12 de enero de 2010
Liliana Figueroa vive en una de las casas usurpadas en el barrio La Movediza junto a su familia y si bien reconoce que debió actuar de esa manera "por necesidad", aclara que en este caso no quiere "que se mezclen los tantos" ya que está reclamando asistencia para su hija que desde hace un par de años está postrada en la cama por un posible caso de mala praxis.
"No quiero que se confunda o se mal interprete mi pedido, por eso es que quiero que aunque sea por un instante no se hable de la situación habitacional, si no que el pedido es para que el Estado municipal, o cualquier vecino de Tandil, me ayude porque por su enfermedad mi hija no se puede mover de la cama, lo que le ha producido escaras. Además, no tengo los medicamentos ni los más mínimos elementos para poder curarla y por lo tanto su estado es cada vez más delicado", señaló en diálogo con LA VOZ la entrevistada.
Liliana Figueroa, vive en una de las viviendas ubicada en Pasaje Los Rosales entre Iraola y De la Canal, junto a su familia, entre quien se encuentra su hija Débora Castro (21). Según su relato, la joven hace un par de años fue sometida a una operación en Entre Ríos de Hidrocefalia, devenida por un caso de meningitis, y por un posible caso de mala praxis habría quedado cuadripléjica. A partir de ahí, añadió que comenzó un "calvario" que derivó en venir a nuestra ciudad con el fin de "mejorar la calidad de vida ya que en su pueblo no había trabajo y la pobreza era cada vez mayor".
Fue así como tenía familiares en nuestra ciudad decidió mudarse para poder comenzar una nueva vida. Pero aquella quimera pronto dejó de serlo y hoy la realidad lo golpea fuertemente y ve como Tandil está "muy lejos de ser ese lugar soñado que tanto se promociona".
Con un ingreso mínimo proveniente del trabajo de su esposo y de una pequeña pensión de Débora, ella relata que no le quedó otra que usurpar una vivienda para poder contener a su familia. Por eso, añade que con los pocos ingresos que tiene ella estaría dispuesta a pagar una pequeña cuota para mejorar las condiciones de la vivienda que hoy ocupa.
ABANDONO
Refiriéndose únicamente a la enfermedad de su hija, Figueroa agradece la colaboración de un familiar que por su cuenta está ayudando con la rehabilitación de Débora y que eso, desde hace un tiempo a esta parte, ha generado que se puedan ver algunos avances en el mejoramiento de la salud de la joven.
Según pudo constatar éste medio, la habitación de Débora está muy lejos está de ser el sitió ideal para alojar a un paciente con dicha patología (ndr: inclusive está muy lejos de ser un sitio para cualquier ser humano), ya que no tiene luz, la ventana está sellada con chapas, el techo de chapa tiene agujeros, el piso es de cemento, las paredes están sin revoque y, fundamentalmente, la gran cantidad de moscas hacen que las escaras que tiene Débora puedan infectarse en cualquier momento.
Según el relato de la madre, en más de una oportunidad fue a la sala de salud del barrio solicitando la medicación que necesita su hija, como así también gasas, algodón e inclusive la bolsita con la sonda para que pueda orinar Débora, y lo único que consiguió fueron respuestas mínimas con coberturas que no llegaron a cubrir la necesidad de la joven más allá unos pocos días.
Algo parecido le sucedió cuando solicitó la ambulancia al hospital Ramón Santamarina para trasladar a su hija que necesitaba un tratamiento. Desde el nosocomio le indicaron que no lo podían hacer porque no era una emergencia y si lo necesitaba debía abonar una cierta suma de dinero, imposible de pagarla para ella.
Por otra parte, también solicitó unas gotas para los ojos ya que a raíz de su enfermedad Débora tiene el lagrimal tapado. La ausencia de esta medicación ha generado que hoy ella tenga su vista dañada por la falta de lubricación y, como no ha recibido asistencia, no se sabe si aun hay posibilidades de salvarle aunque sea un pequeño margen de la visión.
"Gracias a la ayuda de un primo de mi marido, que sabe del tema y me ayuda con la rehabilitación, Débora volvió a emitir algunos sonidos, mueve la boca y hasta recuperó la sensibilidad en sus miembros. Por eso, estoy segura que si llega a recibir el tratamiento que corresponde la calidad de vida de mi hija va a mejorar muchísimo", señaló Liliana Figueroa.
Por último, al ser consultada sobre si había recibido algún tipo de asistencia por parte de la secretaría de Desarrollo Social, la entrevistada respondió de manera negativa y que la única respuesta que consiguió es que "no podía recibir ayuda porque no hace más de dos años que está radicada en nuestra ciudad".
En definitiva, más allá del conflicto habitacional que atraviesa hoy parte del barrio La Movediza, Débora Castro necesita una cobertura que, según el propio relato de su madre, el Estado no se la está dando y eso hace "que exista un posible caso de abandono de persona".
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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