3 de agosto de 2010
Ayer por la tarde, la ONG Amanda Luro les festejó a los más de 100 chicos que día a día concurren a su comedor el Día del Niño. En la oportunidad se les sirvió un chocolate y se les dio un regalo a cada uno de los presentes. Ña Amanda, señaló que “aunque sea un por un rato, se trató de darle una alegría a los más pequeños en su día”.
En diálogo con LA VOZ, su titular señaló que originalmente el Día del Niño era el primer domingo de agosto, aunque posteriormente se cambio al segundo por cuestiones comerciales, por eso se decidió celebrarlo en la víspera y, de esa manera, que los más pequeños tengan la posibilidad de participar del resto de festejos que se realizarán durante la semana.
La fiesta se llevó a cabo en las instalaciones de la propia ONG, ubicada en el Pasaje 2, casa 45, barrio Uom, con el fin de seguir brindándole asistencia a más de 50 familias que concurren a dicho lugar para buscar su alimento de todos los días. Ña Amanda, con los festejos de los diez años de vida aun frescos, explicó que sigue trabajando en su “cocina solidaria” a través de la entrega diaria de alimentos secos. “Cociné durante 7 años, pero me cansé. Hay algunas personas que no quieren revolver una olla de polenta o ensuciarse las manos para pelar papas en su casa", señaló la entrevistada.
SOLIDARIDAD
Respecto a la ayuda que brinda día a día, Amanda Luro señaló que si bien se le cuestiona que su ayuda va más allá del barrio en donde está funcionando, explicó: “les doy a todos por igual, el hambre no tiene dirección geográfica ni calendario, esto lo fui aprendiendo con el tiempo".
Su tarea, destinada a “cubrir urgencias”, sobre todos a los más pequeños y en ese marco fue que se llevó a cabo la celebración del Día del Niño. Eso es, por que “hay pibes con hambre. El año pasado durante la gripe A, fuimos a ver una madre con 13 hijos. Los niños estaban todos resfriados sobre un colchón. Alguien le tiene que alcanzar la comida. La señora con temperatura y tos. Carecían de jabón para el aseo, padecen un abandono total. Son personas que si no se mueren de la gripe se mueren de hambre o por falta de higiene”.
“A mi no me molesta dar. Lo hago porque amo a la gente y no quiero que sufra. Seguiré con este sueño hasta que no esté más”, señaló Ña Amanda al tiempo que agregó: “la esperanza mía es que resurja el trabajo, la llave de la felicidad de un país es la mano de obra”.
Por último, agradeció al apoyo que recibe de gran parte de toda la comunidad –no quiso dar nombres por miedo de olvidarse de alguno y así quedar mal –, que colabora con alimentos ya que no solicita dinero.
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