedí que fuera con nosotros mi hijo, como testigo, porque él sabía lo que había pasado desde un principio”.
“En la comisaría nos metieron al calabozo cuando llegó gente de la municipalidad para hacer una denuncia contra nosotros. Ahí empezó un tire y afloje en que nos largaban o nos armaban una causa. Y los dos (mi hijo y yo), que fuimos voluntarios, terminamos presos”.
“Yo no estuve de acuerdo con la causa que armaron porque decía resistencia la autoridad y lesiones leves. Esto último se verá, pero nunca hubo resistencia a nada. Me dicen que firmara un papel y yo me negué porque estaba en contra de la causa. Quería leer la letra chica y el oficial Alejandro Allende me dije que yo era un tarado, un mal padre, que tenía problemas psicológicos y que le estaba rompiendo la paciencia. Me insistió en que firmara y le dije que no. Entonces el oficial me agarró del cuello, otro cerró la puerta del cuarto dónde estábamos y me preguntaron si era loco o me hacía. Me volvió a decir que era un tarado. Le pedí por favor que no me golpeara porque me iba a defender y algún compañero de él lo convenció de que parara. Me metieron otra vez en el calabozo, cambiaron la causa y me dejaron ir. Yo de ahí, me fui a la fiscalía”.
El hombre añadió que “cuando mi hijo salió de la comisaría, había inspectores afuera que le dijeron que ya sabían dónde vivía y que tuviéramos cuidado con lo que íbamos a andar diciendo porque nos iban a hacer mierda. Dos inspectores y otras dos personas”.
García dio así su versión del hecho, informado por La Voz en su edición del lunes pasado, que tuvo lugar en una vivienda de calle Brivio al 1500 y según la información oficial emitida por Gabriel Bayerque indicaba que en el lugar se detectó una fiesta privada, con más de 200 personas participando, en su mayoría menores de edad y que tanto Luis García, como su hijo, Leonardo, agredieron al personal municipal y policial, cuando se les informó que la fiesta iba a ser clausurada. La policía por su parte, informó, también de manera formal, que ambos fueron acusados de lesiones leves y resistencia a la autoridad.
También se especificó a este medio, desde dependencias policiales, que el inspector Juan Ysnardez, radicó una denuncia por haber recibido un golpe en el rostro con un casco, en el marco de ese operativo..
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