7 de marzo de 2020
Mariana Pérez Roldán tiene una vida junto al tenis, figura entre las
mujeres más destacadas en la historia del deporte de la raqueta junto a nombres
como el de Gabriela Sabatini, la otra tandilense Patricia Tarabini, entre
otras.
Debió alejarse de las canchas muy joven pero siempre pudo reinventarse y seguir vigente. Mamá de Stéfano y Franco y acompañada por su marido Andrés, "La Negra" le dio una vuelta de tuerca a su relación con el tenis. Hoy alejada de lo competitivo, realiza una tarea solidaria en el Barrio Tunitas como representante en Tandil de la Fundación Todos a Jugar. Sus días se dividen entre las idas al barrio y su trabajo en el centro de estética del que es titular. Una mujer apasionada por hacer, por no quedarse, por ir en busca de lo que le llena el corazón.
¿En qué etapa de
tu vida te llega esta oportunidad de pertenecer a Fundación Todos a Jugar?
Me llegó en una etapa en la que no estaba haciendo nada con el tenis y de esta forma me pude seguir relacionando con el deporte que amo y a eso sumarle que me permite ayudar a los chicos. Estoy muy agradecida con Mariano Zabaleta (titular de la fundación) que fue quien me convocó para esta tarea que se ha convertido en algo importante para mí.
¿Cómo fue esa
llegada al Barrio Tunitas para traer las actividades de la Fundación?
Vinimos como cualquier día, nos vieron trabajar con los nenes, muchos chiquitos del barrio, hacia mucho frio. Nosotros les dábamos la merienda, empezamos con una pelotita, un conito y así se fueron sumando. Cuando ya se hizo un número importante necesitábamos un lugar físico para contenerlos y así fue que la gente de Defensores del Cerro nos brindo su lugar y empezamos una tarea conjunta.
¿Ahora el lugar de
encuentro siempre es este gimnasio del club?
Sí, hay una comisión que se ocupa muchísimo de los chicos del barrio, se sumaron muchas mamás a ayudar: Además a la propuesta se sumaron las actividades en días especiales como el del niño por ejemplo. Organizamos visitas fuera del barrio, como al Parque Aéreo y no sólo los chicos sino también con sus familias, que nos resultó súper importante brindarles esa posibilidad de compartir un día de esparcimiento juntos.
¿La propuesta
abarca otros deportes además del tenis?
Sí, desde la Fundación se intenta acompañar y contener a los chicos desde el deporte, que agarren una raqueta, una pelota, un palo de hockey, no importa lo que sea, eso los aleja de otras cosas que son nocivas para ellos y les enseña a compartir. Que vengan todos juntos a tomar la merienda, es importante para ellos para sus familias, y también para la ciudad. Además contamos con la ayuda de María Eugenia Caballero una nutricionista que nos apuntala con seguimiento de los chicos, más que nada en darles una herramienta para que en la medida que puedan, se alimenten bien. También a las mamás para darles una visión más amplia del cuidado de los chicos.
¿Te fue difícil
que te reciban en el barrio siendo alguien que tal vez no conocían?
Para nada, desde el primer día que vine trabaje me sentí súper cómoda, somos parte de ellos, somos uno más acá, trabajamos todos juntos. Estamos logrando que las familias vuelvan a volcarse al club, que la institución sea un lugar de encuentro, que cumpla una labor social como cuando éramos chicas.
Quizá uno desde su lugar sin nada, con sentarte a tomar un mate con ellos, estas mostrándoles otro mundo. Yo estoy súper agradecida con esta tarea, la verdad es que a veces pienso que es más lo que recibo que lo que doy.
¿Hoy tu labor
dentro del tenis es la que desarrollas aquí en Tunitas solamente?
Sí, y no me pesa. Me gustaría estar involucrada si las cosas fueran distintas. Si se trabajara mancomunadamente para que los chicos disfrutaran más de la actividad. Si se enseñara el tenis desde ese lugar de aprendizaje y diversión, pero con constancia y trabajo serio. Sino la verdad es que prefiero ponerle mis energías a esta obra en la Fundación, que me llena.
¿La competencia le
ganó a la constancia en la formación?
Aclaro que soy una mujer competitiva porque el deporte me ha llevado a serlo, pero también sé que la base es que el chico pueda disfrutarlo. Hay una etapa difícil que es la de la adolescencia y hay que saber acompañarlos, no apabullarlos con partidos en torneos que son caros y los tenistas se terminan cansando. Es importante que el chico disfrute, los padres vean sus progresos y uno como entrenador también vea que su trabajo rinde frutos. Han cambiado muchas cosas, pero los valores, el respetar al prójimo, el buen trabajo, los códigos, todo eso sigue vigente y debe respetarse; mientras no sea así, prefiero hacer esta tarea en el Barrio en la que sí ponemos todo eso por sobre el resto.
¿Crees que el
cambio en cuánto a la valoración de la mujer es algo que se está dando?
Sí, de a poquito se va cambiando, tal vez no me toque a mi ver el cambio total. Pero también siento que no sólo los demás deben hacer el cambio, sino nosotras mismas tenemos que crecer en ese sentido, hacernos valer.
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