14 de febrero de 2015
Ayer se acercó nuevamente a la redacción de LA VOZ, María Laura Balmaceda con la necesidad de seguir contando cosas sobre lo que ha sido su vida últimamente y atravesar el calvario que representa haber perdido a su hija Ayelén, más el dolor de que los indicios apuntan a su otro hijo y sobre quien se posan las sospechas del homicidio.
Contó lo que ocurrió aquel fatídico 21 de agosto de 2014, como si el hecho de darlo a conocer liberara en algo la pena que lleva impresa en su corazón.
“El día 21 de agosto, yo le pedí permiso para retirarme una hora antes de mi trabajo a una de mis supervisoras, Cristina Pérez, porque tenía por costumbre cuando me tocaba trabajar en el turno tarde, de vez en cuando poder pedir firmar un permiso por un quinto o a veces por una hora guadada siempre y cuando la sala estuviese tranquila y hubiese terminado mi trabajo antes, en vez de salir a las 22, poder retirarme a las 21, cosa que es normal en todas nosotras las mucamas, pero claro está que no siempre es permitido, como me parece que es correcto y asi corresponde que sea”.
“Mi salida antes siempre era para ir a tomar mate juntas con Ayelén y mirar juntas las novelas de la noche, como Somos Familia, Señores Papis y no recuerdo bien si la otra se llamaba Dulce Amor o algo parecido. Cristina Pérez, me dijo que no podía ese día porque mi compañera que estaba a la noche, tenía que volver a entrar al día siguiente a las 6 de la mañana. Por eso ya la había dado permiso a mi compañera para retirarse una hora antes. Entonces le pespondí que no había problema y quedamos Cristina y yo en que me la iba a dar para el día siguiente, o sea el 22 de agosto”, contó la mujer sobre lo ocurrido ese día.
Agregó “para todo esto a las 21.50 me llaman de la casa de una vecina diciéndome que me habían matado a Ayelén. Lo que le agradecí a Cristina Pérez 3 días después fue el no haberme dado el permiso ese día porque si yo hubiese llegado a mi casa y encontraba a mi hija muerta, hubiesen podido culparme de la muerte de Ayelén, como si la hubiera matado yo”.
“Por este medio quiero agradecer de corazón a Cecilia Badín, Graciela Amaya y Cristina Pérez, supervisoras de mucamas, como también agradecer muchísimo a todas mis compañeras de trabajo que realmente me sorprendieron estando presentes en el sepelio de mi hija, acompañándome en el peor momento de mi vida y es el día de hoy que aún después de 5 meses y 20 días siguen preguntándome como estoy, si necesito algo y hasta me dicen a veces que si quiero hablar o desahogarme, que las busque que ellas me van a escuchar y contener”, reveló.
Añadió casi a modo de monólogo “hay detalles que aún no se han dicho, por ejemplo que cuando me tocaba turno mañana y a la tarde estaba con los chicos y el papá los venía a buscar Ayelén ponía excusas como que estaba cansada o tenía tarea aún para hacer, porque quería que nos quedaramos juntas y a veces le mandaba mensajes al papá para que no la viniera a buscar, que aún tengo y conservo guardados en mi teléfono. Cuando le pregunté varias veces porque no quería ir con su papá, ella siempre me respondía que no quería estar con su papá porque siempre la retaba e insultaba por todo, mientras que siempre él defendía a su hermano Angel de todo, aunque no tuviese razón siempre valía más la palabra de Angel que la de ella. Por cualquier cosa siempre me reta o insulta y defiende siempre a Angel, por eso no lo quiero me contestaba Ayelén”.
“Es más, fin de semana por medio a los chicos les tocaba ir con el papá y Ayelén casi siempre se iba a quedar y ponía excusas para ir a quedarse a la casa de su amiga Sofía Valenzuela, porque decía que con Sofía y su familia se sebntía más querida y que la trataban con amor a diferencia del papá que según Aye la retaba por todo. Otras veces también ponía excusas para quedarse el fin de semana conmigo y nos poníamos a mirar películas con unos mates y biscochuelo casero que yo sabía que le gustaba. Quisiera agradecer a la familia Valenzuela y a Sofía porque siempre trataron tan bien y con amor a mi hija Ayelén”, agregó.
También recordó “quisiera agregar que Arturo no es pae, sino es un señor de 70 años jubilado y que Gladis su esposa es una señora pensionada y los dos son católicos y mis mejores y más grandes amigos, que no solo me acompañaron, sino que me brindaron su casa y su contención en mis peores momentos y se aguantaron todo el tiempo que un indolente, mal educado e irrespetuoso como es Walter Ignacio Rolando los insultara, injuriara y agrediera a través de todos los medios periodísticos. Y lo soportaron todo, con el fin de contenerme y cuidarme a mi. Esos son los verdaderos amigos incondicionales que gracias a Dios tengo”.
“Y Juan Carlos Uzabiaga es un hombre muy bueno y trabajador, católico, que siempre me respetó y valoró como mujer en todos los aspectos de la vida, hasta en lo sexual, cosa que no puedo decir de Walter Rolando que siempre me obligaba de prepo a hacer todo tipo de sexo imaginable, me apretaba los brazos y me dejaba las marcas de sus dedos en mis antebrazos y aunque yo lloraba y le pidiera por favor que no lo hiciera y seguía penetrándome hasta terminar de satisfacerse a si mismo y siempre me decía la misma frase veni putita, decime que te gusta lo que te hago, mientras yo seguía llorando hasta del mismo miedo que le tenía”, aseveró sobre su vida de pareja.
“También quiero agradecer al periodista Daniel Pérez la gran paciencia y respeto y también al diario LA VOZ DE TANDIL, ya que fueron el único medio periodístico que desde que falleció Ayelén, mi bebé, siempre me llamaron por teléfono para que les diera una entrevista y me tuvieron grandísima paciencia hasta lograr que yo me animase a hablar”, dijo con respecto al trato dispensado desde este medio.
Sostuvo más adelante “cabe destacar que no pienso hacer ninguna entrevista más con ningún otro medio, ya que no les importó nada de mi persona y dieron lugar a que el papá de los chicos me ensuciara, denigrara y se refiriese a mi y a mis amigos como que somos la peor basura sobre esta tierra y defendiera al asesino de mi hija, aunque esto último me duele en el alma, ya que siempre traté de darle la misma enseñanza que a Ayelén”.
Mientras entrega la foto con la que pide acompañar la nota sostiene “por último dejo una copia de la foto de como hubiese estado de bonita mi hija Ayelén para sus 15 años, con su vestido, sino me la hubiesen asesinado antes. También quiero agregar que los teléfonos de nosotros cuatro también estaban intervenidos como corresponde y no nos molesta porque no tenemos nada que esconder ni ocultar”.
Finalmente expresó “me dirijo a todos los que lean esta nota y pedirles por favor que algún día se tomen el tiempo para escuchar la letra del tema La Luna sin ti por Jorge Rojas y quizás logren entender como me siento todos los días de mi vida recordando a mi amor mi hija Ayelén Natasha Rolando”.
Cabe mencionar que gracias a que la mamá de María Laura leyó la nota publicada en la edición de la víspera pudo restablecerse el vínculo madre e hija, porque la mujer al conocer detalles de una historia que quizás no conocía de la boca de María Laura, fue hasta el Hospital y madre e hija se fundieron en un abrazo. “Fue algo muy lindo y lo necesitaba mucho”, finalizó María Laura Balmaceda.
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